¿Qué ocurre cuando la lealtad entra en conflicto con la conciencia individual? En Venganza, la película protagonizada por Omar Chaparro y Alejandro Speitzer, ese dilema articula una historia que, desde un terreno poco transitado por el cine mexicano —el de la acción—, se adentra en la tensión constante entre obedecer órdenes y mantenerse fiel a uno mismo.
Para Speitzer ahí está el corazón del proyecto: “Lo bello de este personaje es que hay un cuestionamiento sobre el deber ser, sobre la lealtad y sobre qué es hacer el bien también. Ese momento en el que quizás te toca seguir una orden, pero tu corazón te dice todo lo contrario a lo que has venido aprendiendo durante años”, dijo Speitzer a MILENIO.
Lejos de plantear héroes unidimensionales, la película construye personajes atravesados por esa contradicción: la lealtad institucional frente a la lealtad personal, “a veces lo que uno necesita es un compañero que daría su vida por ti, eso no pasa hoy en día”, añadió el actor sobre el conflicto emocional que es tan valioso como cualquier secuencia de acción.
Ese equilibrio entre espectáculo y fondo cobra mayor relevancia en una industria que rara vez apuesta por el género, “el cine de acción es un género que se consume mucho, pero que no producimos, sucede pocas veces”, dijo Speitzer, “es un orgullo este proyecto y me encantaría que sea una puerta abierta y que no se cierre, y que vengan muchas más”.
Más que replicar fórmulas extranjeras, Venganza se construye desde una identidad propia, “ahí surge nuestra mexicanidad, nuestros personajes, nuestra sensibilidad”, dijo Diego Valdés, el director del filme.
Esa decisión se traduce en una película que no intenta “emular al cine de Hollywood”, sino en una propuesta que encuentra su fuerza en lo local.
“Vas a ver escenas de alto impacto, coreografías increíbles, con nuestra identidad mexicana, ves a personajes que muestran las heridas y el dolor. La intención de la historia era que viéramos no superhéroes invencibles sino seres humanos que se debaten en su cabeza entre hacer el bien o el mal, entre acabar con una vida o salvar otra”, explicó Omar Chaparro.
Desde la producción, levantar una película de esta escala implicó un ejercicio constante de precisión, “qué decisiones tomas en el camino para que esa ambición no salga chueca”, explicó el productor Pablo Cruz.
Cada elección tenía consecuencias directas en el resultado final y “la película no defrauda ni un segundo en nada de lo que está en pantalla”.
Esa ambición también se refleja en el trabajo físico y técnico detrás de la acción, El equipo de especialistas responsables de secuencias de acción en la franquicia John Wick se sumó al proyecto para diseñar coreografías que exigieran tanto disciplina como credibilidad, “pasamos semanas preparándonos, ellos tenían esa experiencia”, dijo Speitzer.
El aprendizaje fue más allá de la técnica, “lo primero fue creérnosla, decir ‘ok, me voy a pelear contra diez en un elevador y se tiene que ver real’”.
A eso se sumó una preparación física sostenida, porque “el cuerpo es el instrumento del intérprete y hay que estar preparado para las batallas que vengan, no solo físicas, también emocionales”, agregó.
El resultado no busca únicamente espectacularidad, “no es solo aprenderte las coreografías, es darles sentido. Cada golpe significa algo”, explicó Alejandro.
Una idea que dialoga con la visión del director, “es una historia donde los personajes sobresalen, donde cimientan la acción”, apuntó Valdés, quien insiste en que la verdadera fuerza está en las relaciones.
Venganza también abre una conversación sobre cómo el cine mexicano está empezando a mirar hacia otros territorios de representación.
Para Luis Alberti, el corazón de la historia está en esos vínculos que se construyen dentro de la milicia, “refleja esos valores de nuestros militares que dan la vida por una sociedad y que los hemos puesto en un lugar desfavorable”.
“Sabemos que pasan muchas cosas, pero sin duda alimenta las ganas del cambio, cinematográficamente hablando, con el desafío de retratar al ejército sin ser penosos, sin faltar al respeto. Al final si un chico se une a sus filas lo hace por todos nosotros sin saber lo que va a pasar con su vida, tratamos de ser cuidadosos con esto”, agregó el productor.
AJR