Uno de los estados con mayor historia y riqueza cultural al norte del país es Durango; los contrastes entre la sierra y el desierto lo hacen una de las zonas más áridas, al mismo tiempo que se convierte en la región más fría durante el invierno.
La historia moderna de Durango se remonta a la conquista y al saqueo del imperio español de los metales preciosos de nuestra tierra. Sin embargo, desde siglos atrás existían ya comunidades indígenas que habitaron desde estos territorios, hasta el sur de lo que hoy es Estados Unidos.
Y aunque sus civilizaciones no fueron tan esplendorosas como los mayas o los mexicas, sí dejaron un legado histórico y una cosmovisión distinta, más cercana a los indígenas del norte del continente.
Una ciudad colonial

La Ciudad de Durango es excepcional; se trata de una urbe colonial con el trazo clásico de las ciudades españolas. Viejas casonas, iglesias centenarias y el paso de las familias criollas de abolengo le dejaron al centro histórico un sabor único con mucha influencia del norte de Europa, de donde vinieron en búsqueda de oro y plata cientos de familias con la venia de la corona española.
Su nombre es una remembranza de un pueblo en el País Vasco español que lleva ese nombre, pese a que erróneamente se le ha querido adjudicar una etimología mesoamericana. De hecho, existen dos lugares llamados Durango en América, esta ciudad (y estado) en México, y un pueblo al sur de Colorado en Estados Unidos (que también formó parte de México en el siglo XIX).
Hay una buena cantidad de museos que explican la evolución de la ciudad desde sus orígenes, así como las diferentes expresiones artísticas que lo rodean, como el de Arte Moderno, que es uno de los más visitados, lo mismo que el Municipal Challet Gorosave, el Comunitario Francisco Villa, el de Sitio de la Ferrería y el Túnel de la Minería.
Plazas y mercados

Las plazas y calles con pasado colonial son impresionantes; las últimas administraciones han encontrado en el turismo una fuente importante de ingresos y, gracias a ello, han preservado estas plazas y avenidas con una remodelación integral del centro histórico desde hace años.
El Mercado Gómez Palacio data de los tiempos de Porfirio Díaz, es una mezcla de aromas y colores con productos de la región, muy buena carne y, sobre todo, gente que comparte la vida duranguense con los visitantes desde hace décadas.
Cuando lo visites, debes ir preparado, pues no te puedes ir sin probar las gorditas, los chiles rellenos o los bisteces rancheros, todo acompañado una buena agua de alfalfa o de cebada. Cierra con broche de oro comiéndote un postre tradicional como los pescaditos de nuez y las conservas en forma de alacrán.
La montaña
En los alrededores de la ciudad, hay una zona montañosa muy recomendable para el senderismo y los deportes extremos. Los operadores locales dan recorridos para enseñarte todo acerca de la flora y fauna de la serranía, lo mismo que para hacer entrenamientos físicos y conocer de cerca a las comunidades que desde hace siglos, viven en los montes.
El contraste de climas y vegetación es prueba de la diversidad que Durango tiene no solo en lo urbano, sino en lo natural.
Para los amantes de las tirolesas

Durango es el lugar perfecto para quienes gustan de las emociones fuertes, ya que la Sierra Madre Occidental ofrece muchos escenarios y actividades extremas. Una de ellas es el Salto del Agua Llovida, una tirolesa que pasa sobre una cascada a una altura impresionante. Para llegar a ella debes caminar por cañones, manantiales y desfiladeros. Otra opción es la tirolesa de Puente de Ojuela, que cuenta con una longitud de 330 metros y pasa por encima de una barranca a más de 100 metros de altura. Con estas atracciones pondrás a prueba tus nervios de acero.
¿Dónde hospedarse?
La oferta hotelera es creciente en Durango, el Hotel Gobernador es uno de los que conserva una histórica tradición. Sin embargo, hay otras opciones como City Express, Misión Express, One, Fiesta Inn y Best Western, en los que los precios son muy accesibles.
Las propiedades y experiencias Airbnb también han crecido en la ciudad, así hay casonas en el centro histórico o amplias casas de campo en los alrededores que permiten tener una experiencia auténticamente duranguense.
¿Cómo llegar?
Durango tiene vuelos desde las principales ciudades del país; además, la conectividad carretera es muy conveniente, con el desarrollo de autopistas en los últimos años, es muy sencillo llegar desde el Altiplano, la zona del Bajío y por supuesto, desde Mazatlán con la nueva autopista que redujo de 7 a 3 horas el viaje a través de la sierra madre occidental.
Líneas aéreas y de autobuses ofrecen boletos para todos los presupuestos desde cualquier punto de la república mexicana.
El Dato.El Tecuán
es un parque ecológico perfecto para realizar ciclismo, alpinismo y pesca