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Christopher Nolan recupera la emoción que hizo de 'La odisea' una obra eterna

El cineasta y el elenco revelan cómo la nueva versión vuelve a la esencia que ha mantenido vivo el poema de Homero durante miles de años: el amor, la pérdida, la guerra y el regreso al hogar.

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M+.- Durante miles de años, La odisea ha pasado de generación en generación porque, detrás de sus dioses, monstruos y batallas, guarda una pregunta fundamental: ¿qué ocurre con nosotros después de atravesar una experiencia que nos transforma para siempre?

El poema de Homero ha sido leído como una epopeya de aventuras, una historia de guerra y una búsqueda del hogar, pero Christopher Nolan cuenta cómo encontró en sus versos un punto de encuentro entre la grandeza del mito y las emociones que permanecen intactas con el paso del tiempo.

En su versión, el viaje de Odiseo no sólo habla de regresar a Ítaca, sino de descubrir quiénes somos después del camino recorrido. Para Nolan, contar esta historia también significó emprender su propia odisea: desafiar los límites del cine para construir un mundo que pudiera sentirse tan real como el mito que lo inspiró.

Al llevar las cámaras IMAX a escenarios reales y enfrentar los desafíos técnicos de filmar una epopeya de esta escala. En pocas palabras, que el espectador sea parte de la epopeya.

En entrevista con MILENIO durante la presentación de la película en Londres, el cineasta explicó que su proceso creativo no nació de una aproximación académica ni de la intención de reproducir los detalles del texto original, sino de recuperar la emoción que la obra le dejó como lector, cuando fue estudiante de literatura.

'La Odisea' de Christopher Nolan | Especial
'La Odisea' de Christopher Nolan | Especial

Antes de volver a los elementos específicos del poema, Nolan buscó identificar aquello que había quedado en su memoria: las emociones, los temas y las preguntas que permanecen vigentes al pesar del tiempo.

“Fue un proceso de intentar identificar primero qué era lo que recordaba y qué era lo que me interesaba de la historia, antes de volver a familiarizarme con los detalles específicos del texto y comprenderlo realmente a fondo —compartió Nolan—. Intenté mantenerme conectado con la perspectiva que podría tener un espectador que no necesariamente conoce bien la obra literaria. Esta película tiene que funcionar para personas que no saben nada de esta, o que apenas recuerdan algunos elementos, como las sirenas, el cíclope y ese tipo de pasajes”.

Esa decisión define el espíritu de la película: hacer que una historia antigua pueda sentirse nuevamente descubierta. Para Nolan, el desafío no era trasladar cada elemento de la que es considerada una de las obras que moldearon la literatura occidental, sino encontrar aquello que permanece intacto al tiempo, a las interpretaciones y a la distancia cultural.

“Fue un proceso de tratar de capturar la esencia de las sensaciones que transmite la obra literaria, más que los detalles específicos que convierten a La Odisea en una obra maestra”, dijo.

El resultado es una película que entiende el viaje de Odiseo como una exploración sobre la transformación humana. El héroe que parte hacia la guerra no es el mismo hombre que intenta regresar a Ítaca; el hogar al que vuelve tampoco es el mismo.

Para Nolan, esa es la razón por la que la obra continúa vigente, porque “esta historia nos habla sobre el crecimiento, sobre el regreso al hogar; es una historia de amor, una historia de guerra, de amor y de pérdida. Todos esos temas son eternos y siempre resultan interesantes”, señaló.

El camino del héroe

La idea del regreso atraviesa cada conversación con el elenco. Matt Damon encontró precisamente ahí la clave para construir su versión de Odiseo, un hombre enfrentado a sus propias contradicciones: “Chris tenía una visión muy clara de quién sentía que era Odiseo, y eso estaba muy bien plasmado en el guion —explicó el actor—. Es un personaje con el que resulta muy fácil identificarse porque tiene defectos, comete errores, pero es alguien que debe vivir con las consecuencias de sus decisiones. Todos podemos identificarnos con eso”.

Esa mirada transforma la idea tradicional del héroe. Nolan no presenta a un hombre perfecto, sino a alguien que debe enfrentarse al peso de sus elecciones. La grandeza de Odiseo no está en no equivocarse, sino en la capacidad de continuar después de haberlo hecho.

'La Odisea' de Christopher Nolan | Especial
'La Odisea' de Christopher Nolan | Especial

Damon reconoció que regresar a la obra de Homero desde otro momento de su vida le permitió descubrir nuevos significados: “dependiendo del momento de tu vida, te dice cosas distintas. Volver a ella, a mi edad, me permitió descubrir cosas que no había visto la primera vez”.

Esa frase podría funcionar como una definición de la propia película. La odisea no cambia, cambia la mirada de quien la contempla. Por eso Nolan no quiso construir únicamente una epopeya sobre dioses, monstruos y batallas, quiso acercarse a lo que significa volver cuando la experiencia nos ha cambiado.

Esa misma reflexión la tiene Tom Holland, quien interpreta a Telémaco, el hijo de Odiseo. Para el actor, uno de los elementos más poderosos del relato es que el crecimiento del personaje no nace de una certeza, sino de una crisis interna.

“Su transformación es probablemente la más profunda de cualquier personaje que haya interpretado. Me encanta la idea de que su viaje sea un proceso de autodescubrimiento y que aprenda lecciones de la persona a la que ha estado buscando durante toda su vida, sin darse cuenta de que esa persona es él mismo. Creo que hay muchísimos detalles ricos en el personaje, tanto en el poema como en el guion de Chris. Realmente tuve muchas posibilidades para decidir qué camino quería tomar”, explicó Tom Holland.
'La Odisea' de Christopher Nolan | Especial
'La Odisea' de Christopher Nolan | Especial

Mujeres más allá del mito

En esta versión, la guerra no termina cuando las armas paran, continúa en quienes permanecen atrás, obligados a reconstruirse mientras esperan un regreso incierto. Ahí Christopher Nolan encuentra una de las transformaciones más profundas: recuperar la dimensión humana de personajes femeninos que durante siglos fueron vistos como símbolos dentro de la travesía del héroe. Penélope, Helena y Circe dejan de existir alrededor de Odiseo para convertirse en mujeres marcadas por sus propias pérdidas, decisiones y deseos.

Anne Hathaway lo descubrió desde la primera lectura del guion. Para la actriz, lo más poderoso fue entender que Nolan no veía a Penélope como una mujer definida por la ausencia de Odiseo, sino como una figura que compartía con él el peso del reino y de la historia.

“Me emocioné muchísimo cuando leí el guion y me di cuenta de que ese era el camino que Chris quería tomar con el personaje”, explicó la actriz sobre la mujer que había sido recordada como la esposa que permanece fiel mientras el héroe enfrenta el mundo.

Nolan cambió el punto de vista y la colocó en un lugar de igualdad; “en lugar de imaginarla como esa especie de reina que estaba detrás de su esposo, él dijo: ‘No, ellos caminaban juntos’. Sus tronos estaban uno al lado del otro. Eran compañeros —señaló Anne Hathaway sobre el perfil de Penélope—. Cuando él se va, no es solamente que ella pierde al amor de su vida, sino que pierde a la persona frente a la que podía ser todas esas versiones tan profundas y completas de sí misma”.

La mirada de Nolan busca explorar los espacios que el poema deja abiertos. Preguntarse qué ocurrió con aquellos personajes que quedaron fuera del centro de la aventura; qué costo tuvo la guerra para quienes nunca pisaron un campo de batalla. Esa pregunta atraviesa también la interpretación de Lupita Nyong’o como Helena.

Durante siglos, Helena fue reducida a la mujer cuya belleza desencadenó una guerra, pero Nolan decidió mirar qué ocurre después de que termina el conflicto y qué significa cargar con una culpa impuesta por otros.

“Chris me explicó que estaba muy interesado en explorar el costo de la guerra también para quienes se quedaron atrás —dijo Nyong’o a MILENIO—. Me interesaba preguntarme: ¿cómo es la vida de la mujer a la que se acusó de ser la razón por la que esa guerra ocurrió? Disfruté encontrar la capacidad de decisión y la voz propia de una mujer que ha sido reducida a nada más que un rostro”.

La misma operación ocurre con Circe. Samantha Morton interpreta a un personaje que durante generaciones ha sido observado desde la mirada del héroe masculino, pero que Nolan convirtió en una presencia mucho más compleja: una representación de quienes han sido desplazados, ignorados o convertidos en leyenda sin haber tenido voz propia.

“No se trata sólo de Circe. Ella representa a los niños, a las mujeres, a las mujeres mayores, a las que ya no están, a las olvidadas”, explicó sobre la carga simbólica de su rol.
'La Odisea' de Christopher Nolan | Especial
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Zendaya observa esa complejidad desde su experiencia interpretando a Atenea y destacó que la fuerza de estos personajes está precisamente en que ninguno responde a una sola definición, porque “hay muchas formas en las que su dolor se manifiesta, a veces a través del enojo, del resentimiento, de la ternura, de la fortaleza o de la vulnerabilidad —explicó la actriz—. Ninguna interpretación se parece a otra; cada una es completamente distinta”.

El lenguaje del terror mitológico

La transformación de La odisea en manos de Nolan también ocurre en la manera en que observa la relación entre los hombres y los dioses. El director no aborda la mitología sólo como un territorio fantástico, sino como una experiencia física.

Al situar la historia en la mentalidad de la Edad del Bronce (anterior al pensamiento científico), concibe al mar, las tormentas y las fuerzas de la naturaleza como la manifestación de lo divino. Una decisión que convierte lo sobrenatural en algo real que acerca la mitología al terror.

“La relación entre las personas y los dioses fue uno de los aspectos que encontré más interesantes. Al intentar trasladarme a esa época me di cuenta de que la naturaleza y las fuerzas de la naturaleza eran la evidencia de la existencia de los dioses. Estaban ahí, a la vista de todos”, explicó Nolan sobre esa decisión que cambia la forma de mirar los elementos fantásticos del poema.

Las criaturas y las amenazas no aparecen como momentos de espectáculo, sino como experiencias que los personajes viven con miedo: “Quería que esos elementos fantásticos transmitieran la amenaza adecuada, como si realmente estuvieran ocurriendo en la vida real y fueran incomprensibles para los personajes. Así, resultarían aterradores”.

Es ahí donde aparece una de las dimensiones más interesantes de la película: su inclinación hacia el terror mitológico; el monstruo asusta porque representa aquello que no se puede dominar.

Poder y lealtad

El poder y la lealtad también encuentran nuevos matices en la visión de Nolan. Benny Safdie explicó que Agamenón ejerce su autoridad con la convicción de quien cree que el mundo debe responder a su voluntad: “Es una relación con el poder que parece espontánea; existe la sensación de que ese poder le pertenece por derecho —dijo el actor—. Sin embargo, llegas a verlo en sus momentos de mayor vulnerabilidad”.

La lealtad adquiere un peso especial a través de los personajes que esperan el regreso del rey. John Leguizamo interpreta a Eumeo, un hombre cuya fidelidad permanece intacta cuando todos dudan que Odiseo vuelva.

“Chris me dijo que Eumeo era el personaje más leal de toda la literatura occidental. Y yo pensé: ‘¿Cómo voy a interpretar algo así?’”, y dijo que para encontrarlo tuvo que comprender que su personaje no era sólo un sirviente fiel, sino el encargado de preservar la memoria de un hombre ausente.
'La Odisea' de Christopher Nolan | Especial
'La Odisea' de Christopher Nolan | Especial

Pero la lealtad en la película tampoco aparece como una virtud sencilla. Himesh Patel explicó que Euríloco enfrenta una prueba completamente distinta: no la ausencia, sino la presencia de un líder cuyas decisiones comienzan a cuestionar todo aquello en lo que creía. “La lealtad se pone a prueba de una manera muy distinta. Está marcada por acciones de Odiseo que le parecen cuestionables y que llevan a Euríloco a tomar una decisión que, al principio de la historia, habría considerado impensable, la posibilidad de traicionar a su rey”.

Esta Odisea no habla únicamente de regresar, habla de lo que ocurre mientras esperamos, de las decisiones que tomamos cuando el mundo cambia y de cómo la guerra transforma a quienes participan en ella. Por eso, cuando Nolan y el elenco hablan de la película, todas las respuestas parecen conducir al mismo lugar: las emociones.

Lupita Nyong’o lo definió así: “Las circunstancias en las que vivieron estos personajes pueden resultarnos ajenas, pero las emociones que experimentaron no”.

La verdadera travesía que propone Nolan es descubrir que seguimos enfrentando las mismas preguntas, porque quizá la verdadera travesía de Odiseo nunca fue regresar a Ítaca, sino descubrir quién era después de haberlo perdido todo.

jk

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Ivett Salgado Méndez
  • Ivett Salgado Méndez
  • ivett.salgado.mendez@gmail.com
  • Periodista y conductora de entretenimiento, con más de 15 años de experiencia. Durante la última década mi especialidad ha sido el cine, en combinación con la producción de televisión.
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