En la calle Capilla de Alfaro 222, en la comunidad Alfaro, en el nororiente de León, Guanajuato, se ubica la parroquia del Señor de los Milagros, como es conocida; ahí coinciden los vecinos y se imparten sacramentos a bajo costo y sin tanto trámite. Bodas, primeras comuniones, bautizos y más, por unos 300 pesos, según describieron vecinos a MILENIO.
La fachada del templo es una barda en obra negra, portón negro y, en su interior, se alcanza a ver una cruz en lo alto y, debajo de ella, un par de campanas que se usan para llamar a misa. A menos de 200 metros está el templo de la Virgen de la Luz, el cual sí es reconocido por la Arquidiócesis de León.
Juana Hernández conoce bien esa parroquia. De niña, ahí hizo su primera comunión y, de adulta, cuando quiso casarse, le informaron que no tenía validez el sacramento, por lo que tuvo que hacer por segunda ocasión su primera comunión.
“Me prepararon en 22 días para poder hacer otra vez mi primera comunión y ya poder casarme”, recordó la mujer de casi 30 años, quien prefiere que su rostro no sea fotografiado.
Ella, al igual que otros vecinos, hoy asegura que los sacerdotes que han llegado ahí han sido expulsados de sus diócesis.
En la circular 07/2026, la Arquidiócesis de Irapuato advirtió hace unos días sobre el funcionamiento de esta parroquia: “Es un verdadero engaño hacia los fieles”, dejando claro que no son válidos ni lícitos los sacramentos aplicados.
“Muchos feligreses acuden a la llamada ‘parroquia de Los Milagros’ en la colonia La Capilla, en León, y han recibido ahí los sacramentos de iniciación cristiana sin una formación adecuada”, dice una circular firmada por el obispo Enrique Díaz Díaz.
El caso de Juana Hernández refleja una problemática que, según los propios vecinos, afecta a más personas. El templo, también conocido como Capilla de Alfaro, continúa ofreciendo celebraciones religiosas cada semana, principalmente los domingos, cuando incluso se registran grandes concentraciones de fieles.
“Hay veces que los carros están hasta la entrada de la calle; viene gente de Silao, de Guanajuato, de Irapuato”, explica Juana, quien vive muy cerca de ese lugar.
Detalla que ahí se realizan bautizos, primeras comuniones, confirmaciones y festejos de XV años, lo que genera confianza entre quienes acuden, aunque muchos desconocen que los sacramentos podrían no ser reconocidos por la autoridad eclesiástica.
Advertencias desde 1997 sobre invalidez de sacramentos
Juana Hernández recuerda que desde sus abuelos se hablaba de ese templo, por lo que estima que tendrá alrededor de 40 años operando. Fue construido en un terreno donado por un habitante de la comunidad y, durante mucho tiempo, fue atendido por un sacerdote conocido como el padre Javier.
Ese sacerdote se decía misionero y, además de oficiar misas, brindaba apoyo social a las familias, incluso con despensas. De acuerdo con vecinos de la colonia, falleció hace año y medio.
El 14 de octubre de 1997, el entonces obispo de la Diócesis de León, José Guadalupe Martín Rábago, emitió un comunicado donde advertía lo que ocurría en ese lugar.
“Y el 2 de octubre de 2019, con protocolo 10/2019, se emitió de parte de nuestra diócesis (Irapuato) un comunicado donde se da a conocer acerca de la invalidez e ilicitud de los sacramentos que allí se administran.
"Por lo anterior, es mi deseo reiterar a toda la feligresía diocesana que los sacramentos que supuestamente ‘administran’ en dicha parroquia no son válidos ni lícitos, y quienes allí acuden son víctimas de engaño y fraude”, informó la Diócesis de Irapuato en una circular el pasado 26 de marzo.
En esta misma, Monseñor pidió a los sacerdotes que “lean esta circular a todos los fieles en las misas dominicales, para advertirles sobre este grave fraude. Asimismo, les pido que catequicen convenientemente a los fieles que tienen encomendados, para que puedan conocer y amar su fe y no se dejen engañar fácilmente”.
Tras la muerte del padre Javier, sigue operando de manera irregular ese lugar como templo e impartiéndose los sacramentos.
Por lo que los vecinos aseguran que puede tratarse de sacerdotes que han sido separados o expulsados de otras diócesis, quienes llegan de distintas regiones como Guanajuato capital y, actualmente, de San Juan de los Lagos, para celebrar los servicios religiosos.
Servicios a bajo costo atraen a fieles
Los costos de los servicios religiosos se han convertido en un factor determinante para que decenas de familias opten por acudir a la parroquia del Señor de los Milagros, pese a las dudas sobre la validez de los sacramentos que ahí se realizan.
A sus 65 años, Juana Amaro confirma que en algún momento acudía a misa a la parroquia que no tiene validez; hoy ya va al templo de la Virgen de la Luz.
Aunque asegura que la diferencia de precios entre la parroquia que no cuenta con reconocimiento oficial y templos establecidos es significativa.
“Ahí en el templo, sin permiso, cobran como 300 pesos o lo manejan como cuota voluntaria, pero en un templo ya con permiso, como el de la Virgen de la Luz, una misa puede costar hasta mil pesos”, explicó.
La vecina, con más de cuatro décadas viviendo en la zona, señaló que este factor económico influye directamente en la decisión de muchas personas, especialmente de aquellas que no pueden cubrir los costos más altos en parroquias formales.
“Hay personas que no tienen para pagar mil pesos, aunque sea una vez, entonces buscan opciones más económicas”, señala.
Puso como ejemplo los XV años de su hija: en el templo de la Virgen de la Luz pagó más de mil pesos; en la otra hubiera pagado menos, pero, dice, quiso que todo se hiciera bien.
“Por eso va tanta gente allá, porque es más barato, pero luego sale peor si no son válidos los sacramentos”, advirtió.
Juana recordó que anteriormente, cuando el templo era atendido por el padre Javier, incluso había ocasiones en que no se cobraba por los servicios, lo que incrementó todavía más su popularidad entre la población.
Recuerda que, además de conocerlo como el padre Javier, también le decían el “padre falso”:
“Se le quedó el apodo como 'el padre falso' y el templo —decían—: ‘Vamos al templo del padre falso con el padre Javier...’. Y le digo: ‘pues sí, cobran un chingo en el otro templo; acá no cobran, es voluntario’”.
Sin embargo, tras su fallecimiento, la incertidumbre creció, ya que actualmente no hay claridad sobre el estatus de quienes ofician las misas ni sobre la validez de los actos religiosos.
Vecinos reconocen falta de validez de sacramentos
Noelia Estefanía Muñoz dice con firmeza que ahí se celebran bautizos, primeras comuniones, confirmaciones y bodas, pero no hay documentos que acrediten haberlos recibido.
“Dicen que no son válidos ahí los sacramentos, porque te piden un comprobante de que es un templo oficial y este no lo tiene”, comentó.
Y, en contraste, señala que en el templo de la Virgen de la Luz sí se entregan documentos oficiales, lo que brinda certeza a los feligreses.
Pese a ello, reconoció que muchas personas continúan acudiendo al Señor de los Milagros, ya sea por cercanía o por decisión personal: “Cada quien va a donde se acomoda”.
Muñoz consideró que es necesario regularizar la situación de esa parroquia, templo o capilla, ya que podría funcionar como una alternativa para la comunidad si contara con los permisos correspondientes.
Actualmente, las misas en el templo irregular se realizan principalmente los domingos después de la una de la tarde, mientras que en el recinto formal hay dos misas el domingo, a las 8:00 de la mañana y a las 8:00 de la noche, lo que también marca diferencias en la organización religiosa de la zona.
Los sábados es opcional, de acuerdo con los eventos que se presenten.
Por su parte, un vecino de la comunidad de Alfaro, quien prefirió mantenerse en el anonimato, confirmó que ese lugar no tiene oficinas ni personal fijo, por lo que resulta difícil obtener información clara sobre su funcionamiento.
“Hace como un año o año y medio murió el padre que estaba y llegó otro, pero no sé cómo estén trabajando”, expresó.
MILENIO tocó en el portón negro de la calle Capilla de Alfaro 222, en la comunidad Alfaro, donde se ubica la parroquia del Señor de los Milagros, pero nadie abrió.
AH
