¿Qué hace entrañable una amistad? ¿La complicidad? ¿La confianza? ¿La curiosidad por el mundo? Para Ámbar es la distancia. Conoció por un chat a su amiga argentina hace tres años, y desde entonces se han frecuentado lo que permite la tecnología, y ahora, por medio de una carta postal decidió hacer más cercano su cariño, desde Durango, México, hasta el sur. El mismo viaje que esperan recorrer para conocerse.
“Busque información sobre correos y así. Decidí mandarle una cartita. No fue mucho lo que escribí, pero pues me interesó el hecho de mandarla, y que tuviera algo de mí. Sencillo”.
La carta tuvo que ser escrita en dos intentos, porque para ella es importante que su amiga supiera con las palabras correctas de qué va su amistad.
“Está muy lejos y no la he conocido en persona. Espero conocerla. Pero, sí buscar las palabras que decirle que me entienda, cosas que no le he dicho por mensaje. Cosa fáciles, sencillas, bonitas. Que sepa el cariño que le tengo”.
La tecnología no fue suficiente
La tecnología no se le resultó suficiente, y por eso eligió la opción de no saber el trayecto de la carta, como cuando se lanza una botella al mar. Para Ámbar, el paso de los días para conocer a su amiga son similares al trayecto postal, paciente. Le gustaría conocerla mucho.
“Me dieron la opción, pero no sé si está en otro país o sigue aquí en México. No sé nada de la carta por ahora. Esperar a que llegue y que la lea. Checar bien el tiempo que pasó para llegar”.
"Vencer" el choque cultural
El choque cultural es uno de los puntos de encuentro entre ambas adolescentes, porque en el hemisferio norte la navidad es en el invierno y en el sur durante el verano. Ambas se sorprenden qué tanto puede variar el español en un mismo continente.
“Me cuenta mucho de las cosas que hace, bueno, de todas las cosas que hace cotidianamente, las tradiciones que ha hecho, que acá no se hacen. A veces, yo le tengo que explicar cosas de aquí o ella me tiene que explicar cosa de allá. Pero como esos choques culturales que suelen ser raros, pero suelen ser comunes. Y muy llamativos”.
Mientas más avanzan las charlas, más se hace necesario el conocerse. Ya las palabras no son suficientes.
“Tengo muchas ganas de conocerla. Ojalá sea pronto. Y si llega a ser pronto, contar cosas que nos gusten. Y en caso que nos hayamos escrito más cartas juntarnos”.
aarp