La ciudad luz, con la emblemática Torre Eiffel, la majestuosa Catedral de Notre Dame, los bellos Campos Elíseos y el impresionante Arco del Triunfo, así como los puentes sobre el Río Sena con los candados de enamorados, son espectáculos obligados en tu visita a París. Sin embargo, actualmente existen formas distintas de descubrir la ciudad; aquí te decimos cómo.
El Transporte

No hay como dejarse consentir desde el comienzo del viaje, la mejor opción es, sin lugar a dudas, la aerolínea francesa Air France. Por unos euros más, vale la pena viajar en su clase business, que te ofrece 10 horas de las mejores experiencias en el aire, como alta gastronomía, una colección exclusiva de vinos y champañas, decenas de películas francesas y asientos que se convierten en camas para llegar bien descansados hasta el Viejo Continente, en el avión comercial más grande del mundo, el Airbus A380.
El vuelo es muy conveniente porque sale alrededor de las 8 de la noche de la CDMX y llega a París a las 2 de la tarde del día siguiente.
Antes de llegar a París, lo mejor es descargar la app Taxify, con la que ahorrarás mucho en el servicio de taxis, comparado con Uber. Así desde el aeropuerto París-Charles de Gaulle se puede llegar al centro de la ciudad por cerca de 40 euros.
Con esta misma app se pueden usar scooters eléctricos por toda la ciudad, los cuales se desbloquean leyendo el código QR.
El sistema de transporte en París es muy eficiente, tanto el metro, como los RER (trenes suburbanos) y autobuses conectan de un lado al otro de la ciudad.
También puedes comprar un abono de transporte como turista en cualquier estación, el costo dependerá de los días y las zonas de la ciudad que visitarás.
El Barrio Saint Germain

El barrio más céntrico, histórico y con vida es Saint Germain, en el distrito 6, el cual cuenta con hoteles y restaurantes emblemáticos, como Le Saint Hotel a París, a unas pocas calles del Río Sena.
Este lugar es una belleza; está integrado por tres edificios históricos que se unieron para formar un solo hotel, con habitaciones lujosas muy al estilo francés: balcones llenos de flores hacia las calles Rue de l'Université y Rue du Pré aux Clercs, y una terraza bar como las tradicionales parisinas que se ven en películas
Los cuartos conservan la tradicional llave, grandes cortinas, muebles muy franceses combinados con la modernidad y la tecnología del siglo XXI.
Paseos a pie

Luego de las clásicas visitas a Notre Dame y la Torre Eiffel, tomamos un tour gastronómico con Artventures, un grupo de emprendedores franceses que muestran una cara diferente y más jovial de París. Clémentine, nuestra guía, nos llevó directo al corazón de Saint Germain.
La primera parada que realizamos fue en Ladurée, en la calle Rue Bonaparte, una casa fundada en 1862 a la que se le atribuye la creación del macarrón doble.
Desde su entrada pareciera un museo al macarrón por el cuidado que se le tiene a cada dulce. En la planta alta de Ladurée está el primer salón de té diseñado para mujeres en el siglo XIX.
De ahí nos dirigimos a François Pralus, en la calle Rue de l’Ancienne Comédie, una chocolatería que trae cacao verde de diversas regiones del mundo –México incluido– y realiza desde el tostado hasta el entablillado. En cada uno de los productos, se colocan etiquetas en las que se le da un reconocimiento a quienes siembran y cosechan el cacao en países como Venezuela, Brasil, Madagascar o México.
François Pralus es el sitio en el que muchos locales compran el chocolate para cocinar sus postres.
Sobre la misma calle se encuentra Le Procope, uno de los café-restaurantes más antiguos de París, el cual abrió sus puertas en 1686 y desde entonces sirve el tradicional gallo al vino y la cabeza de becerro, entre otros platos franceses tradicionales.
En sus mesas legendarias se fraguó la Revolución Francesa, ya que durante los siglos XVIII y XIX fue uno de los centros de reunión de intelectuales y artistas. Hoy sigue manteniendo su tradicional menú, una amplia carta de vinos franceses y, por supuesto, el espíritu intelectual y revolucionario en sus salones.
El recorrido cerró con broche de oro en el mercado de Saint Germain, entre pescados, mariscos, tiendas de vinos, dulcerías, frutas, verduras y sitios para degustar tapas al estilo francés.

El recorrido total dura más de tres horas, pues también hace una parada en la Abadía de Saint-Germain-des-Prés, erigida en el año 558 dC por el obispo de París, Germain, que años más tarde, tras ser canonizado, le daría nombre tanto al templo como al barrio. Una iglesia que muy pocos turistas visitan y que guarda en sus muros la historia de París.
Más Barato, Más Experiencias
Hay muchos otros barrios mágicos en París en los que puedes comer como Le bar du Moulin, Le Petit Panisse, Le Cadoret… aquí podrás probar desde los tradicionales caracoles hasta la extraordinaria pechuga de pato, pasando por el ratatouille y el foie gras.
También puedes visitar el hermoso barrio de Vanves al sur de París, con panaderías y charcuterías tradicionales y legendarias.
Moulin Rouge, en la legendaria zona roja de Pigalle, es otra parada obligada; sin embargo, si quieres ver el espectáculo, debes adquirir tus entradas con mucha anticipación. Tan solo verlo por fuera es una experiencia muy especial.