“Si no hay justicia, no habrá paz”; “Seremos las maestras de las niñas que ni vas a tocar”; “Hoy marcho por las mujeres que luchan en las calles y por las que luchan por su vida”; “El Juez otorgó la salida a mi agresor” y “Soy psicóloga y escucho historias que no deberían existir”.
Estas fueron algunas de las frases que mujeres de todas las edades llevaron en pancartas y cartulinas durante la marcha del 8 de marzo en Ciudad Victoria, Tamaulipas.
Marchan en Ciudad Victoria
Cerca de 600 manifestantes se congregaron este domingo en el marco del Día Internacional de la Mujer para exigir justicia, seguridad y el fin definitivo de la violencia de género, que sigue cobrando vidas y dejando impunidad.
La marcha, de carácter pacífico, partió del patinadero del Estadio Marte R. Gómez, recorrió la calle 17, pasó frente a la Presidencia Municipal y concluyó en la Concha Acústica del Paseo Méndez.
Allí, colectivos feministas, víctimas de delitos, madres buscadoras y personal de salud alzaron su voz con fuerza.
Entre las pancartas destacaron nombres como el del secretario de Salud, Vicente Joel Hernández Navarro, junto a otros médicos, así como referencias a casos de impunidad en el Poder Judicial que datan de hasta 16 años atrás.
Denuncian agresión sexual en Hospital Infantil
El caso más reciente y emblemático fue el de la médica residente Daniela García, del Hospital Infantil de Ciudad Victoria, quien denunció públicamente haber sido víctima de agresión sexual, junto a una compañera, dentro de las instalaciones del hospital.
En su intervención, como es costumbre en estas movilizaciones, Daniela García tomó el micrófono para desahogar su frustración ante la falta de resultados concretos en la investigación, la desinformación persistente y la revictimización que ha enfrentado.
Con lágrimas y determinación, relató parte de lo vivido y exigió justicia efectiva para ella y para todas las mujeres que enfrentan violencia.
La manifestación visibilizó una vez más la urgencia de transformar las instituciones para garantizar seguridad real a las mujeres, tanto en las calles como en espacios que deberían ser seguros, como las casas, los hospitales y muchos lugares más, donde la violencia de género está a flor de piel.
SJHN