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Jueves , 21.02.2019 / 09:22 Hoy

Desapariciones: una larga lucha entre dolor y poca atención

Desde hace casi 12 años, Diana Iris García busca a su hijo Daniel Cantú Iris y hasta hoy sigue sin saber su paradero.
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Desde hace casi 12 años, Diana Iris García busca a su hijo Daniel Cantú Iris y hasta hoy sigue sin saber su paradero. 

Daniel era recién egresado del Tecnológico de Saltillo en la carrera de Ingeniero Industrial y tenía 23 años cuando desapareció. Además tenía unos meses de haber empezado a trabajar con el empresario marmolero de La Laguna, Francisco de León, de quien tampoco se sabe nada junto con su chofer. 

La última vez que Diana supo algo de su hijo fue el 21 de febrero del 2007 por la mañana. La familia había recibido un mensaje de que saldría junto con su jefe a una mina en Paradón. 

Recuerda que pensaron que por estar en la mina la comunicación no era posible, sin embargo llegado el fin de semana cuando se supone regresaría empezaron a preocuparse.

Diana logró comunicarse a la mina y supo que desde tres días antes los esperaban, pero no llegaron.

Unas horas después presentaron la denuncia y comenzaron a buscar sin parar. Las autoridades de la entonces Procuraduría General del Estado dijeron que por tratarse de un caso en el que desapareció también un empresario habría celeridad, pero no fue así.

Diana recorrió durante dos años hospitales, morgues y diversas instituciones de procuración de justicia en busca de algo que le ayudara a dar con el paradero de su hijo.

No tuvo éxito y al contrario, recibió maltrato de las autoridades hasta que a principios del 2010 supo de varias familias que como ella tenían una persona desaparecida y comenzaron a organizarse para ser una voz más potente. 

“Una amiga me dijo que habría una reunión entre varias familias en el Obispado”, recuerda. 

Nace FUUNDEC

De ahí surgió Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos de Coahuila (FUNDEC) y Diana conoció de los derechos que tenía, entre ellas que la procuraduría local por obligación debía darle una copia del expediente del caso de su hijo. Al recibirla descubrió que poco habían hecho las autoridades. 

“Había muchos meses que no le había ni mandando un oficio, me indigné, reclamé e inicié con una demanda más fuerte. Mi objetivo fue conocer qué pasó, conocí lo que era una desaparición porque era una forma de que no me engañaran”.

A lo largo de dos administraciones estatales y dos federales, afirma que FUNDEC ha representado una piedra en el zapato de la autoridad para que voltee a ver una deuda que tienen con muchas familias. 

“Daniel fue un chico muy deportista, ganó dos medallas de oro para el estado en ciclismo infantil y juvenil, entonces era mi reclamo ante el gobierno, ante los Moreira, por qué cuando dio gloria a Coahuila todo el mundo lo sacó en los periódicos, pero cuando faltó y desapareció no he obtenido respuesta”.

Cuenta que al principio el colectivo enfrentó como otro problema un prejuicio de la sociedad en torno a las personas desaparecidas, el cual todavía luchan por erradicar y demostrar que es una situación que le pasa a cualquiera.

“Fue muy duro cuando empezamos a realizar nuestros primeros plantones afuera de Palacio de Gobierno. Nos tocó escuchar a la gente decir que nuestros familiares en algo andaban, entonces había un trabajo muy grande de quitar este estigma y visibilizar que le puede pasar a cualquiera”.

A unos días de cumplirse 12 años de la desaparición de su hijo, Diana Iris y el colectivo siguen buscándolo a él y cientos más. Hay tres carpetas de investigación que no aportan algo concreto. 

“A base de mucha presión y la fuerza de un colectivo, las investigaciones han dado pequeños pasos, que son los que se debieron haber hecho hace 12 años. Una consultoría colombiana estudió el caso de Daniel y es muy triste saber que hasta el 2017 no se habían hecho más que puras investigaciones de oficio”.

Una exigencia de verdad y justicia
A poco más de nueve años de su conformación, el colectivo de Fuerzas Unidos por Nuestros Desaparecidos de Coahuila (FUNDEC) mantiene la exigencia de verdad y justicia, sin embargo también ha logrado conformar un mecanismo de presión a los gobiernos para generar políticas públicas.


“Creo que hemos sido un colectivo con mucha fuerza que no ha dejado de exigir por todo, nos ha distinguido y nos costó hacer un proceso horizontal. Las familias comprendimos que en la lucha particular que hicimos cada quien no sirvió de nada y empezamos la exigencia por todos y por todas, lo cual nos ha posicionado mucho”, declaró Diana Iris García, integrante de la organización.


Consideró que, aunque no ha habido resultados concretos en cuanto a los casos de los desaparecidos en la entidad, las autoridades de los diversos órdenes de gobierno resintieron la presión para generar políticas públicas que impidan más casos de desaparición forzada y atención a los existentes.


“Si bien es cierto no hemos obtenido los resultados que queremos que es saber de los nuestros, hay logros en cuanto a bases estructurales de políticas públicas y la visibilización del problema para que haya más conciencia”.


Apuntó que el nuevo gobierno federal comenzó su gestión con el pronunciamiento de búsqueda de los 43 normalistas de Ayotzinapa y omitió hasta hace unos días tomar en cuenta a los miles de desaparecidos.


“Los 43 ha sido el foco de atención y lo entendemos por muchas razones como que se politizó, pero la exigencia es que son ellos y muchos más. Hemos aprendido a no tener tanta esperanza, sino hacer más trabajo no nada más a nivel local, sino internacional”.


Iris García expuso que desde el proceso de transición federal los colectivos aportaron información respecto a las necesidades que se tienen para garantizar justicia en esos casos.




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