Heidi Klum, quien se ha caracterizado en los últimos años por su audacia en las alfombras rojas, no decepcionó en esta edición de la Met Gala. Mientras el clima político acechaba el evento debido a la participación de Jeff Bezos y su esposa Lauren Sánchez como anfitriones —provocando que manifestantes en Nueva York tapizaran las calles con carteles y consignas exigiendo un boicot al magnate por los derechos laborales de sus trabajadores—, el espectáculo dentro del Museo Metropolitano de Arte de Manhattan continuó su curso.
A pesar de que las protestas se intensificaron en las inmediaciones del recinto, donde Anna Wintour hizo acto de presencia respaldando firmemente al dueño de Amazon, la atención mediática viró hacia la espectacular aparición de Klum. A mitad de la transmisión, la icónica modelo irrumpió en la alfombra roja transformada en una escultura viviente, generando una ovación instantánea entre los presentes y un estallido de reacciones en internet.
El arte detrás de su traje: Heidi Klum y el proceso para convertirse en una estatua
Bajo la temática de este año, Costume Art, Heidi Klum compitió en originalidad con figuras de la talla de Nicole Kidman, Beyoncé, Bad Bunny y Rihanna. Sin embargo, fue la exmodelo de Victoria's Secret quien logró el impacto más profundo gracias al hiperrealismo de su propuesta.
Recientemente, la modelo compartió en sus redes sociales el complejo proceso al que se sometió para lograr este resultado. El diseño consistió en:
Un vestido diseñado para dar la ilusión de piedra esculpida con bordes definidos. Aplicaciones en brazos, manos y pies para alterar su anatomía natural. También resaltó el uso de una máscara de látex y capas de maquillaje blanco denso para cubrir por completo su rostro y piel, eliminando cualquier rastro de naturalidad y logrando una apariencia marmórea convincente.
Una vez más, Heidi Klum demuestra que para ella la Met Gala no es solo una pasarela de moda, sino una oportunidad para el performance puro, logrando que el público pase de la controversia política al asombro artístico en cuestión de segundos.