La franquicia Scream volvió a demostrar su poder en taquilla. La séptima entrega de la saga logró el mejor preestreno en la historia de la marca en Estados Unidos, al recaudar 7.8 millones de dólares en sus primeras funciones, una cifra récord para la popular serie slasher.
El debut posiciona a la nueva cinta como el lanzamiento más fuerte en la trayectoria de la franquicia, superando a Scream VI (2023), que había registrado 5.7 millones de dólares en vistas previas, de acuerdo con información de la revista especializada Deadline.
Sin embargo, el éxito comercial contrasta con su desempeño crítico, ya que la película debutó con una de las calificaciones más bajas de la saga en plataformas de reseñas.
Mientras las cifras iniciales reflejan un sólido interés del público, Scream 7 enfrenta un panorama muy distinto entre especialistas. La cinta apenas alcanzó poco más del 40% de aprobación en Rotten Tomatoes, convirtiéndose en una de las entregas peor evaluadas en los casi 30 años de historia de la franquicia.
Este contraste evidencia un fenómeno cada vez más común en grandes sagas: el peso del fandom y la nostalgia sigue atrayendo espectadores, incluso cuando la recepción crítica es negativa.
Las proyecciones apuntan a que la nueva película de Ghostface podría recaudar entre 40 y 50 millones de dólares en su estreno internacional, una cifra que incluso le permitiría superar a su antecesora inmediata, que debutó con 44 millones de dólares en taquilla mundial.
No obstante, estos números todavía están lejos del fenómeno que representó la cinta original de 1996, que mantiene el récord de la franquicia con más de 173 millones de dólares recaudados, seguida muy de cerca por Scream 2, con 172 millones, según datos de Box Office Mojo.
jk