M+.- Primero fueron las calles convertidas en ríos, los automóviles varados y el agua entrando a las viviendas. Después aparecieron ellos: cocodrilos de hasta tres metros de largo nadando entre colonias del sur de Tamaulipas, luego de que una lluvia extraordinaria desbordara canales y cuerpos de agua en cuestión de horas.
Los llamados “juanchos” salieron de su hábitat aprovechando el incremento en los niveles de agua y fueron vistos desplazándose por sectores habitacionales de Tampico y Ciudad Madero, municipios que forman parte de la zona metropolitana del sur de Tamaulipas.
En la calle 32, esquina con Cecilio Guzmán, en la colonia Los Pinos, en Ciudad Madero, uno de los saurios fue captado cuando salía hacia la zona habitacional. Hubo ejemplares pequeños, de aproximadamente un metro, pero también reportes de animales que superaban los tres metros.
La presencia de cocodrilos obligó a las autoridades a pedir a los habitantes que permanecieran dentro de sus casas mientras los niveles del agua continuaran elevados, pues los animales pueden desplazarse con facilidad por las zonas inundadas.
No es la primera vez que ocurre. Los Pinos, Luna Luna y Ampliación Unidad Nacional, colonias ubicadas en Ciudad Madero, dentro de la zona conurbada con Tampico, han registrado durante inundaciones anteriores avistamientos de cocodrilos frente a viviendas.
Se trata de sectores urbanos cercanos a canales, lagunas y zonas bajas, por lo que cuando las lluvias elevan los niveles y desbordan los cuerpos de agua, los saurios pueden desplazarse fuera de su hábitat y alcanzar calles y viviendas.
El problema es que, mientras las calles permanecen cubiertas de agua, capturarlos se vuelve particularmente complicado. Los bomberos pueden acudir al lugar, pero los animales cuentan con una enorme capacidad para desplazarse entre las corrientes y regresar a canales o zonas anegadas.
Esta vez, detrás de su aparición estuvo un episodio de lluvia fuera de lo común.
Casi todo septiembre cayó en unas horas
En Ciudad Madero, municipio conurbado con Tampico y ubicado frente al Golfo de México, se registraron alrededor de 250 milímetros de lluvia durante la mañana de ayer viernes, explicó el meteorólogo Alexander García Dadderio, director de MeteoAlert Tampico.
El dato permite dimensionar lo ocurrido: el acumulado normal de lluvia durante todo septiembre en la zona ronda los 280 milímetros.
Es decir, en cuestión de horas cayeron apenas 30 milímetros menos de lo que normalmente se registra durante todo el mes.
“Estamos a 30 milímetros de registrar el acumulado normal de septiembre, pero en breve tiempo, durante una mañana. Es por eso que colapsó todo. Ningún drenaje, calle, ni suelo natural está preparado para soportar esa cantidad de agua en tan poco tiempo”, explicó García Dadderio.
El fenómeno sorprendió todavía más porque frente a las costas de Tamaulipas no había un huracán ni una tormenta tropical impactando directamente a la región.
El huracán Polo, ubicado en el Pacífico, no tuvo relación con las precipitaciones registradas en el sur de Tamaulipas. Entonces, ¿qué ocurrió?
Una enorme concentración de humedad
De acuerdo con García Dadderio, durante los tres días previos se registró un ingreso constante de humedad tropical procedente del Caribe, combinado con una vaguada semiestacionaria en superficie.
La región ya presentaba condiciones de humedad y calor, además de lluvias durante las madrugadas que habían dejado acumulados de entre 15 y 40 milímetros en algunos sectores.
El viernes, sin embargo, el ingreso de humedad fue mucho mayor. La clave estuvo en que el sistema prácticamente dejó de moverse.
“Esto es lo que está provocando que las tormentas y los núcleos de lluvia no se muevan. Los eventos anteriores se movían, duraban media hora o una hora y se acababan con 20 o 40 milímetros. Actualmente el sistema está semiestacionario, entonces las nubes se estacionan y no para de llover hasta que vacían toda el agua precipitable”.
La precipitación, además, estuvo extraordinariamente concentrada.
Mientras Ciudad Madero acumuló aproximadamente 250 milímetros, en algunas zonas del vecino municipio de Altamira apenas se registraron 50. Más al norte de ese municipio cayó alrededor de un milímetro; en Aldama, ubicado también en la costa de Tamaulipas, prácticamente no llovió, y tampoco hubo precipitaciones significativas en El Mante, hacia el interior del estado. En el norte de Veracruz la lluvia fue escasa.
El núcleo de mayor intensidad se concentró en una franja de aproximadamente 30 a 40 kilómetros.
García Dadderio comparó el fenómeno con una esponja cargada de agua: la humedad estaba disponible en la atmósfera, pero las condiciones meteorológicas terminaron por concentrarla y descargarla prácticamente sobre un mismo punto. Y debajo estaban Tampico y Ciudad Madero.
Calles bajo el agua
El resultado fue inmediato. En Ciudad Madero, nueve colonias registraron inundaciones importantes: Ampliación Unidad Nacional, Unidad Nacional, Talleres, Lucio Blanco, Miramar, Miramapolis, 15 de Mayo, El Llano e Hipódromo, sectores distribuidos entre la zona urbana que colinda con Tampico y las áreas cercanas al litoral del Golfo de México.
En algunos tramos de la avenida Álvaro Obregón, una de las vialidades que atraviesan Ciudad Madero, el agua superó los 50 centímetros. En la avenida Monterrey, importante conexión entre Tampico y Madero, el tránsito quedó paralizado en distintos puntos por anegaciones que también alcanzaron alrededor de medio metro.
En la primaria Esfuerzo Nacional incluso colapsó parte de la barda perimetral.
En Tampico, la zona de la Laguna del Carpintero, cuerpo de agua ubicado prácticamente en el corazón de la ciudad, y el sector de los mercados, cercano al centro y al río Pánuco, estuvieron entre los más afectados, con niveles de agua de hasta 60 centímetros.
La avenida Hidalgo, principal corredor vial y comercial de Tampico, quedó anegada a la altura de la Zona Dorada. Algunos automóviles quedaron varados y otros avanzaron lentamente intentando cruzar. Escenas similares se registraron en avenida Universidad y Lomas de Rosales, en el norte de la ciudad.
Dos árboles cayeron, uno en la colonia Pescadores y otro en La Paz, también en Tampico.
En distintos sectores, conductores abandonaron temporalmente sus vehículos mientras otros intentaban empujarlos entre el agua.
Las lagunas y canales elevaron sus niveles y, con ellos, también comenzó el desplazamiento de los cocodrilos.
Familias acorraladas por el agua... y los cocodrilos
En las zonas más afectadas, el problema dejó de ser únicamente que el agua entrara a las viviendas.
Mientras algunas familias intentaban sacar el agua con cubetas y colocar muebles, colchones y aparatos eléctricos en las partes más altas de sus casas, comenzaron los reportes de cocodrilos desplazándose frente a domicilios.
La escena provocó que algunos habitantes quedaran prácticamente encerrados: salir significaba caminar entre corrientes profundas en las que podía encontrarse uno de estos animales.
En sectores de Ciudad Madero históricamente afectados por inundaciones, habitantes han reportado anteriormente ejemplares de hasta tres metros frente a sus puertas.
Las lluvias también golpearon a pequeños comercios que tuvieron que cerrar durante buena parte de la jornada.
Ante la emergencia, elementos de la Secretaría de Marina y de la Defensa activaron el Plan Marina y el Plan DN-III, respectivamente, y desplegaron personal en las zonas inundadas.
Con balsas y pequeñas embarcaciones auxiliaron a familias atrapadas en los puntos donde el nivel del agua hacía imposible salir caminando.
Una infraestructura rebasada
La cantidad de agua que cayó en pocas horas volvió a exhibir otro problema histórico del sur de Tamaulipas: la insuficiencia de infraestructura para desalojar grandes volúmenes de lluvia.
Tampico y Ciudad Madero cuentan con zonas particularmente vulnerables debido a su baja elevación y a la presencia de lagunas, canales y ríos, por lo que autoridades municipales y estatales han planteado durante años la necesidad de construir y concluir drenes pluviales.
Entre los proyectos pendientes se encuentra el Dren Aldama, en los límites de Tampico y Ciudad Madero, cuyo costo supera los 120 millones de pesos. Esta obra permitiría canalizar buena parte del agua procedente de Madero en sectores donde los niveles pueden alcanzar hasta dos metros.
También permanecen pendientes los drenes Chipus 1 y Chipus 2, contemplados dentro del Plan Antiinundaciones actualizado desde 2013. El costo actualizado del conjunto de obras supera los mil millones de pesos.
A ellos se suman los drenes Siete y Medio y El Cangrejo, destinados a sectores del sur de Tampico y Madero donde el agua puede superar un metro; así como el Dren Reforma, proyectado para proteger la zona de los mercados centrales de Tampico.
También se contempla el Dren Villahermosa, en los límites con Altamira, además de obras para rehabilitar colectores sanitarios y evitar que las aguas residuales se mezclen con las pluviales.
Otro punto pendiente es reforzar obras de contención ante las crecientes de los ríos Tamesí y Pánuco, entre ellas la elevación del bordo de la colonia Vicente Guerrero, Sector Moscú, rebasado durante el desbordamiento del Tamesí de julio de 2025.
El Plan Hídrico de Tampico 2024-2027 contempla una inversión de mil 627 millones de pesos, con cinco proyectos prioritarios para prevenir inundaciones, además de recursos para reparar nueve mil 750 metros de líneas y poner en funcionamiento 22 de 32 cárcamos.
La lluvia baja, el riesgo permanece
Para los próximos días se mantienen condiciones para lluvias en el sur de Tamaulipas, aunque sin los acumulados extraordinarios registrados este viernes, de acuerdo con el pronóstico de García Dadderio.
Para la primera semana de octubre se observa otro evento de precipitación más generalizado, que podría dejar lluvias importantes en una zona más extensa.
La jornada del 25 de septiembre mostró hasta dónde puede llegar un episodio extremadamente concentrado: en unas horas cayó en Ciudad Madero casi la lluvia correspondiente a todo un mes, los sistemas de desagüe fueron rebasados, decenas de calles quedaron bajo el agua y los límites naturales de lagunas y canales desaparecieron temporalmente.
Y con ellos también desapareció otra frontera: la que normalmente mantiene a los cocodrilos dentro de su hábitat y fuera de las calles.
AH
