El otoño en México trae consigo colores y aromas inconfundibles, y entre todos ellos, la flor de cempasúchil es la gran protagonista de la temporada.
Aunque estamos acostumbrados a verla en las ofrendas y en los altares de Día de Muertos, su uso en la cocina es una tradición rescatada que sorprende a cualquiera por su toque floral tan único.
¿Qué ingredientes lleva el atole de cempasúchil?
Preparar un atole con estas pétalos es una forma deliciosa de conectar con nuestras raíces y llevar el espíritu de las fiestas directamente a la mesa; es una bebida bastante reconfortante, de esas que se disfrutan calientitas al caer la tarde, ideal para acompañar un pan de muerto recién hecho o simplemente para consentirte en un día fresco.
No te dejes imponer por la idea de cocinar con flores, porque el procedimiento es facilísimo y requiere ingredientes muy sencillos. Con un poco de cuidado al limpiar los pétalos y siguiendo estos pasos, vas a lograr una bebida cremosa, de tono dorado hermoso y con un aroma casero incomparable.
- 8 flores de cempasúchil orgánicas (únicamente los pétalos bien desinfectados)
- 1 litro de leche entera o de la que tomes en casa
- 1 cono grande de piloncillo
- 1 varita de canela
- 1/2 taza de masa de maíz (o 4 cucharadas de harina de maíz disueltas en agua)
- 1 cucharadita de chorrito de vainilla
- 1 pizca muy pequeña de bicarbonato de sodio
¿Cómo preparar atole de cempasúchil?
- Desprende los pétalos de las flores evitando incluir el centro verde ni las hojas. Lávalos con abundante agua y déjalos remojar unos minutos en agua con gotas desinfectantes. Escúrrelos muy bien.
- Pon en la licuadora los pétalos junto con una taza de la leche. Muele a velocidad alta hasta que veas un líquido anaranjado parejito. Si no quieres sentir los restos de la flor triturada al tomarlo, pasa la mezcla por un colador fino.
- En una olla a fuego medio, vierte el resto de la leche, añade la varita de canela y el piloncillo. Mueve de vez en cuando hasta que el piloncillo se deshaga por completo y el ambiente huela a canela.
- Agrega la leche que moliste con el cempasúchil a la olla, aparte, disuelve la masa de maíz en un poquito de agua fría para que no se le hagan bolitas y vierte a la mezcla pasando por el colador. Agrega la vainilla y la pizca de bicarbonato.
- Mantén el fuego bajo y mueve constantemente con una cuchara de madera, asegurándote de raspar el fondo para que no se te vaya a pegar. En unos 10 o 12 minutos notarás cómo empieza a agarrar cuerpo y espesor.
- Apaga el fuego en cuanto suelte el hervor suave y tenga la consistencia que te guste; sirve de inmediato en tu jarrito preferido y adorna la superficie con un par de pétalos limpios.
KVS