Uriel Serrano es artista marcial desde que tiene memoria, pues comenzó a entrenar Muay Thai a los 4 años de la mano de su primo Richard Cruz (cuya historia merece ser contada aparte), por eso a sus 19 ya colecciona campeonatos del Consejo Mundial de Boxeo (WBC): tiene uno categoría Under 18, uno nacional, y el panamericano; pero su siguiente desafío es pelear por el título Budo Striking el 16 de octubre.
Por si fuera poco, el joven también imparte clases de artes marciales, por eso nació el apodo con el que se abre camino en la industria de los deportes de contacto: El Niño Maestro.
“El apodo nace de toda la trayectoria que llevo, de los años que he dedicado al deporte: prácticamente toda mi vida”, contó a MILENIO/LA AFICIÓN.
Lo que comenzó como un juego se volvió su forma de ganarse la vida; además, lo llevó a competir en rings de Costa Rica, Tailandia (cuna de su disciplina) e Italia, en donde representó con orgullo los colores de la bandera de México.
El deportista oriundo de Ciudad Nezahualcóyotl, Estado de México, estudia una carrera universitaria en paralelo con sus entrenamientos y peleas, consciente de que un cuerpo fuerte necesita una mente preparada.
El Niño Maestro, una vida combativa
El protagonista nació en cuna de deportistas que le inculcaron el amor por el ejercicio, así como la disciplina necesaria para destacar entre los combatientes. Su carrera inició cuando era un alumno de preescolar, gracias a que su primo llegó a dar clases a los niños de su escuela.
“Mi maestro Richard Cruz también es mi familia, somos primos. Él tiene mucha trayectoria en México, es muy reconocido a nivel nacional. Nos empezaba a jalar para hacer deporte, así comenzó a dar clases de Muay Thai para los niños. Nos motivó poco a poco para el deporte, preparaba a los alumnos para competir. Empezó a abrir sus escuelas, primero conmigo, con mi hermano, con mis primos, que éramos los niños de la familia. Tenía clases para adultos, para jóvenes, y también para niños”, recordó.
El cerebro infantil de Uriel absorbió el conocimiento como esponja, y su cuerpo tenía energía de sobra para soltar golpes durante horas, entonces no fue difícil para él aguantar el ritmo de los entrenamientos. Eso sí, a los cuatro años lo veía solamente como un juego para pasar el rato… hasta que llegó su primer combate.
“Recuerdo que no pasó mucho tiempo para que tuviera mi primera pelea; fueron a lo mucho cinco meses. Te imaginas, pensé: ‘va a estar padre’, pero también me invadió el miedo, los nervios. Al final perdí esa primera pelea, pero no dije ‘me da miedo, ya no quiero seguir’, sino todo lo contrario. Pues cuando eres niño, ¿Qué es lo que más quieres? Pues estar golpeando gente, para un niño es como un juego estar pegando, corriendo, brincando, todo el tiempo activo”, rememoró entre risas.
Líder por naturaleza
Uriel Serrano continuó con su entrenamiento a la par de sus estudios, motivado para perfeccionar su técnica y ganar la siguiente pelea. Desde esos primeros años ya se relacionaba con personas mayores, cosa que lo ayudó a madurar a muy temprana edad. Además, descubrió sus cualidades para dirigir a los demás.
“No siempre había un horario específicamente para niños, entonces tocaba entrenar con los grandes, con los que ya eran peleadores. Conocí a gente más grande, que me trató como si yo fuera mayor. Así dejé de ver al deporte como un juego y comencé a tomarlo como un reto personal. A veces yo era el único niño y los demás tenían de 18 años para arriba”, detalló.
Con el pasar de los años, Uriel dominó las rutinas y movimientos al punto de hacerse cargo él mismo de las clases cuando los profesores -Richard y Tony- tenían que ausentarse. Sus buenos resultados le ganaron la confianza de todos los compañeros, hasta que se convirtió en un niño maestro.
“Me dejaban encargado de la clase, junto a mi hermano y mis primos. Ahí una querida amiga me dijo en tono de broma: ‘eres El Niño Maestro’. Eso tiene unos 4 años, pero solamente era un juego dentro del gimnasio, hasta que una vez peleé en Monterrey, me acuerdo que me estaban vendando las manos y entraron los de producción. Me preguntaron cuál era mi apodo, y mi profesor respondió: El Niño Maestro. Lo dijo como cotorreo, pero les gustó y se me quedó".
"Pero cuando cumplí 18 años pensé: ‘ya no soy un niño’, y necesitaba un apodo que sonara más maduro, más rudo. La solución fue traducirlo al inglés: Master Boy. Así me sonó más adecuado”, explicó.
Si usted tiene la oportunidad de ver pelear a Serrano, se dará cuenta de que le queda mejor el nombre Master Boy que Uriel, porque combina perfectamente con su rostro juvenil, su técnica profesional y su entrega total dentro de la jaula.
“Me preguntan: ‘pero ¿Cómo te llamas? Es que nada más te conozco como niño maestro, pero no sé tu nombre’. Así ha crecido mi pequeña fama”, comentó.
Lo suyo son los golpes
El Niño Maestro ha entrenado jiu-jitsu brasileño, boxeo y lucha greco-romana, pero ninguno hace latir su corazón con la intensidad que el Muay Thai; su fuerte son los golpes, el impacto hueso contra hueso. Disfruta conectar ataques, aunque también goza cuando los recibe. El dolor es su amigo, en sus palabras: “se vuelve parte de tu vida, es algo que necesitas sentir”.
Esa actitud echada para adelante le ha servido para las 11 peleas profesionales que lleva en su carrera; la primera de ellas fue a los 15 años en Nuevo León. Dar el salto desde la categoría amateur fue un momento decisivo en su vida, pues desde entonces cada encuentro era más peligroso, sin caretas ni protecciones, contra rivales que apostaban todo por la victoria.
“En el momento puede que no te duelan los golpes, pero cuando bajas de pelear te empiezas a enfriar y sientes el ardor en las espinillas, en los brazos, en los puños también, porque ya son diferentes onzas de guantes”, confirmó.
En este sentido, tiene bien claro cuáles han sido sus tres encuentros favoritos:
En tercer lugar, Uriel recuerda la primera vez que fue campeón del WBC (en la categoría Under 18), cuando tenía 17 años.
“Sentí un choque de emociones muy fuertes, entre emoción, nervios y miedo. Te subes bien, pero eres consciente de que puedes salir lastimado. En una pelea profesional puedes salir cortado de la cara, o en el peor de los casos hasta con un hueso roto”, narró.
El segundo puesto de su top fue cuando debutó en Budo Sento Championship, una de las promotoras mexicanas más reconocidas a nivel internacional.
"Yo iba a ver las peleas de Budo cuando era fan, como público, y pensaba: ‘yo quiero estar ahí arriba’. Imagínate, si solo estar ahí como espectador hace que te invadan los nervios, y eso que ni te vas a subir al ring. Me dijeron que iba a pelear mes y medio antes del evento. Yo dije, ‘ese tiempo no es nada’. Tuve una preparación no solamente física, también psicológica”, relató.
Uriel Serrano dice sin titubear que su pelea favorita hasta el momento fue la más reciente, en la que se coronó como campeón nacional de la WBC:
“Para tener el prestigio de pelear por un campeonato tienes que llevar un buen historial, un buen récord, buenas peleas. Te tienes que posicionar en los tops a nivel nacional para medirte con los duros, contra los mejores. El campeonato estaba vacante, pero en el ranking yo estaba en el número uno. Entonces me tocó pelear contra el número dos", rememoró.
Sin embargo, no todo es intercambiar golpes. Uriel acude con el fisioterapeuta después de cada combate, quien lo revisa cuando baja la hinchazón de su cuerpo para descartar lesiones graves. Afortunadamente, hasta el momento no ha sufrido ninguna que lo incapacite, solo “gajes del oficio” como ojos morados, inflamación o cortadas.
Próximo reto: un campeonato de Budo Sento
El 16 de octubre, Master Boy retará a Eric Flores por el título Budo Striking (categoría 55 kilos) en el gimnasio olímpico Juan de la Barrera. Al respecto, Uriel reconoció que entrena “igual que para todas las peleas”.
“Me preparo muy fuerte, sin importar el rival, siempre entreno como si fuera a pelear contra el mejor, para ser el mejor. La preparación física es muy específica, el bajar de peso, la dieta, todo para llegar al 100 por ciento el día de la pelea. Y bueno, primero para cumplir con el peso. Con el pasar de los años, la experiencia te enseña a controlar las emociones. Me acuerdo que antes me ponía muy nervioso”, se sinceró.
El deportista está consciente del enorme reto que tiene delante, como él dice “no es cualquier peleita, es una pelea de campeonato". Será en la modalidad de Budo Striking: en jaula, con guantes estilo MMA.
"Tienes que ser consciente de que vas a salir lastimado, ganes o pierdas, vas a salir lastimado, el chiste es tratar de salir lo menos herido posible”, confesó.
Mensaje para los jóvenes
Uriel Serrano combina la destreza física con el conocimiento académico, pues actualmente estudia la carrera universitaria de Metodología aplicada al deporte, que le ha enseñado mejorar sus clases, al adaptar cada entrenamiento con las necesidades del alumno.
Por ejemplo, no es lo mismo el entrenamiento de un artista marcial que el de un nadador, menos un levantador de pesas. Serrano aplica métodos científicos en la preparación física de cada persona.
El Niño Maestro debe cumplir con sus obligaciones escolares, mientras sigue un estricto régimen de entrenamiento, y compite de forma profesional en el cuadrilátero. No es tarea fácil, conlleva muchos sacrificios (faltar a fiestas, perder horas de sueño o evitar ciertos alimentos), pero las recompensas valen la pena.
Él cumple sus sueños gracias a dedicación y trabajo duro, por tanto busca motivar a otros jóvenes a enfocarse para materializar los suyos:
“Lo que vayas a hacer, aférrate, échale todas las ganas del mundo porque las oportunidades no caen del cielo, las oportunidades se hacen. Entonces, con el esfuerzo de tu día a día vas haciendo las victorias. Se necesitan sacrificios, pero la vida te recompensa con grandes oportunidades, en mi caso grandes campeonatos”, concluyó.
SNGZ