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  • Reconfiguración criminal en Morelos: grupos delictivos que operan en la entidad se reducen de 16 a 9

  • A lo largo de los años, las organizaciones se han reconfigurado a través de alianzas, fragmentaciones y pérdida de sus líderes.
Entre los cárteles identificados figuran el CJNG, Los Rojos, Guerreros Unidos y La Familia Michoacana. | Foto: Araceli López
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La disputa por el territorio de Morelos enfrenta a viejos cárteles, organizaciones regionales y nuevas células criminales que, mediante alianzas, cambios de mando y fragmentaciones, compiten por el control de municipios, rutas de trasiego de drogas y negocios ilícitos como la extorsión, el secuestro y el robo de mercancías.

En los últimos seis años, las autoridades estatales y ministeriales identificaron decenas de agrupaciones delictivas, algunas absorbidas por organizaciones mayores y otras que cambiaron de nombre o se reorganizaron tras la captura o liberación de sus dirigentes.

Morelos pasó de 16 grupos criminales reconocidos al cierre del gobierno de Cuauhtémoc Blanco a 14 al inicio de la administración de Margarita González Saravia. Para marzo de 2025, la cifra oficial descendió a nueve, cantidad reiterada en julio de ese año.

Detrás de esas cifras se desarrolló una reconfiguración de organizaciones que establecieron alianzas, perdieron dirigentes, cambiaron de nombre o se fragmentaron mientras disputaban el control territorial por la venta de drogas y las extorsiones.

Reducción sin informe detallado

En septiembre de 2024, José Antonio Ortiz Guarneros, entonces titular de la Comisión Estatal de Seguridad Pública, reconoció que dejaba 16 agrupaciones delictivas, dos más que las 14 identificadas cuando asumió el cargo en 2018.

“Compiten por la hegemonía de un municipio, por la venta de droga y ahora también por la extorsión”, declaró el funcionario, al relacionar estas disputas con los homicidios registrados en la entidad.

Un mes después, Miguel Ángel Urrutia Lozano, primer titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana estatal, ya con Margarita González, contabilizó 14 grupos criminales. Para marzo de 2025, la cifra había descendido a nueve.

La reducción en los registros oficiales quedó sin una explicación pública detallada sobre cuáles organizaciones habían sido desarticuladas, cuáles desaparecieron y cuáles se fusionaron o continuaron operando bajo otras denominaciones.

La dimensión histórica del fenómeno fue todavía mayor, de acuerdo con documentos ministeriales que registraron al menos 58 denominaciones de organizaciones, células y operadores criminales entre 2019 y 2024.

Grupos criminales que operan en Morelos se reducen
La Fiscalía de Morelos documentó la transformación de algunas estructuras. | Foto: Javier Ríos

Del CJNG a Pueblos Unidos: ¿qué grupos se identificaron?

La relación incluyó cárteles nacionales, bandas regionales, células subordinadas a organizaciones mayores y grupos identificados por los sobrenombres de sus dirigentes. Por ello, las 58 denominaciones representaron un registro acumulado y no una cifra de organizaciones activas simultáneamente.

Entre los cárteles identificados figuraron el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Los Rojos, Guerreros Unidos, La Familia Michoacana, Los Tlacos o Federación Guerrerense, el Cártel de Sinaloa —también denominado Cártel del Pacífico— y la Unión Tepito.

En el ámbito regional aparecieron Los Titos, Comando Tlahuica, Los Cahuira, la célula de El Crispín, Los Acapulcos, Los Colombianos, Los Panales, Los Linos, la célula de La Rubia, Los Vara, Los Aparicio, la red de informantes de La Parka, La Nueva Empresa, el Cártel de Cuautla, Los Palmitas y Pueblos Unidos.

La propia Fiscalía de Morelos documentó la transformación de algunas estructuras.

En mayo de 2022 identificó a Los Titos como una agrupación que operó en Cuernavaca entre 2015 y 2018 y que posteriormente se incorporó a Los Rojos.

También ubicó a Los Acapulcos como una célula de Guerreros Unidos, con presencia en Cuautla y otros municipios de la región Oriente.

En octubre de 2025, la Mesa Estatal de Seguridad informó sobre el surgimiento de una estructura denominada Cártel de Cuautla, después de cambios de mando y la liberación condicionada de operadores identificados como La Rata y El Diablo.

A esta reconfiguración se sumó la presencia del CJNG, el Cártel de Sinaloa, La Familia Michoacana y Los Tlacos, además de agrupaciones regionales como Comando Tlahuica, Los Linos, Los Mayas o Los de Siempre y Unión Morelense.

Grupos operan extorsiones, tala clandestina y narcomenudeo

Las actividades atribuidas a estas organizaciones abarcaron extorsión, secuestro, homicidio, narcomenudeo, robo de vehículos, tala clandestina y robo de mercancías.

En la región Oriente, las autoridades investigaron redes de extorsión a comerciantes y distribución de drogas. En Huitzilac identificaron células como Los Roques, vinculadas con secuestros y robo de vehículos.

En las autopistas del Sol y Siglo XXI también fueron identificados integrantes de una banda relacionada con Los Tlacos, dedicada al robo de transporte de carga.

La disputa criminal trascendió los mercados locales.

En mayo de 2026, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana federal, Omar García Harfuch, identificó a Los Linos como una organización relacionada con el traslado de cocaína procedente de Centroamérica hacia Estados Unidos.

“De acuerdo con las investigaciones, este grupo mantenía presencia operativa en diversos municipios del estado y está relacionado principalmente con los delitos de extorsión, homicidio, robo de vehículo y trasiego de cocaína provenientes de Centroamérica hacia Estados Unidos, principalmente a las ciudades de San Antonio, El Paso, Atlanta y Carolina del Norte”, expuso en conferencia.

La ubicación de Morelos, entre el Valle de México, Guerrero, Puebla y el Estado de México, convirtió sus corredores carreteros en rutas de interés para organizaciones dedicadas tanto a delitos locales como al traslado de drogas y mercancías.

Una muestra de la transformación de las estructuras regionales ocurrió el 12 de octubre en Totolapan, donde la Fiscalía estatal identificó públicamente a Pueblos Unidos, organización vinculada con José David Vergara, señalado como generador de violencia en esa región.

Durante un operativo, agentes estatales detuvieron al presunto dirigente criminal, pero integrantes de la organización retuvieron a tres elementos de la Fiscalía Regional Oriente y realizaron bloqueos carreteros para presionar por su liberación.

La Fiscalía activó el protocolo de atención a víctimas de secuestro y el operativo terminó con la liberación del presunto delincuente.

El episodio exhibió la capacidad de movilización de una estructura criminal regional que logró bloquear vías de comunicación y presionar a las autoridades mediante la retención de sus agentes.

Grupos criminales que operan en Morelos se reducen
Los corredores carreteros de Morelos se convirtieron en rutas de interés para el crimen. | Foto: Araceli López

Se extiende la disputa criminal

La competencia entre organizaciones alcanzó distintos corredores de Morelos, desde los municipios metropolitanos de Cuernavaca hasta las zonas rurales y serranas del oriente y sur de la entidad.

Entre los principales focos de actividad delictiva identificados por las autoridades figuraron Cuautla, Cuernavaca, Ayala, Amacuzac, Puente de Ixtla, Temixco, Emiliano Zapata, Yautepec, Yecapixtla, Tlaquiltenango, Huitzilac y Jiutepec.

En el oriente, Cuautla constituyó uno de los principales núcleos urbanos de una zona conectada con Yecapixtla, Atlatlahucan, Ayala, Tlayacapan y Totolapan.

Atlatlahucan enlazó la región de Cuautla con Totolapan, mientras Tlayacapan y Tlalnepantla formaron parte del entorno serrano de este último municipio.

La sucesión de municipios y caminos secundarios conectó mercados locales y rutas hacia Puebla y el Estado de México, en una región donde las autoridades investigaron extorsiones, distribución de drogas y presencia de células criminales.

En otras zonas, las disputas también involucraron a organizaciones con antecedentes de operación en Guerrero, Michoacán y la Ciudad de México, que extendieron sus actividades mediante alianzas con bandas locales.

La fragmentación de estas estructuras produjo un escenario en el que antiguos integrantes de organizaciones mayores aparecieron al frente de nuevas células, mientras grupos regionales buscaron controlar mercados delictivos y rutas de comunicación.

Con esto, el mapa criminal de Morelos quedó marcado por la convivencia de cárteles de alcance nacional, organizaciones históricas y agrupaciones locales que disputaron territorios mediante alianzas, rupturas y sucesiones de mando, de acuerdo a las fuentes.

ksh

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