El 1 de abril, la Arquidiócesis de Puebla, encabezada por el arzobispo Víctor Sánchez Espinoza, informó a la población católica que en San Pedro Benito Juárez, perteneciente a la congregación de San Jerónimo Coyula, había un obispo, dos sacerdotes y un diácono, todos apócrifos, realizando actos eucarísticos sin tener las licencias necesarias para dichas funciones.
Por lo anterior, MILENIO se dio a la tarea de acudir a esta comunidad, ubicada en la Mixteca poblana, con la intención de conocer más detalles sobre los presuntos padres pirata. El recorrido se inició en San Jerónimo Coyula; ahí, la comunidad se preparaba para las celebraciones tradicionales de Semana Santa y, al cuestionarles por el caso, señalaron que el “padre original”, el enviado por la Arquidiócesis a estas comunidades, era Bartolo Lara Bernardo, quien tenía una agenda apretada debido a las múltiples ceremonias que debía encabezar, por lo que se llegó hasta San Pedro Benito Juárez.
Ahí, a las faldas del volcán Popocatépetl, en un poblado pequeño y con una sola carretera para ingresar —o salir—, la presencia de esta casa editorial llamó rápidamente la atención de más de uno.
A solo unos pasos de su iglesia, ubicada justo frente a la presidencia auxiliar, un primer grupo de ciudadanos originarios de esta comunidad indígena interceptó al equipo de MILENIO, cuestionando: “¿Ustedes de dónde vienen?, ¿qué reportaje buscan o quién los mandó?, ¡si buscan al padre, ya se fue, pueden ir a buscarlo!”, increparon.
Al saber sobre nuestras intenciones en la zona, de inmediato generaron un círculo alrededor y, entre las múltiples voces, expusieron:
“Si quieren buscar al falso sacerdote, ese es el de la Arquidiócesis, el que se robó parte de las campanas; ese es el que nos divide”.
Entre las charlas, señalaban que, efectivamente, ellos (un segmento de la comunidad católica) habían traído a un grupo de padres “de fuera”, sin precisar su origen, formación o identidad, refiriendo que los motivos eran varios, pero que no los contarían hasta que un miembro de la Arquidiócesis acudiera a entablar diálogo con ellos “con la representación comunitaria de usos y costumbres”.
A pesar de los intentos porque MILENIO se alejara, el equipo logró ingresar hasta la parroquia de San Pedro, donde fieles realizaban una representación bíblica en torno a la Semana Santa; ahí, con menos gritos, pero rodeados de más ciudadanos, se expuso la contraparte.
“Nosotros estamos con el padre legítimo que envió nuestro arzobispo, el que sí responde a las tradiciones católicas y respeta las jerarquías del Vaticano”, refirieron quienes dijeron estar contentos con la presencia, desde hace más de cuatro años, del padre Bartolo.
Además, señalaron que, debido a los conflictos que existen, desde hace dos años la parroquia está en manos de “los falsos padres”, pues el INAH no sabía sobre el conflicto y, actualmente, la Arquidiócesis y ellos —la comunidad— no tenían oportunidad de ingresar y oficiar misas en el inmueble histórico.
Por otra parte, dieron a conocer que los conflictos actuales no son nuevos, pues tienen cerca de 10 años, tiempo en que han acumulado hasta 12 fiscales, quienes han atraído adeptos “a través del lujo”, con al menos cuatro sacerdotes falsos, y han realizado hasta bodas y bautizos “sin validez oficial”.
Parte de la comunidad incluso asegura que, detrás de estos personajes, podrían existir intereses económicos, de carácter social y hasta políticos, por lo que piden la intervención de autoridades para dar resoluciones pacíficas en torno a lo ocurrido.
Con goce de anonimato, la mayoría de los ciudadanos pedía simplemente poder retomar la vida religiosa de manera habitual, con un ingreso seguro a su parroquia y sin temor de que las diferencias los lleven a un enfrentamiento aún más grave.
Además, apuntaban que, desde que el INAH hizo entrega del templo a “el otro grupo”, no han logrado ingresar para tener conocimiento sobre el paradero y estado del arte sacro, reliquias e imágenes históricas de su comunidad. Debido a que el padre Bartolo debía recorrer seis comunidades divididas por varios kilómetros de carreteras rurales, fue imposible durante esta jornada contactarlo; sin embargo, sus adeptos aseguraron que seguirían al pie de la letra cualquier indicación de la Arquidiócesis respecto a este caso.
En 10 años, 15 sacerdotes falsos
La Arquidiócesis de Puebla ha detectado cerca de 15 sacerdotes falsos, evidenciando que ni siquiera la religión está exenta de fraudes y estafadores.
Actualmente, se cuenta con 443 sacerdotes diocesanos y más de 200 sacerdotes religiosos que atienden las 309 parroquias y 53 rectorías, además de las obras pastorales diocesanas.
Cabe destacar que, a través de la página oficial de la Arquidiócesis, se puede acceder al nombre de los arzobispos, sacerdotes, obispos, obispos auxiliares y diáconos activos; sin embargo, esta medida no ha sido suficiente para evitar que los feligreses sean engañados.
Desde 2016, la Iglesia a cargo del arzobispo Víctor Sánchez Espinosa ha denunciado la presencia de falsos sacerdotes, principalmente en la capital poblana, Atlixco, Tecamachalco y Tetela de Ocampo.
En el marco de la Semana Santa 2026, en la parroquia de San Jerónimo Coyula, en la comunidad de San Pedro Benito Juárez, en el municipio de Atlixco, se informó de la presencia de cuatro falsos religiosos: dos sacerdotes, un obispo y un diácono, que han oficiado diversos sacramentos como bautizos, confirmaciones, matrimonios y celebraciones eucarísticas.
Problemática se mantiene
Tan solo en diciembre de 2025, el arzobispo de Puebla, Víctor Sánchez Espinosa, reveló que la Arquidiócesis identificó hasta tres sacerdotes falsos en la ciudad.
Entre estos casos destaca el de agosto de dicho año, donde un falso sacerdote jesuita estafaba a feligreses en la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, del municipio de Tecamachalco.
El individuo respondía al nombre de Ramón David Rodríguez Márquez y se ostentaba como integrante de la Compañía de Jesús; celebraba misas funerarias, bendiciones y eucaristías, con previo pago, en diferentes zonas cercanas a la ciudad.
En 2021, año de la pandemia, de acuerdo con lo publicado en MILENIO, el vocero de la Arquidiócesis de Puebla, Francisco Javier Martínez Castillo, informó que se detectaron al menos cuatro casos de curas falsos, mismos que aumentaron ante las necesidades religiosas de los fieles por familiares muertos y enfermos.
Explicó que la mayor parte de estos estafadores utiliza credenciales apócrifas y tarjetas de presentación que son distribuidas entre los fieles al finalizar las aparentes celebraciones religiosas en salones sociales o en funerarias.
Cabe resaltar que el nombre de Castillo Rosas, desde 2017, ya se había expuesto como falso sacerdote, toda vez que realizaba actos litúrgicos en diferentes iglesias de la zona de Zavaleta, municipio de Puebla; incluso, presumía fotografías en concelebración con Rosendo Huesca Pacheco, arzobispo de Puebla de 1977 a 2009.
Para 2016, al menos dos de las cinco personas que se hacían pasar en Tlaxcala por sacerdotes y obispo arribaron al territorio poblano.
Edwin Leonardo Avendaño Guevara se presentaba como obispo de Colombia en la catedral e incluso intentó confesar; mientras que Juan Carlos Limón Ordaz, quien simuló ser cura, llegó al templo de La Ciénega, al norte de la capital poblana, con el objetivo de celebrar misas y realizar diferentes cobros por sus servicios.
Ante dicha situación, Sánchez Espinosa alertó a la población sobre la presencia de estas personas y solicitó la intervención de la Secretaría de Gobernación federal para detener a quienes intentan engañar a los fieles.
Combaten problema
Ante la presencia de falsos sacerdotes en territorio poblano, la Arquidiócesis informó que los 443 párrocos cuentan con credenciales oficiales con códigos QR y candados de seguridad.
Las identificaciones de los religiosos presentan una capa de seguridad con el escudo del arzobispo Víctor Sánchez Espinosa y una clave única que permite a los fieles identificar al religioso.
Del mismo modo, se puede consultar la página de la Arquidiócesis de Puebla https://www.arquidiocesispuebla.org/parroquias, donde vienen los nombres completos de los sacerdotes y de las iglesias a las que pertenecen.
Además, a través del número 2222324591, los feligreses pueden denunciar la presencia de un supuesto sacerdote en su comunidad.
AH
