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A sus 80 años, Conchita da clases, dirige dos escuelas y es supervisora; "seguiré hasta que la SEP o Dios me digan que ya no"

Con más de cinco décadas frente a grupo, la docente tamaulipeca asegura que hoy el mayor reto ya no son los alumnos, sino la falta de límites y apoyo desde casa.

La maestra Conchita tiene 80 años de edad y más de seis décadas dedicadas a la enseñanza. Su trayectoria en distintos puntos del país le permite comparar generaciones y concluir que hoy, más que con los alumnos, el reto está en los padres de familia.

Concepción Ventura Sánchez Padrón, quien habló con MILENIO, es supervisora escolar de la Zona 070 en Tampico y maestra de Español en la Secundaria Técnica 19 de Ciudad Madero, en el sur de Tamaulipas. Su vocación nació gracias al ejemplo de su madre.

Recordó que el 1 de marzo de 1966 fue su primer día frente a grupo. Eligió la docencia porque provenía de una familia humilde.

“Para empezar, provengo de una familia económicamente humilde. Mi madre trabajaba como intendenta en una escuela”, contó.

En ese entorno convivió con alumnos, maestros y personal educativo, experiencia que despertó su interés por la enseñanza. Terminó la primaria, continuó con la secundaria y posteriormente ingresó directamente a la Normal Superior “Matías S. Canales”.

Los primeros pasos como maestra


Al concluir sus estudios, comenzó a buscar trabajo. Su primera oportunidad fue en el colegio “Niños de México”, aunque permaneció ahí solo 15 días.

Posteriormente, cubrió interinatos por invalidez en Ciudad Mante durante tres meses.

La gran oportunidad llegó durante la gestión de Ernesto Guajardo Salinas, promotor de la educación, cuando se autorizaron 20 claves para la Normal Superior de Tampico. Ella fue una de las beneficiadas.

Con nostalgia reflejada en los ojos, recordó que su primer nombramiento formal fue en una comunidad llamada Solís de Allende, en el municipio de Álamo Temapache, al norte de Veracruz.

“Fue suerte, está cerca de Tampico, porque me pudo tocar en el sur de Veracruz, y es un estado muy largo”, comentó entre risas.

Caminos de terracería y víboras gigantes

Después de un año en Álamo Temapache, surgió otra oportunidad en Tantima, también en el norte veracruzano.

Ahí enfrentó uno de sus primeros desafíos, pues gran parte de la población hablaba náhuatl y la llegada de una maestra que solo hablaba español generaba cierta desconfianza.

Además, el trayecto hacia la escuela era complicado. Para llegar debía caminar hasta cinco kilómetros por brechas y caminos de terracería.

No temía a las personas, aseguró, sino a los animales que encontraba en el trayecto.

“Era un camino donde no entraban carros, era pura brecha. Yo no le tenía miedo a las personas, tenía miedo a los animales, porque en una ocasión me tocó ver pasar dos víboras, pero grandes, y ahí sí me espanté”, recordó.

Ese sendero debía recorrerlo semana tras semana para llegar a dar clases a los niños de la comunidad.

El regreso a Tampico

Tras dos años en el norte de Veracruz, pidió su cambio y fue enviada al Valle de México, donde permaneció tres años.

Aquella experiencia le permitió consolidarse profesionalmente antes de regresar a su tierra natal, Tampico, Tamaulipas.

Luego de cinco años de trayectoria, la única manera de conseguir una plaza en Tampico era mediante una permuta.

Así, el 1 de marzo de 1971 llegó a la primaria “Ignacio Manuel Altamirano”, donde continúa trabajando hasta la fecha y suma ya 55 años de servicio.

A sus 80 años, la maestra Conchita de Tampico sigue frente al aula y rechaza pensar en el retiro. | Yazmín Sánchez
A sus 80 años, la maestra Conchita de Tampico sigue frente al aula y rechaza pensar en el retiro. | Yazmín Sánchez

“Ahora batallamos más con los papás”

Para la maestra Conchita, el paso del tiempo transformó la relación entre familias, alumnos y docentes.

Asegura que hace seis décadas los padres respaldaban totalmente la autoridad del maestro.

“El padre de familia decía: ‘Si mi hijo se porta mal, ¡castíguelo!’”, recordó.

Incluso, señaló, era común que los propios padres reprendieran a sus hijos frente a sus compañeros cuando recibían reportes de conducta.

“Los estudiantes siempre han sido inquietos, eso no cambia. Lo que cambió fue la educación desde casa”, explicó.

Actualmente, considera que muchos padres intentan decirle al maestro cómo debe enseñar.

“Ahora tal parece que no batallamos tanto con los niños, batallamos con los papás, porque a veces quieren venir a decirle al maestro cómo enseñar. Nosotros les decimos que la pedagogía le corresponde al maestro y que ellos nos ayuden con la conducta y los hábitos desde casa”, expresó.

Cuatro cargos y sin pensar en el retiro

A sus 80 años, Conchita continúa activa como supervisora escolar, maestra de Español y encargada de dos direcciones de primaria que aún no han podido ser cubiertas oficialmente.

Lejos de considerar el trabajo como una carga, asegura sentirse plena con la profesión que eligió.

“Cuatro labores y no lo siento pesado. Creo que elegí una buena carrera que llenó todas mis expectativas. Me siento contenta”, afirmó.

Incluso, dijo entre sonrisas, no contempla la jubilación.

“Hay quienes me preguntan cuándo me voy a jubilar y yo les digo: hasta que la SEP me diga que ya no, o que allá arriba me digan: ya vente para acá”.

Violencia escolar y amenazas a maestros

En Tamaulipas, los episodios de violencia escolar han aumentado en los últimos años.

Uno de los casos más visibles ocurrió en el Cetis 78 de Altamira, donde estudiantes agredieron a un director.

Aunque las investigaciones no lograron esclarecer completamente lo sucedido, sí evidenciaron problemas de atención hacia los alumnos y fallas en protocolos escolares.

Desde inicios de 2026, secundarias de Tampico han registrado problemas relacionados con riñas, agresiones y consumo de pastillas entre estudiantes.

Datos oficiales señalan que tres de las ocho secundarias del municipio presentan situaciones de violencia.

Rogelio Pérez Lara, coordinador del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) en Tampico, reconoció que incluso existen amenazas directas contra docentes.

“Tengo 25 años en el nivel secundaria y claro que sucede que alumnos amenazan a maestros. Les dicen: ‘Mi papá es fulanito y si usted me sigue exigiendo se las va a ver con él’. Entonces el maestro tiene que ceder un poquito”, lamentó.

"Hemos llegado al límite”

Tras el caso ocurrido en Michoacán, donde un estudiante asesinó a dos maestras con un arma de uso exclusivo del Ejército, autoridades educativas emitieron recomendaciones internas en algunos planteles de Tamaulipas.

Según Pérez Lara, directivos pidieron a los docentes evitar confrontaciones con alumnos conflictivos.

“Hubo mensajes en grupos de WhatsApp donde exhortaban a los maestros a no meterse en problemas. Si un alumno no quería trabajar, que lo trataran con pincitas, mandaran llamar al papá o lo canalizaran, pero que el maestro no se metiera en conflicto”, explicó.

Para el representante sindical, la situación refleja que los límites dentro de las escuelas se han debilitado.

“Creo que hemos llegado ya al límite”, concluyó.

JETL

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Jesús Alberto García
  • Jesús Alberto García
  • Periodista con experiencia en cobertura política, social y nota roja. Colabora en secciones de local, regional, estatal y nacional en televisión, radio, impreso y web.
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