M+.- Antes de que Dolly Parton muriera, su sobrino era prácticamente desconocido para el público, un guardaespaldas con chaqueta de traje y gafas de sol que escoltaba a la superestrella de la música country entre multitudes de admiradores y paparazzis.
En agosto, el sobrino, Bryan Seaver, apareció en las cuentas de redes sociales de su tía para anunciar su muerte. En cuestión de semanas, Seaver se convirtió en el personaje principal de una amarga batalla legal contra el antiguo representante de Parton, Danny Nozell.
Nozell es la fuerza impulsora detrás de una demanda que acusa a Seaver de librar una “campaña creciente de amenazas” para extraer dinero del patrimonio de su tía. Seaver, a quien se le prohíbe temporalmente el acceso a las propiedades de Parton mediante una orden de alejamiento, ha negado con vehemencia haber amenazado o intimidado a alguien y acusó a Danny Nozell de distorsionar interacciones inocuas para desacreditarlo.
La pelea pronto pasará a un tribunal abierto en Nashville, donde un juez considerará si extiende la prohibición.
El representante ha citado fragmentos de mensajes de texto y correos electrónicos de Seaver, quien se ha descrito a sí mismo como un “traficante de armas internacional y mercenario”, como motivo de preocupación.
La disputa ha revelado una fractura en el círculo íntimo de Dolly Parton, que ahora tiene la tarea de gestionar su legado.
En su carrera de seis décadas, Parton protegió de cerca sus asuntos y rara vez permitió que el escándalo la alcanzara, al cuidar con esmero una marca cubierta de diamantes de imitación y al construir un imperio empresarial en expansión constante.
“Ella estaría muy angustiada por lo que está pasando en este momento en la prensa —aseguró Martha Ackmann, quien escribió una biografía de Parton—. Ella era la que mantenía las cosas por el buen camino”.
Amenazas por escrito
Ahora, los comentarios privados de Seaver, el hijo de la hermana de Parton, Cassie, están siendo analizados minuciosamente en el tribunal.
En mensajes de texto y correos electrónicos que se presentaron públicamente, Seaver llamó a un ejecutivo que opera Dollywood, el parque temático de su tía en Tennessee, un “inútil nerd flaco con panza”.
Amenazó con iniciar un pódcast dedicado a ventilar quejas y a “arruinar las asociaciones de marca de Dolly”. Declaró que pasaría “el tiempo que me queda en la tierra saboteando a cualquiera que haya traicionado a mi familia alguna vez”.
“Lo único que hago es la guerra”, le envió Seaver por mensaje de texto a Nozell poco antes de la muerte de Parton, en medio de un intercambio sobre estrategia de medios.
Fragmentos de los mensajes formaron parte de la demanda presentada el mes pasado por una corporación que es dirigida por Nozell y es responsable de gestionar los intereses comerciales de Parton después de su muerte, llamada She’s Alive, LLC.
La canciller I’Ashea L. Myles, la jueza que supervisa el caso, concedió una orden de alejamiento temporal contra Seaver el mes pasado, prohibiéndole entrar a las propiedades de la empresa o acercarse a menos de 300 metros de sus empleados.
Seaver, quien es director ejecutivo de una empresa de seguridad, fue despedido de su puesto en el que supervisaba la seguridad de algunas de las propiedades de Parton. Su estatus como beneficiario del patrimonio de Parton no ha sido impugnado.
Dolly Parton dejó un imperio empresarial sustancial, que incluye Dollywood, en Pigeon Forge, Tennessee; el SongTeller Hotel en Nashville, con un museo dedicado a su vida; y una variedad de marcas que incluyen maquillaje, mezclas para hornear, café y ropa para mascotas.
La disputa actual ha dejado al descubierto algunas de las tensiones que surgieron al mezclar la familia y los negocios.
Después de relatar la crianza empobrecida de su familia en los montes Apalaches a través de su música, Parton se ocupó de llevar a su familia a su órbita de estrellato. Parte de su motivación detrás de Dollywood fue contratar a su familia, amigos y miembros de su comunidad en general.
La cuestión ante Myles, en una audiencia del caso programada para el 3 de noviembre, será si los comentarios de Seaver podrían ser vistos razonablemente como amenazas, o si equivalen a misivas entre amigos que fueron sacadas de contexto.
Seaver y sus abogados han reconocido en documentos judiciales que él envió mensajes que eran “profanos”, “inapropiados” y “groseros”, pero dijeron que la mayoría fueron enviados a Nozell —entonces considerado un amigo cercano— en los días difíciles que rodearon la muerte de Parton, y no equivalían a amenazas reales.
Los abogados de Nozell dijeron que Seaver hizo comentarios amenazantes que fueron más allá de los mensajes de texto privados.
En documentos judiciales, dicen que el abogado de fideicomisos y sucesiones de Parton renunció ante las amenazas, una versión que Seaver niega. Al responder a las acusaciones de que estaba tratando de “extorsionar” a las empresas, dice que sus demandas de dinero estaban vinculadas a más de 250 mil dólares en pagos atrasados a su empresa por trabajos de seguridad.
Dimes y diretes
Otros miembros de la familia de Parton se han mantenido en gran medida en silencio sobre la pelea legal. Su hermana Freida aseguró a los admiradores, en una publicación en redes sociales, que “no hay ninguna disputa dentro de nuestra familia” y que “todos amamos a Bryan, al igual que todos nos amamos entre nosotros”.
En una carta de 2024 que Seaver presentó en el tribunal la semana pasada, Dolly Parton solicitó que los miembros del personal que supervisaban su hotel en desarrollo en Nashville consideraran contratar a la empresa de Seaver como seguridad, diciendo que sus empleados eran “muy profesionales, muy discretos y muy buenos en lo que hacen”.
La empresa, Herschend, que ayuda a administrar Dollywood y el SongTeller Hotel, no contrató a la empresa de Seaver. Eso pareció contribuir a una serie de correos electrónicos de Seaver a uno de los ejecutivos de Herschend en los que se quejaba de lo que dijo que era mala gestión y mal comportamiento por parte de los guardias de seguridad del hotel.
En mensajes privados a Nozell en agosto, Seaver se desahogó sobre Herschend, prometiendo “destruir toda la marca” a menos que se redujera la influencia de la empresa.
Bryan Seaver le ha señalado a la jueza las respuestas de Nozell a sus mensajes como evidencia de que sus comentarios no estaban siendo vistos como amenazas legítimas de violencia o interferencia comercial ilegal.
Mientras los dos hombres discutían la mayor exposición de Seaver como portavoz de la familia, Seaver afirmó que “acababa de vender 29 millones de dólares en municiones a Haití” y era “literalmente un traficante de armas internacional y mercenario”.
Nozell reaccionó al mensaje con un emoji de corazón. Después de que Seaver dijo “lo único que hago es la guerra”, Danny reaccionó con un “ja ja”.
“Nadie actuó como si se hubiera hecho una amenaza seria, y nunca le siguió nada violento”, escribieron los abogados de Seaver en documentos judiciales.
Bryan dijo en una declaración jurada que el día antes de ser despedido, él y Nozell —junto con el publicista de Parton— estaban discutiendo oportunidades en los medios para él, incluida la posibilidad de reservarlo como invitado en un pódcast de formato largo como ‘The Joe Rogan Experience’.
Los abogados de Nozell y su corporación han dicho que Seaver se había “envalentonado”, y que había verdaderas preocupaciones de que usara una plataforma pública para llevar a cabo su amenaza de socavar la marca de Dolly Parton. Dijeron que She’s Alive contrató seguridad privada para su personal porque se sentían amenazados.
Cuando se conoció la noticia de la demanda y la solicitud de una orden de alejamiento, Bryan fue inundado de atención mediática.
Los reporteros instalaron cámaras alrededor de su casa en las afueras de Nashville, y sus familiares se vieron inundados de llamadas telefónicas. Seaver dijo en una declaración jurada que su hijo de 17 años pidió poner alambre de púas y cinta amarilla de precaución a través de los escalones delanteros de la casa para alejar a los visitantes no deseados, un montaje que inició una disputa en el tribunal sobre si el alambre había sido colocado para evitar la notificación de la demanda.
Bryan Seaver escribió en la declaración jurada que había dejado de responder directamente a cualquier persona de los medios de comunicación sobre el caso, hablando sólo a través de sus abogados.
“Me importan Dolly Parton, su música, su legado y su familia —dijo Seaver en la declaración jurada—. No quiero que esta disputa dañe su legado”.
Con información de Alain Delaquérière y Kitty Bennett.
CQ