Con dos décadas en los encordados, Dark Silueta se destaca como una de las mejores Amazonas del Consejo Mundial de Lucha Libre. La jalisciense demuestra, cada que sale al ring, lo aprendido de uno de los mejores rudos: Daniel López, El Satánico.
Y es que lo que comenzó como un entrenamiento de lucha olímpica con uno de sus tíos, se convirtió en una de sus más grandes pasiones, pues, a la par, también entrenaba lucha libre, hasta que finalmente logró debutar a la edad de 20 años.
“Mi camino comenzó en lucha olímpica a los 13 años. Fui invitada por uno de mis tíos. El primer día para mí fue pesadísimo y no quise regresar, porque le dije a mi mamá: ‘Es muy pesado este entrenamiento’. Pero me convenció en el sentido de que dijo: ‘Oye, ya te pagué el mes, quédate y nada más aprovéchalo y cuando terminé, ya no vas’. Me gustó, y estuve siete años como luchadora olímpica y ahí mismo fue mi entrenamiento de lucha libre y hasta los 20 años fue que debuté”, relató en entrevista con MILENIO-La Afición.
Lucha libre: su destino
Posteriormente, recuerda que fue llamada a entrenar lucha libre aún sin conocer los conceptos básicos, pues lo único que sabía o había visto era a través de una pantalla. “En Guadalajara es entrenar desde la lucha olímpica. Cada cierto tiempo se te hace una prueba de aptitudes; si te ven capacidad, te invitan a lo que nosotros llamamos bajar a cuerdas, a entrenar ya en ring. A mí nunca me preguntaron, sólo un día me dijo mi entrenador: ‘Vienes el lunes a las siete de la mañana’, y yo no entendía. La verdad, no sabía de lucha libre más que lo que veía en la tele y, para mí, eran como si fueran superhéroes”.
“No pensaba que las personas, ahora sí que comunes y corrientes, pudiéramos hacerlo. Entonces, no conocía mucho y ese primer entrenamiento de cuerdas o de lucha libre me siguió llamando la atención y ya entrenaba toda la semana”, añadió.
Los obstáculos
Sin embargo, el machismo se hizo presente y le hicieron comentarios que, en vez de desanimarla, la impulsaron a sacar la casta.
“Si lo ponemos por niveles, el machismo es el que ha sido, ahora sí que, la piedrita en el zapato. Porque, desde ser luchadora olímpica, había compañeros que, la verdad, te cargaban la mano como mujer, querían lastimarte. Traté de demostrarles que me gustaba y el entrenador veía a veces que eran medio manchaditos. En la lucha libre también había compañeros que de tonta no te bajan. Decían que no iba a lograr nada por ser mujer en este medio”, reveló Dark Silueta.
Y aunque no le desea el mal a nadie, asegura que la vida puso las cosas en su lugar. “Les he callado la boca a cada uno de ellos porque, siendo luchadores en su momento, ya ni siquiera son activos o son del montón, como le llamamos. Les demostré con hechos que me gustó y que era capaz, aun siendo mujer, de ser una estrella aquí en el Consejo Mundial de Lucha Libre. Si lo ponemos en esa escala, para mí el machismo ha sido como que lo más difícil”, indicó.
Una lucha que ha dado frutos
En ese sentido, destacó lo que han hecho las mujeres a lo largo de los años, pues gracias a ello hoy la lucha libre femenil tiene el reconocimiento que merece. “Se ha venido picando piedra desde generaciones anteriores. Todo lo que se ha cosechado en esas generaciones apenas está dando esos frutos. Todas las Amazonas tenemos ese nivel; somos pocas, pero con las alianzas que hay y con las oportunidades que se nos están dando, creo que es competencia para que tengamos esas posibilidades”.
Finalmente, Dark Silueta se catalogó no como una de las mejores rudas de la empresa, sino como la mejor.
“Soy una ruda diferente. A mí me encanta pelear con la gente, me encanta, me encanta hacerla enojar. Eso me lo ha dicho El Satánico, que es la particularidad mía, porque él también lo hace. No puedo decir: ‘Soy la única o la mejor’; o sea, soy la ruda número 1, pero porque tengo mi particularidad de ser ruda, tanto arriba del ring, tanto con mis rivales, como con el público”, finalizó.
CIG