Estudiantes provenientes de diferentes regiones del país llegaron a Tijuana para presentar su examen de ingreso a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en un proceso que para algunos aspirantes significó recorrer cientos o incluso miles de kilómetros y realizar gastos que no estaban contemplados inicialmente.
Desde temprana hora, los jóvenes comenzaron a concentrarse en las sedes habilitadas para la aplicación de la prueba. Entre ellos se encontraba Patricio, estudiante originario de Monterrey, Nuevo León, quien llegó acompañado de su madre al Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ) de la UNAM alrededor de las 08:00 horas, una hora antes de su ingreso.
El joven explicó que en una aplicación anterior obtuvo 104 puntos y que, después de varios meses de preparación, ha continuado estudiando para mejorar su resultado.
“Entonces sí estoy muy confiado y muy preparado”, expresó antes de presentar nuevamente la evaluación.
Sin embargo, reconoció que el traslado desde Monterrey hasta Tijuana representó un gasto no contemplado dentro de sus planes iniciales.
“Todo este viaje y este proceso no lo teníamos contemplado y presupuestado. Afortunadamente pudimos viajar de Monterrey para acá sin problema; sin embargo, fue un gasto”, relató.
Aspirantes enfrentan gastos y largos traslados
El proceso también representó un desafío para otros jóvenes que tuvieron que modificar sus planes de viaje para acudir a la sede asignada.
Una joven, quien prefirió reservar su identidad, contó que es originaria de Torreón, Coahuila, aunque actualmente reside en Querétaro. Para presentar la primera evaluación tuvo que desplazarse desde esa entidad hacia la Ciudad de México.
Sin embargo, esta semana recibió la notificación de que debía acudir a Tijuana para presentar nuevamente su examen, por lo que tuvo que realizar un segundo viaje y asumir los gastos correspondientes.
Su examen estaba programado para las 14:00 horas. Mientras esperaba el momento de ingresar, aprovechó el tiempo para repasar sus apuntes, con la mochila al hombro y una almohadilla de viaje colgada de ella, como muestra de las largas jornadas de traslado que han acompañado a algunos aspirantes.
Los testimonios reflejan el esfuerzo que realizan estudiantes de distintas partes del país para competir por un lugar en la UNAM, aun cuando el proceso de admisión implica traslados, gastos de hospedaje, alimentación y transporte que pueden representar una carga adicional para las familias.
LG