Espectáculos

Entre bocetos y pesadillas: El caos controlado del Laberinto de Tim Burton en Monterrey

En ésta experiencia artística la suerte y un botón al azar deciden cuál de las cuatro puertas abrirá el portal hacia un universo donde bocetos y pesadillas cinematográficas cobran vida propia.

Mientras el inconfundible sol y el caos de Monterrey siguen su curso habitual, la realidad se desvanece al llegar al Salón Madrid, en el octavo piso del Centro Convex. La entrada a la exposición es una declaración de intenciones: una imponente y monstruosa criatura de grandes ojos, diseñada por el propio director, te invita a ingresar literalmente caminando sobre su lengua gigante. 

El "Laberinto" hace honor a su nombre desde el primer segundo. Aquí no hay una ruta predeterminada para todos; al presionar un botón, el sistema elige al azar una de las cuatro puertas principales, y es en este punto donde las experiencias se dividen.

En este recorrido, la suerte dictó que se abriera la puerta número cuatro. Al cruzar el umbral, la bienvenida corre a cargo de los prototipos originales de los personajes más icónicos del cineasta. Es imperativo destacar que el arte no se limita a esta primera parada; absolutamente todas las salas del recinto están tapizadas con bocetos originales, exhibiendo a lo largo de toda la experiencia los trazos genuinos que dieron vida a sus mundos.

Tras pasar la única salida de esta habitación inicial, el entorno se vuelve más tétrico. Las paredes están marcadas con múltiples "Hahaha" pintados a mano y, desde lo alto, vigila la inconfundible cabeza del Payaso con la cara desprendible, clásico personaje de El Extraño Mundo de Jack. Aquí, el camino se bifurca en dos opciones. Al elegir la primera puerta, el ambiente sufre un quiebre drástico; la temperatura de la sala desciende bruscamente y la música cambia de ritmo, asestando un golpe sensorial diseñado para acompañar la proyección del melancólico Niño Ostra.

A partir de ahí, la desorientación arquitectónica es la norma. Distintas puertas parecen llevar al mismo lugar, arrastrando al visitante hacia la zona de animales, donde aguarda la enigmática sonrisa del Gato de Cheshire. Unos pasos más adelante, la figura de la Reina Roja de Alicia en el País de las Maravillas impone autoridad, cediendo luego el protagonismo visual a la fúnebre belleza de El Cadáver de la Novia, perfectamente acompañada por una composición musical a su medida.

La dualidad de Burton se hace presente en la sala de "Vida y Muerte". Ahí espera el inconfundible Beetlejuice, enfundado en su traje a rayas y su característico cabello verde. El nivel de detalle exige mirar hacia abajo, donde el suelo proyecta una ilusión óptica de cucarachas que simulan moverse bajo los zapatos de los asistentes.

Al pasar a la sala de "Mundos Malentendidos", la escultura hiperrealista de El Joven Manos de Tijera roba la atención; su mirada está tan bien lograda que parece retar a quien se detiene frente a él. Justo enfrente, congelada en su mítica pose, descansa la escultura de la bailarina de hielo, con su precioso vestido y destellos cristalinos a su alrededor.

La recta final del laberinto no reduce la intensidad. El elenco de El Extraño Mundo de Jack vigila desde todos los ángulos, dominados en contraparte por un Jack Skellington gigante. Al abrir la siguiente puerta, el panorama muta a un mundo de caramelo retorcido: un cuarto literalmente invadido por árboles rojinegros donde el Sombrerero Loco recibe a los visitantes con una sonrisa aterradora, en medio de su alucinante reino de hongos.

El ecosistema de Frankenweenie se hace presente poco después en su hábitat natural, con un Víctor sonriente y un despliegue de bocetos originales que reafirman el nivel de excentricidad del creador estadounidense.

Para culminar, una enorme boca que parece dispuesta a devorarte da la bienvenida a la sección "Demasiado Tiempo Libre", un archivo de ideas no publicadas. Entre los trazos que nunca vieron la luz, destaca un dibujo crudo y peculiar titulado "El maestro le deja al bully sonar el timbre", dejando el resto de las piezas a la intriga de la audiencia.

Finalmente, la sala "¿Qué es eso?" despide el recorrido con una proyección que simula ser un vistazo a la mente del propio Burton después de ver sus trabajos. Se trata de una animación bautizada como Escena de Combate, donde sus inconfundibles dibujos cobran vida en un frenesí visual. Es un cierre contundente para una experiencia en la que el visitante acepta perderse voluntariamente en el genial y perturbador universo del director.

grt

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Gael Aguilar
  • Gael Aguilar
  • Próximo a ser Licenciado en Comunicación por la UANL. Trato de entenderle a la vida y en mis tiempos libres enseño inglés, redacto para MILENIO en Monterrey y conduzco televisión para medios independientes. Con la garra de los Tigres y aguerrido el corazón.
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