M+.- En redes sociales no todo son bailes, tendencias o videos de bromas virales. La era digital también abrió un espacio para que especialistas, artistas y aficionados conviertan sus conocimientos y pasiones en contenidos capaces de acercar la ciencia, la cultura y el deporte a miles de personas.
En Coahuila y La Laguna han surgido creadores que encontraron en Instagram, TikTok, Facebook y YouTube una herramienta para hablar de aquello que conocen y disfrutan, pero también para despertar la curiosidad de quienes están del otro lado de la pantalla.
Sus propuestas son distintas entre sí: uno explica la flora y fauna del desierto chihuahuense, otro recomienda exposiciones, conciertos y proyectos artísticos de Torreón, mientras una tercera creadora muestra la lucha libre desde las arenas, los entrenamientos y la experiencia del aficionado.
Más que clasificar el contenido entre bueno o malo, sus historias muestran otra cara de las redes sociales: la de plataformas que también pueden convertirse en un puente entre el público y disciplinas que durante años parecieron reservadas para especialistas o comunidades muy específicas.
Biología para todos
Uno de ellos es Jorge Madrazo Fanti, biólogo del Museo del Desierto de Saltillo, quien trasladó su pasión por los animales y las plantas al terreno digital.
Bajo el nombre de @jorgethewild, principalmente en Instagram, Madrazo comparte contenido relacionado con la flora y fauna de Coahuila y las especies que habitan el Desierto Chihuahuense.
Su cuenta ronda los 45 mil seguidores, aunque el alcance de su trabajo va más allá de esa cifra.
En sus reels aparece conviviendo con insectos, reptiles y plantas, muestra animales en su entorno y explica, con un lenguaje sencillo, aspectos relacionados con su alimentación, comportamiento y capacidad de adaptación.
La conservación es uno de los ejes principales de sus publicaciones.
A través de sus redes también difunde programas, actividades y proyectos del Museo del Desierto con la intención de despertar el interés de niños, jóvenes y adultos por conocer y proteger el entorno natural.
Así, las plataformas digitales se convierten en una extensión de la divulgación científica, pero con un lenguaje y formatos capaces de llegar a personas que quizá nunca habían tenido contacto con este tipo de información.
Fredo Becerra: cultura sin etiquetas
En La Laguna, Fredo Becerra encontró otra manera de utilizar las plataformas digitales: acercar a más personas al arte y la cultura.
Comunicólogo egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, de la Universidad Autónoma de Coahuila, su experiencia dentro del ámbito institucional le permitió conocer de cerca a artistas, proyectos y actividades que se desarrollan en Torreón y otros municipios de la región.
A partir de esa experiencia, decidió llevar la difusión cultural también a sus redes personales.
En ellas recomienda exposiciones, conciertos, talleres, presentaciones de libros, obras de teatro y proyectos de artistas locales.
“Muchos proyectos que se llevan a cabo culturalmente aquí en la ciudad son muy valiosos, aportan mucho y creo que merecen un poquito más de difusión”, explicó a MILENIO.
Para Fredo, uno de los principales obstáculos para que más personas se acerquen al arte es la percepción de que se trata de un espacio reservado para quienes poseen determinados conocimientos.
Por eso, uno de los objetivos de sus contenidos es derribar esa barrera mediante un lenguaje sencillo y cercano.
“Lo cierto es que solamente tienes que tener la curiosidad”, señala.
El humor también forma parte de su estrategia
Un video puede comenzar con una broma o una situación cotidiana y terminar mostrando una exposición, un artista o algún espacio cultural de Torreón. El objetivo es utilizar ese primer gancho para que el espectador termine descubriendo algo que quizá desconocía.
Para Becerra, la difusión cultural también forma parte de la creación de públicos, pues el ecosistema artístico no está integrado únicamente por quienes producen una obra, sino también por quienes la conocen, consumen y participan en ella.
En Instagram puede encontrarse como @fredogodofredo y en TikTok como El Pelón Fredo.
Paloma Orona: la lucha libre desde otra mirada
En La Laguna, hablar de lucha libre también significa hablar de identidad.
Para Paloma Orona, el vínculo con el pancracio comenzó cuando tenía 14 años y descubrió por televisión las transmisiones de este deporte.
“Vi al Cibernético, la Secta Cibernética, y me flechó de inmediato”, recordó en entrevista con MILENIO.
Lo que empezó como curiosidad terminó convirtiéndose en una pasión que la llevó a investigar sobre empresas, luchadores y estilos de distintas partes del mundo.
Sin embargo, fue al conocer la lucha libre de La Laguna cuando terminó de involucrarse por completo.
Para Orona, la región posee una tradición que ha producido gladiadores capaces de llegar a escenarios nacionales e internacionales, por lo que considera que existe una historia que merece ser contada y conocida por nuevas generaciones.
Su incursión en la creación de contenido ocurrió de manera natural.
Después de estudiar Ciencias de la Comunicación, tuvo la oportunidad de colaborar con el legado Wagner en la administración de redes sociales y producción de contenido para una arena de lucha libre en Torreón.
Ahí conoció el deporte desde una perspectiva diferente: la preparación de una función, la producción, los entrenamientos y todo aquello que sucede antes de que los luchadores suban al cuadrilátero.
Con el tiempo, comenzó a producir videos, fotografías y otros contenidos junto con aficionados y creadores, hasta consolidar un proyecto que lleva alrededor de ocho años.
Su objetivo, sin embargo, no es competir por publicar primero una noticia sobre lucha libre.
“Me he enfocado en mi contenido a no dar noticias de lucha libre, sino a enseñarle a la gente cómo lo disfruto yo, cómo voy aprendiendo, cómo voy descubriendo cosas nuevas”, explicó.
Ese enfoque le ha permitido construir una comunidad que incluso la reconoce cuando acude a las arenas.
Algunos seguidores le han contado que sus videos los llevaron a interesarse nuevamente por la lucha libre o a volver a una función después de años de haberse alejado.
Paloma también conoce el pancracio desde el otro lado de las cuerdas.
Entre los 14 y los 23 años entrenó lucha libre, experiencia que le permitió dimensionar el esfuerzo físico y mental necesario para convertirse en luchador.
Este año cumplió además uno de sus objetivos personales al asistir a WrestleMania en Las Vegas, experiencia que ahora forma parte del contenido que comparte con sus seguidores.
Entre sus siguientes planes está viajar a otras ciudades para conocer y documentar las distintas formas en que se vive la lucha libre mexicana, entre ellas Ciudad Juárez y Aguascalientes.
Su contenido puede encontrarse como Paloma Orona en Instagram, Facebook, TikTok y YouTube.
Cuando las redes también sirven para aprender
Las historias de Jorge Madrazo, Fredo Becerra y Paloma Orona parten de mundos completamente distintos, pero comparten una misma lógica: convertir aquello que conocen y disfrutan en contenido capaz de despertar la curiosidad de otras personas.
Uno explica la vida de las especies que habitan el desierto chihuahuense; otro intenta derribar las barreras que alejan a parte del público de los espacios culturales, y una más utiliza su experiencia como aficionada y practicante para mostrar la riqueza de la lucha libre.
En una época en la que prácticamente cualquier persona puede convertirse en creadora de contenido con un teléfono celular, sus proyectos muestran que las redes también pueden funcionar como espacios de divulgación, aprendizaje y construcción de comunidades.
Porque, al final, el impacto no siempre se mide únicamente en seguidores o reproducciones.
También puede estar en provocar que alguien quiera conocer una especie, entre por primera vez a una exposición o decida comprar un boleto para volver a sentarse frente a un cuadrilátero.
dahh.
