Espectáculos

Alejandro Fernández ofrece serenata para más de 250 mil fans en la Minerva

El cantante ofreció una emotiva velada que compartió con su hija Camila, Alfredo Olivas y Julión Álvarez.

La noche del 25 de junio de 2026 quedará grabada en la memoria de Guadalajara como el momento en que la Glorieta La Minerva se convirtió en el epicentro de la música mexicana. Alejandro Fernández, rodeado de aproximadamente 250 mil personas –según Protección Civil–, no solo cumplió con la promesa de reunir a su gente, sino que logró el objetivo de reavivar el orgullo tapatío en pleno Mundial. A las 20:48, la primera representante de la familia Fernández hizo su presentación: Camila, con traje de charro negro y moño verde, dio la bienvenida a la fiesta.

"¡Qué bendición estar aquí en mi casa, con mi gente, con mis tapatíos… en la serenata más grande del mundo!", dijo. Interpretó No llega el olvido y lució su potente voz. A las 21:12, El Potrillo saltó al escenario con la energía de quien sabe que está en su casa. Con su grupo de músicos y la gente que llenaba La Minerva y estaba alrededor de las calles, callejones y balcones, la velada fue un viaje por más de tres décadas de carrera.

El Potrillo trae el recuerdo de Vicente Fernández

Jalisco no se raja. La noche arrancó con potencia y No me sé rajar y el público respondió con un coro que se escuchó en toda la ciudad. Siguió con un clásico de su padre, Hermoso cariño; luego entonó Cascos ligeros y “encendió” el ánimo de la gente. Con Estos celos puso a cantar a los asistentes recordando al viejo, su padre, escena que fue preludio para que se dirigiera a sus invitados.

“Mi casa, mi familia y la mejor sede mundialista de todo el mundo; siento una gran emoción con La Minerva, como testigo de las grandes celebraciones. Hoy con esta serenata haremos vibrar a todo el mundo. ¡Viva Jalisco!, ¡Viva México! y ¡Viva la Selección Nacional!”, gritó El Potrillo y La Minerva tembló. 

Alfredo Olivas y Julión Álvarez se suman a la fiesta tapatía

Llegó el turno de ponerse sentimental. Estuve y Te voy a perder arrancaron lágrimas, pero la emoción aumentó cuando su invitado especial, Alfredo Olivas, subió a compartir el micrófono para interpretar Cobijas ajenas

El público enloqueció. Olivas hizo sonar su acordeón y se quedó un par de canciones más: Con la novedad y El Precio de la soledad. El Potrillo retomó el escenario en solitario con Te olvidé y Tantita pena, cerrando este bloque con la complicidad de miles de voces que coreaban cada palabra.

“Esto es para los que aman con el alma", dijo antes de continuar. La trompeta sonó, se lució y Alejandro interpretó a media luz Abrázame con un coro monumental de más de 250 mil voces.

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Alfredo Olivas, subió a compartir el micrófono para interpretar Cobijas ajenas. | Foto: Farid Santos

No faltaron los que se les bajó la presión por las horas de espera: Julión llegó con su esposa y, tras los primeros auxilios de los paramédicos, volvió a ocupar su lugar para seguir cantando.

Llegó el turno de recordar a Joan Sebastian con Eso y más y luego Cada día me gusta más, Tu amor me hace tanto bien y Decepciones.

Llegaron las más coreadas de la noche: ¿Qué voy a hacer? y Qué lástima, seguida de la emoción de Sé que te duele. El Potrillo retomó el escenario en solitario con Te olvidé y Tantita pena; minutos más tarde se escuchó Nube viajera y Julión Álvarez se sumó a la fiesta con la aprobación de los asistentes que celebraron la iniciativa de Alejandro Fernández de ofrecer “La serenata más grande del mundo”.

AH

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Daniela Nuño
  • Daniela Nuño
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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