En la historia del cine, diversas estrellas han mantenido enemistades debido a temas personales, triángulos amorosos o simple falta de compatibilidad. Sin embargo, hay rumores de pasillo que provocan tal nivel de atención que terminan convertidos en mitos de la cultura pop.
Ese fue precisamente el caso del rodaje de Don't Worry Darling (2022), donde los reportes de prensa pintaron un ambiente hostil que, supuestamente, había culminado en gritos y grandes discusiones.
En su momento, una publicación de la revista Vulture aseguró que la protagonista Florence Pugh y la directora Olivia Wilde habían tenido una masiva pelea a gritos ("screaming match") en enero de 2021.
El reporte afirmaba que la protagonista estaba "harta" de que Wilde desapareciera constantemente del set junto al co-protagonista Harry Styles, con quien la cineasta inició un romance durante la filmación.
Aunque miembros del equipo desmintieron la historia a través de un comunicado defendiendo el liderazgo de la directora, la narrativa del conflicto ya se había consolidado en los medios.
Conflicto de Olivia Wilde y Florence Pugh: ¿Discutieron?
Recientemente, en una reveladora entrevista con The Cut, Olivia Wilde abordó sus nuevos proyectos artísticos y aprovechó el espacio para desmentir, por primera vez de forma directa y contundente, la presunta rivalidad con Florence Pugh y lo publicado por los tabloides.
La directora confesó la frustración que le provocó el manejo de la crisis por parte de los ejecutivos:
“Nunca he tenido una pelea a gritos en mi set. Jamás estuve ausente en la filmación. Lo que yo quería era salir y decir: 'Nada de esto es cierto'... pero me dijeron: 'No digas ni una puta palabra. Solo sal allá afuera y sonríe'. Eso me molesta, pero me enseñó que esa no es la forma en que quiero manejar las cosas”.
Al resumir este tumultuoso período de su carrera, Wilde recordó un valioso consejo que la actriz Jennifer Garner le dio hace más de una década sobre el implacable escrutinio público y cómo los medios moldean la percepción de las mujeres en la industria:
“Ella me dijo que es como si el público te arrojara de golpe a una telenovela. Y de inmediato te asignan un arquetipo obvio: la damisela en apuros, la niña buena o la chica linda. A mí me convirtieron en la villana de la historia. Básicamente en Cruella”.
La desconexión con la ficción mediática
Esta no es la primera vez que la realizadora expresa su pesar por haber seguido las órdenes corporativas de control de daños. En una aparición previa en el podcast Call Her Daddy, externó lo difícil que fue asimilar que las mentiras se tomaran como hechos históricos mientras ella tenía las manos atadas para defenderse.
“Nunca me sentí tan desconectada de la persona de la que todo el mundo hablaba. Fue muy extraño ver cómo construían una completa ficción y la hacían pasar como un hecho real... Yo les decía: '¿Puedo simplemente hablar con la gente? ¿Puedo ir y aclarar que eso no es verdad?'. Y me respondían: 'No, eso no va a ayudar'… Me sentía muy frustrada por no poder defenderme... Creo que mi propio intento por mostrarme fuerte y tratar de ignorar el asunto terminó jugándome en contra, haciendo que pareciera poco auténtica”.
Con estas declaraciones, Wilde cierra un ciclo de especulaciones, dejando en claro que la verdadera historia detrás de cámaras estuvo dictada por el silencio forzado de los estudios cinematográficos y no por la fricción con su elenco.