M+.- Dos mujeres trans fueron asesinadas con pocos días de diferencia este año. En abril, Sabrina fue atacada a balazos en Tlayacapan, Morelos. Días después, Daniela fue hallada muerta en Morelia, Michoacán. Sus casos se sumaron a una violencia que, lejos de disminuir, mantiene una constante en México: cada cuatro días una persona de la diversidad sexual y de género es asesinada.
Los nombres de Sabrina y Daniela forman parte de un registro que organizaciones civiles han documentado durante años ante la falta de estadísticas oficiales.
De acuerdo con el más reciente informe, de 2025, consultado por MILENIO, del Observatorio de Crímenes LGBTI+ en México, creado por Fundación Arcoíris, los asesinatos de personas de la diversidad sexual y de género aumentaron 19.23 por ciento entre 2019 y 2024, al pasar de 78 a 93 casos.
Sin embargo, el Observatorio advierte que las cifras representan únicamente los casos que han podido verificarse, por lo que existe un subregistro importante.
El informe Nuestras vidas importan. Datos y voces sobre los crímenes por prejuicio contra las personas LGBTI+ en México documentó 93 asesinatos de personas LGBTI+ en 2024, una cifra similar a la registrada en años anteriores y que refleja la persistencia de una violencia que afecta de manera diferenciada a esta población. Entre 2019 y 2024, el año con más casos fue 2021, con 99 asesinatos, seguido de 2022 con 94 y de 2024 con 93. En total, son 515 crímenes: uno cada cuatro días.
“Lo que observamos es una violencia sistemática y sostenida. No se trata de hechos aislados ni esporádicos, sino de una problemática estructural que continúa afectando a las personas LGBTI+ en distintos contextos del país”, explicó a MILENIO Kenlly Pacheco, coordinador del Observatorio de Crímenes LGBTI+ en México, cuyo siguiente informe será publicado en julio.
El especialista subrayó que los datos representan únicamente una parte del problema, pues muchos casos no llegan a documentarse o, además, las autoridades no consideran la orientación sexual o la identidad de género como posibles factores relacionados con los crímenes.
“La cifra real seguramente es mayor. Nosotros trabajamos con casos que pueden verificarse y en los que existen elementos para identificar que la orientación sexual o la identidad de género influyeron en la agresión. Pero hay una cantidad importante de violencia que permanece invisible”, señaló.
Además de los asesinatos, el informe advierte sobre otro fenómeno que muestra señales de agravamiento: las desapariciones de personas LGBTI+, que registraron un incremento de 133 por ciento entre 2023 y 2024.
Violencia contra mujeres trans y hombres gay
Aunque el comportamiento de los asesinatos presenta variaciones anuales, el Observatorio advierte que los crímenes se mantienen constantes. De hecho, la caída registrada en 2023, cuando se documentaron 62 casos, no obedeció a una mejora en las condiciones de seguridad, sino que ese año el Observatorio sufrió un ataque a su sitio web que provocó la pérdida parcial de información y afectó la continuidad del registro.
A pesar de ello, las organizaciones responsables realizaron un proceso de recuperación de datos para reconstruir la mayor cantidad posible de casos. En 2024, la cifra volvió a elevarse a 93 asesinatos, lo que, de acuerdo con el informe, “confirma que la violencia contra las personas LGBTI+ continúa siendo sistemática, generalizada y agravada por la impunidad”.
Las mujeres trans continúan como las principales víctimas. Tan solo el año pasado, el Observatorio documentó 57 asesinatos entre ese grupo y 28 de hombres gay, que históricamente concentran la mayor cantidad de casos.
“Las mujeres trans siguen siendo las más afectadas por esta violencia y, después de ellas, encontramos a los hombres gay. Es una tendencia que hemos observado a lo largo de los años y que refleja cómo los prejuicios operan de manera diferenciada sobre determinadas identidades”, señaló Pacheco.
El informe también muestra que las armas de fuego continúan siendo el principal mecanismo utilizado en los asesinatos, seguidas de las golpizas y las agresiones con armas punzocortantes. La mayoría de los crímenes ocurre en viviendas particulares y en la vía pública.
“La violencia que registramos no solo busca privar de la vida a las personas, sino enviar mensajes de castigo hacia quienes desafían determinadas normas sociales. Por eso es indispensable entender estos hechos desde una perspectiva de derechos humanos y no únicamente como delitos comunes”, concluyó.
Boom de desapariciones
Si los asesinatos muestran una violencia persistente, las desapariciones revelan un fenómeno en crecimiento. De acuerdo con el Observatorio de Crímenes LGBTI+, los casos vinculados con la orientación sexual o la identidad de género aumentaron 133 por ciento entre 2023 y 2024, al pasar de 21 a 49 registros.
Para el coordinador del Observatorio, el incremento obliga a mirar más allá de los homicidios y a reconocer que las desapariciones también forman parte de las violencias que enfrentan las personas de la diversidad sexual y de género.
“Las desapariciones son una expresión de violencia que durante mucho tiempo permaneció prácticamente invisible. Hoy estamos viendo un aumento que requiere atención y que debe investigarse con perspectiva de diversidad sexual y de género”, señaló.
Además de las desapariciones, el informe documentó un incremento en los atentados, que pasaron de ocho en 2023 a 32 en 2024. Los suicidios, por su parte, se han mantenido en cifras menores –debido, otra vez, a la falta de información–, pero las organizaciones advierten que también están relacionados con contextos de discriminación, exclusión y violencia estructural.
Entre los casos recientes se encuentra el de Nayrobi Flores, una mujer trans a quien se reportó como desaparecida en febrero de este año en Ciudad de México y fue localizada muerta semanas después. Colectivos y organizaciones exigieron que el caso fuera investigado como transfeminicidio.
El informe también advierte sobre las agresiones contra personas LGBTI+ defensoras de derechos humanos. Entre 2019 y 2024 se documentaron 46 asesinatos de activistas y defensoras de la diversidad sexual: 30 mujeres trans, 14 hombres gay y dos mujeres lesbianas.
“Las personas defensoras enfrentan riesgos adicionales porque no solo viven las violencias asociadas a su orientación sexual o identidad de género, sino que además están expuestas por su trabajo de acompañamiento y exigencia de derechos”, explicó Pacheco.
Ciudad de México y Veracruz concentran más casos
El análisis territorial realizado por el Observatorio muestra que Ciudad de México encabezó en 2024 el número de asesinatos de personas LGBTI+, con 18 casos, seguida por Veracruz, con 13. También destacan Jalisco, Morelos, Michoacán y Guanajuato. En materia de desapariciones, las entidades con más registros fueron Estado de México, Ciudad de México y Veracruz.
La organización advirtió que la concentración de casos en determinadas entidades no significa que el resto del país esté libre de estas violencias, sino que en muchos estados persisten problemas de subregistro y dificultades para identificar los posibles motivos relacionados con la orientación sexual o la identidad de género de las víctimas.
“El principal desafío es la impunidad. Seguimos sin contar con registros oficiales integrales y todavía existen muchas resistencias para investigar estos casos desde una perspectiva adecuada. Eso impide conocer la verdadera dimensión del problema”, afirmó Pacheco.
El especialista agregó que la violencia contra las personas LGBTI+ no puede entenderse únicamente a partir de las cifras.
“Detrás de cada número hay una persona, una familia y una comunidad. Por eso insistimos en que estos casos no son aislados. Forman parte de una violencia sistemática que continúa cobrando vidas y que requiere respuestas institucionales más contundentes”, dijo.
El 1 de enero, Luva Noemí, una mujer trans de Jalisco, fue asesinada, convirtiéndose en uno de los primeros casos documentados de 2026. Su nombre, al igual que los de Sabrina, Daniela y Nayrobi Flores, se suma a una lista que las organizaciones civiles continúan construyendo ante la ausencia de estadísticas oficiales.
“Lo que buscamos es visibilizar una realidad que muchas veces se intenta negar. Las cifras muestran que la violencia contra las personas LGBTI+ sigue presente y que todavía existe una deuda importante en materia de verdad, justicia y reparación”, concluyó Kenlly Pacheco.
(fact checking: JRH)
ksh