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Flexibilidad para mantenerse joven

Un cuerpo fuerte y flexible, da como resultado una mente asertiva, sana y en paz.

A medida que el tiempo avanza, las fibras corporales pierden colágeno y empiezan a volverse rígidas. Esto, sumado al sedentarismo cada vez más generalizado, produce disminución en la movilidad de las articulaciones. 

La tradición yóguica sostiene que la juventud proviene justamente de la flexibilidad de músculos, tendones, ligamentos y fascias, pero sobre todo de la columna vertebral. Y es que la práctica constante de asanas de estiramiento como Balasana, Adho Mukha Svanasana, Setu Bandha Sarvangasana o Ardha Matsyendrasana entre muchas otras, permite un riego sanguíneo generoso a los tejidos que ayuda a mejorar la elongación y movilidad corporal. 

Lo cierto es que lo que sabían los antiguos yoguis, la ciencia empieza a comprobarlo hoy. De acuerdo al artículo “Los efectos agudos del yoga en la función ejecutiva” publicado en la revista especializada Journal of Physical Activity & Health, después de una sesión de 20 minutos de yoga, el rendimiento cognitivo de los participantes, es decir los procesos tales como atención, control cognitivo, memoria, percepción, emoción, motivación, lenguaje y aprendizaje, fue mayor cuando se comparaba con otro grupo que no había practicado ningún ejercicio o incluso comparándolo con aquellos que habían realizado el mismo tiempo de ejercicio aeróbico. 

El cerebro depende del movimiento para funcionar de manera correcta según investigaciones del neurólogo y Premio Nobel de Medicina Robert Sperry. Para él, “el 90 por ciento del estímulo y la nutrición que recibe el cerebro se genera por el movimiento de la columna”, lo cual sería comparable al funcionamiento de un molino de viento generando electricidad.

De esta manera, pasar todo el día sentados en la misma posición, como explica el portal quiropracticaagote.com, compromete la actividad cerebral El movimiento es imprescindible para un cerebro sano: “Ayuda a relajar la musculatura, mejora la coordinación y estimula los mecanorreceptores repartidos por todo el cuerpo, proporcionando información al sistema nervioso central. El yoga o cualquier otra práctica de ejercicio consciente aportan al cerebro los estímulos necesarios para una actividad sana”. 

Una postura incorrecta por ejemplo, provoca que el cerebro reciba mensajes constantes de dolor: “Esto funciona como un zumbido cerebral que dificulta la capacidad de concentración. El cerebro se coloca en un estado de estrés que hace que el flujo sanguíneo no llegue de forma adecuada a los centros cognitivos”. 

Cuando flexibilizamos nuestro cuerpo también ayudamos a que nuestra mente funcione mejor, sabiendo que todo está interconectado, que lo que es adentro es afuera y lo que es arriba es abajo. 


(Con información de quiropracticaagote.com y crearsalud.org)



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Marién Estrada
  • Marién Estrada
  • infocaminoamarillo7@gmail.com
  • Periodista egresada de la Universidad Iberoamericana, especializada en temas de cine y conciencia. Desde 2015 escribe la columna "Mente y Cuerpo Sanos" en Milenio Diario. Es autora de "Yoga en tiempos sociales".
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