En un salón apartado de la euforia que desató cada partido de futbol en Casa Taittinger, una decena de comensales vivió la exclusiva experiencia que Vitilier creó a través de Miele Chef´s Table.
Ahí, en tan solo 24 metros cuadrados, la creatividad se materializó entre diseño, armonía, color y sabor para crear el ambiente propicio para que los invitados no solo degustarán la propuesta del chef Miguel Sánchez Navarro, sino que también apreciaran el diseño, lujo y armonía de la instalación que fue posible gracias a la colaboración entre Miele, Consentino y Blum.
De origen español, pero arraigado en México, el chef destacó su "pasión y expertis en las técnicas españolas", pero también se refirió al gusto "por el uso de los ingredientes locales", minutos antes de iniciar el servicio.
A tan solo un par de metros de los comensales, gracias a la transformación que Miele, Consentino y Blum dieron a ese apartado, que se convirtió en una lujosa cocina organizada en tres piezas: un frente de columnas que concentra almacenamiento y electrodomésticos, una isla central como núcleo operativo y un buffet que extiende la experiencia a una mesa; el chef ejecutó cada uno de sus movimientos con plena naturalidad y certeza de que sus preparaciones se preparaban en una auténtica cocina.
Una tosta de berenjena asada y una tostada de ensaladilla con camarón azul y salsa macha fueron el preámbulo del exquisito menú que siempre fue en ascenso en su sabor y preparación.
El menú inició con Un crudo de Kampachi, puré de arracacha, piñón rosa, pepino de osmosis chochoyotes y brotes de cilantro, que se sirvió en una de las múltiples vajillas del chef, quien a través de estos utensilios proyecta su pasión por la artesanía mexicana.
Apenas llegaba a la mesa el plato, el chef ya estaba trabajando en la siguiente propuesta, aprovechando todo el equipamiento, cuya modernidad y lujo contrastaba con la instalación que distingue a Proyecto Público Prim que, si bien es cierto que mantiene su estructura original, vigas y paredes antiguas, también es cierto que ha sido adecuada para recibir todo tipo de experiencias; y además se transforma en cada caso según sea la temática que alberga.
En este caso el pequeño apartado que dio vida al corazón donde el chef creó sus platillos, la cocina; y donde los invitados, en una mesa contigua al área del chef, también degustaron Pulpo confitado con puré de berenjena con recado negro, romesco de habanero quemado, longaniza de Valladolid, picada de chaya, xnipec y flor de calabaza.
La fiesta de sabor continuó con Orzo, con hongos salteados, pato mulard confitado, salsa de carne y ciruelas; espuma de queso, espárragos y albahaca, que se propuso maridar con una de las etiquetas de Taittinger, como sucedió con el resto del menú.
Afuera del espacio Vitilier, la euforia por el futbol no cesaba era tan intensa como el sabor que conquistaba cada uno de los paladares ques estaban en la mesa.
Para el cuarto tiempo llegó a la mesa Costilla de wagyu cross, mole rosa, puré de frijol con hoja de aguacate semilla de mostaza encurtida, espuma de queso ocosingo y elote baby que, al igual que el resto de los platillo se maridaron con etiquetas Taittinger.
Para el final, el chef creó un postre con bizcocho de almendra, "que es una semilla que me gusta mucho", compartió; ganache de chocolate blanco con epazote, toffee de maracuyá, amaranto y lima yucateca, que propuso acompañar con Taittinger rosada.
AJR