Carlos Arellano de 31 años, es matancero desde hace 15 años, pues hace unas carnitas, chicharrones y patitas, ricas y únicas en Matamoros, Coahuila, además de que dice muy seguro "nadie como yo".
Explicó que desde alrededor de los 10 años, se acercó con unos matanceros y les ayudaba, de vez en cuando, "siempre he sido jalador", expresó.
Recordó que a los 14 empezó agarrar a los marranos y aprender a matarlos, enfatizando que tiene "su técnica y no es fácil, para que el producto salga sabroso, uno tiene que saber cómo y cuándo".
Carlos es padre de tres hijos y los mantiene junto con su esposa.
"Yo sacó entre 500 a 700 pesos, por hacer carnitas y los chicharrones", enfatizó y aseguró que "le va bien".
Comentó que "al cliente lo que pida", por ejemplo, en ocasiones hace las carnitas en alguna fiesta o evento y otros prefieren que las lleven hechas.
Aclaró que busca la forma de no hacer sufrir al animal, de no estresarlo y que la muerte le sea más rápida, pues de no ser así, la carne se intoxica cuando le rompen la piel al animal, por lo que es necesario saber cómo proceder al elaborar la carne de puerco.
Platicó que el mismo día de la entrevista, fue contratado para hacer carnitas y chicharrones, en una casa particular y que había iniciado desde las 11:00 de la mañana con la preparación, para terminar aproximadamente a las 2 de la tarde.
Durante ese tiempo realizó todo el proceso y sus clientes terminaron gustosos y contentos, por las riquísima comida que Carlos elaboró.