Si bien en un restaurante la propuesta gastronómica es básica para su éxito, también es cierto que el ambiente que envuelve al comensal cuenta mucho para que el concepto triunfe; así lo considera el arquitecto Marco Martín.
El creativo cuya filosofía se materializa en las atmósferas que ha creado para Barbarella y Donatella en Guadalajara, Campomar Mitikah, Tacos Juan en Ciudad de México, Graziano's en Zapopan y El Cokín en múltiples plazas, por citar algunos ejemplos, que anteceden a La Jollita el restaurante al que ha dado vida en California; destaca el rol que tiene el diseño para un restaurante.
"La mayoría de los restaurantes fallan antes de abrir. No por el menú ni por el chef, sino por decisiones de diseño que nadie cuestionó a tiempo. Nosotros llegamos antes de que eso ocurra", precisa Marco Martín, fundador y director creativo de MM Estudio Interior, el despacho mexicano que con su labor en La Jollita consolida 15 años de su metodología y se abre a la expansión internacional.
Bajo la premisa de que diseñar restaurantes es como diseñar negocios para lo cual considera aspectos fundamentales, como la capacidad óptima de comensales, la relación entre cocina y salón, el flujo de servicio y los costos reales de materiales; el arquitecto inicia la creación de atmósferas que van afines con la propuesta gastronómica.
Durante la ejecución, el propio despacho coordina, compra, suministra e instala cada detalle para evitar las desviaciones que convierten un buen proyecto en una obra fallida.
Esta integración de "diseño de interiores, análisis operativo y procurement bajo un mismo proceso es lo que el estudio llama The Blueprint", y es la razón por la que sus clientes no contratan renders, contratan certeza.
"Nuestros proyectos se vuelven virales porque la gente quiere estar en ellos, volver a ellos y contarle a otros que los conoce. Eso no es marketing, es consecuencia del diseño", comentó Martín, quien nutre su creatividad de la observación y el movimiento.
La Jollita: el primer ancla de MM Estudio con Estados Unidos es un restaurante de 4,284 m² que evoca el espíritu costero de los años setenta en California, entretejido con la calidez y los sabores de la tradición mexicana del Pacífico; por lo que la atmósfera que retoma dos mundos se combina con la propuesta gastronómica para llevar al comensal a una experiencia 360.
El diseño traduce esa dualidad en cada decisión, el piso inspirado en el alfabeto náutico, los elementos marítimos que guían la narrativa del espacio, la luz que cambia el ritmo del comedor a lo largo del día; por lo que La Jollita es la prueba de que la metodología de MM Estudio funciona en cualquier mercado.
"Estados Unidos no es un mercado diferente en lo que importa: los restaurantes siguen necesitando funcionar antes de ser bonitos. La Jollita es nuestra forma de demostrar que ese principio no tiene frontera", precisó Martín.
Y además
Barbarella, Donatella, Campomar Mitikah, Graziano's y El Cokín son algunos de los restaurantes que concentran la creatividad de Marco Martin; aunque su colaboración con Grupo Velas fue el detonante que hoy lo ubica como uno de los principales creativos.
Egresado de la Universidad de Guadalajara con estudios en Central Saint Martins en Londres, el fundador de MM Estudio además de ser un apasionado de crear ambientes funcionales también gusta del cine y los viajes. .
AJR