Cinthia Verónica García Macías, psicóloga y terapeuta de la Fundación Cambiando Mentes, señala que la violencia de género sigue en aumento, pues dentro de los casos que atiende el refugio, alrededor del 80 por ciento presenta un nivel de agresión que podría derivar en feminicidio.
La especialista manifiesta que la fundación brinda atención a mujeres sobrevivientes de violencia extrema, debido a que muchas de ellas han vivido tentativas de feminicidio, por lo que el primer paso en la atención es garantizar su seguridad y la de sus hijas e hijos.
Debido a la naturaleza del refugio, su ubicación y funcionamiento se mantienen en estricta confidencialidad, ya que se trata de una casa de resguardo donde se protege la integridad de las víctimas.
El acceso al refugio generalmente se realiza a través de instituciones públicas, asociaciones civiles o instancias legales con las que la fundación mantiene convenios de colaboración.
Atención y resguardo para las víctimas
Los servicios que se ofrecen son gratuitos e incluyen alojamiento seguro, alimentación, atención médica, acompañamiento psicológico, asesoría jurídica y apoyo para las hijas e hijos de las víctimas.
Cuando una mujer llega al refugio es porque la violencia ha escalado a niveles críticos.
“Cuando ya existe una tentativa de feminicidio, cruzar esa línea significa que el riesgo es muy alto. Lo primero que hacemos es resguardar a la mujer para salvaguardar su vida”.
Manifiesta que uno de los factores que se repite en muchos casos de violencia extrema es el consumo de drogas, particularmente cristal, sustancia que suele incrementar la agresividad y la impulsividad de los agresores.
La psicóloga explicó que en varios de los casos atendidos recientemente los agresores se encontraban bajo el influjo de sustancias al momento de cometer las agresiones.
Factores de riesgo y señales de alerta
“Las características del consumo de cristal incluyen impulsividad y agresividad, y lo que hemos observado es que muchas tentativas de feminicidio ocurren cuando el agresor está bajo los efectos de estas drogas”.
Las mujeres que llegan al refugio permanecen al menos tres meses en resguardo, aunque el tiempo puede extenderse dependiendo del avance de los procesos legales.
La especialista recomendó estar atentas a señales tempranas de violencia en las relaciones, como el miedo, la ansiedad o la confusión constante dentro de la pareja, ya que estos pueden ser indicios de una situación de control o maltrato.
Las mujeres que necesiten orientación o atención psicológica pueden buscar apoyo a través de las redes sociales de la Fundación Cambiando Mentes, o acudir a instituciones como centros de justicia para las mujeres, institutos municipales de la mujer o asociaciones civiles que canalizan casos de violencia de género.
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