Septiembre y octubre suelen concentrar la mayor actividad de ciclones tropicales en el Pacífico y el Atlántico. Por ello, será común que los reportes del Servicio Meteorológico Nacional informen que un sistema pasó de depresión tropical a tormenta tropical o alcanzó la categoría de huracán.
Aunque estos términos suelen usarse indistintamente, en realidad describen fases muy diferentes de un mismo fenómeno.
La clasificación de un ciclón tropical depende principalmente de la velocidad de sus vientos sostenidos, de acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC).
Sin embargo, no todos los sistemas logran fortalecerse hasta convertirse en huracanes, ya que muchos pierden intensidad antes de alcanzar esa fase.
¿Qué es una depresión tropical?
La depresión tropical es la primera etapa de un ciclón tropical. Se forma cuando el sistema desarrolla una circulación cerrada y sus vientos máximos sostenidos alcanzan hasta 62 kilómetros por hora.
Aunque es el nivel de menor intensidad, puede generar lluvias fuertes, crecidas de ríos, deslaves en zonas montañosas y oleaje elevado, por lo que las autoridades mantienen vigilancia desde esta fase.
¿Cuándo una depresión tropical se convierte en tormenta tropical?
Si el sistema continúa fortaleciéndose y sus vientos sostenidos aumentan de 63 a 118 kilómetros por hora, recibe la clasificación de tormenta tropical.
Es en este momento cuando el ciclón obtiene un nombre oficial de la lista establecida para la temporada. Además de lluvias intensas, puede provocar inundaciones, rachas de viento capaces de derribar árboles y anuncios preventivos para las comunidades costeras.
¿Cuándo una tormenta tropical se convierte en huracán?
El sistema alcanza la categoría de huracán cuando sus vientos sostenidos llegan a 119 kilómetros por hora o más.
A partir de ese momento, se clasifica en la escala Saffir-Simpson, que va de la categoría 1 a la 5. Conforme aumenta la categoría, también lo hace el potencial de daños por viento, marejada ciclónica, oleaje e inundaciones.
Diferencias entre depresión tropical, tormenta tropical y huracán
- Etapa Vientos sostenidos
- Depresión tropical Hasta 62 km/h
- Tormenta tropical De 63 a 118 km/h
- Huracán 119 km/h o más
El Servicio Meteorológico Nacional explica que muchos ciclones tropicales permanecen como depresiones o tormentas tropicales porque encuentran condiciones que frenan su desarrollo, como aguas menos cálidas, aire seco o cambios en la dirección e intensidad del viento.
Por ello, el hecho de que se forme una depresión tropical no significa que inevitablemente evolucionará hasta convertirse en un huracán.
¿Por qué es importante conocer estas diferencias?
Septiembre y octubre suelen concentrar la mayor actividad de ciclones tropicales tanto en el océano Pacífico como en el Atlántico, por lo que es común que los sistemas cambien de intensidad en cuestión de horas.
Conocer la diferencia entre una depresión tropical, una tormenta tropical y un huracán permite interpretar mejor los avisos emitidos por el Servicio Meteorológico Nacional, comprender el nivel de riesgo y dar seguimiento a la evolución de cada fenómeno conforme avanza la temporada.
JCM