Cultura

Roberto Tondopó reescribe 13 años de fotografía a la luz de Coyolxauhqui

La muestra propone una relectura del archivo fotográfico del artista a partir de la transformación, el duelo y la memoria, en diálogo con la figura de Coyolxauhqui.

Roberto Tondopó no hace sólo fotografía, hace rituales. Durante 13 años creyó que estaba fotografiando el duelo, la memoria y la historia de su propia familia. Ahora entiende que muchas acciones realizadas frente a la cámara no eran recursos visuales, sino procesos de transformación personal.

Volver a su archivo, acompañado por el artista y curador Balam Bartolomé, lo ayudó a descubrir que sus imágenes hablaban de transición. Los nombres de sus padres —Tránsito y Natividad— encaminaron esa reflexión.

“Si algo aprendí con el duelo, y no sólo con el duelo de mi papá, sino de múltiples amigos de la comunidad de la disidencia sexual en Chiapas que ya fallecieron, es que transforma la visión de la vida. Y por eso para mí es un morir y nacer de otra manera, a algo nuevo, que se transforma. Esta apertura es siempre transformación: permitir que la vida te lleve a otro lugar”.

Una cadena de casualidades lo llevó a la creación de Tránsito: Invocación a Coyolxauqui, muestra que se expondrá en el Museo Archivo de la Fotografía (MAF) a partir del 8 de julio. Una de ellas fue una conversación.

Montículo de raíces. | Roberto Tondopó
Montículo de raíces. | Roberto Tondopó

Identidad fragmentada

Tondopó es originario de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. Estudió la Maestría en Artes Visuales en la UNAM y el Seminario de Fotografía Contemporánea del Centro de la Imagen (2010). Desde entonces ha desarrollado una práctica visual basada en la experiencia personal, donde mezcla ficción y realidad. La transformación del cuerpo a partir del dolor cuir es una constante en su trabajo.

Cuando el Museo Archivo de la Fotografía (MAF) lo invitó a exponer su obra, primero pensó en el edificio que la albergaría, ubicado a unos metros de donde en 1978 fue descubierto el monolito de Coyolxauhqui, un hallazgo arqueológico importantísimo en nuestro país.

La diosa mexica desmembrada dialogaba, desde hacía años, con una preocupación constante en su trabajo: "Es una diosa rota y una de las reflexiones que me atraviesan es sobre el cuerpo roto, la identidad fragmentada. En Chiapa de Corzo bailamos en honor a San Sebastián, el Santo Roto”.

La exposición tomó forma con la llegada del artista y curador Balam Bartolomé, con quien el fotógrafo comparte una larga amistad, además del origen chiapaneco y conversaciones sobre arte, memoria y territorio.

Xolo. | Roberto Tondopó
Xolo. | Roberto Tondopó

La confianza entre ambos permitió que el proyecto encontrara rápidamente su rumbo.

El también artista conceptual señaló que había visto y entendido las fotos de Roberto “partiendo de un simbolismo y de un significado”, pero su llegada al Museo Archivo de la Fotografía modificó inevitablemente la lectura de las piezas: “Lo que se presenta adquiere una dimensión simbólica que nos parecía muy natural en el trabajo de Roberto, quien me parece un fotógrafo de una sensibilidad extraordinaria, y cuyas piezas, al verlas y renombrarlas en este espacio, se redimensionan de una manera muy poderosa”.

Fotografías del proyecto Tránsito, en el nombre glorioso de San Sebastián comenzaron a adquirir nuevos sentidos al dialogar con Coyolxauhqui, Coatlicue, Cihuacóatl y Xipe Tótec.

Tondopó enfatizó la transformación como eje de su obra: “Fue eso, permitir que el proyecto mute, que vaya dialogando con otras realidades y contextos. Este lugar también fue un templo ceremonial religioso muy importante para la cultura mexicana”.

El curador encontraba en la obra de Roberto “universalidad”.

“Yo encontraba una universalidad, una situación arquetípica en los materiales, en la forma de ver, en los colores, en las composiciones. Había mucha cosa religiosa que a mí me interesa también, que tiene que ver con lo mítico. Con lo fundacional atado a lo personal, a lo micro y lo macro. La microhistoria asociada con la gran memoria colectiva”.

Tondopó explicó que, a través de la mirada de Balam, descubrió que su trabajo tenía un diálogo con lo universal. “Generalmente mi perspectiva es más local. Yo no sentía que no tuviera este diálogo necesariamente, sino que siempre tenía que hacer más obra, pero con la capacidad que tiene Balam, me di cuenta de que en realidad eso ya estaba presente. Simplemente había que diseccionarlo”.

Balam insistió en que el espacio transformaría las fotografías y de ser únicamente imágenes se convertirían “en una instalación donde el propio museo participara en la construcción del sentido”, decisión que también influyó en la museografía.

Más que una composición visual, lo que hicieron en el montaje fue un diálogo entre distintas épocas y creencias, apoyado en referencias históricas y simbólicas. Por ejemplo, fotografías de un perro, un torso y el antiguo marco en hoja de oro se disponen para abrir múltiples significados.

“El torso masculino brilla como si fuera el sol. Tiene un marco como el de las iglesias. Para nosotros era justamente: ‘sí, mira, aquí estás hablando del sol, de la ascensión del inframundo, del animal que justo representa el inframundo, que es el perro, es el acompañante de la muerte y por el otro lado la idea del sol como esta ascensión también hacia lo divino’. Es decir, se juntaban estas dos dimensiones. Creo que las asociaciones se dan con mucha naturalidad”.

La exposición propone un recorrido abierto, donde las conexiones aparecen de forma intuitiva. “Justamente apelamos a la experiencia, a lo arquetípico, a lo que la gente va a asociar naturalmente porque ya lo trae en su ADN cultural”, mencionó Bartolomé.

La inauguración de TRÁNSITO; invocación a Coyolxauhqui coincide también con un capítulo que ha llegado a su fin. “Morí para nacer”, resume el artista. Su exposición no funciona como cierre sino como umbral.

Tondopó y Balam Bartolomé. | Foto: Chito Tenorio
Tondopó y Balam Bartolomé. | Foto: Chito Tenorio

Claves

El Museo Archivo de la Fotografía está situado en un antiguo recinto ceremonial de México-Tenochtitlan.

La fragmentación de Coyolxauhqui deja de ser un episodio del imaginario mexica para convertirse en una metáfora de las pérdidas, las violencias y las reconstrucciones de la experiencia humana, comentó el fotógrafo.

La coincidencia entre el artista y Coyolxauhqui tenía otra resonancia: el año del hallazgo del monolito, es también el del nacimiento de Tondopó.

La muestra reúne 19 piezas que dialogan con Coyolxauhqui y otras deidades mesoamericanas como Coatlicue, Cihuacóatl y Xipe Tótec, a partir de una relectura de la producción fotográfica desarrollada por Roberto Tondopó durante más de una década.

Uno de los aspectos más singulares de la muestra es que el ejercicio del fotógrafo y su curador consistió en volver sobre un cuerpo de trabajo ya existente y permitir que cambiara de significado al ser visto desde otro contexto.

Sobre las fotografías de Roberto Tondopó, Balam Bartolomé mencionó: “Su trabajo es como una especie de arcilla que puede entenderse desde distintas visiones. Había una dimensión arquetípica que quizá permanecía en segundo plano y que aquí encontró un espacio para desplegarse".


Información general

'Tránsito. Invocación a Coyolxauhqui' de Roberto Tondopó se presentará en el Museo Archivo de la Fotografía (MAF) del 8 de julio al 15 de agosto de 2026.

Diálogo curatorial: Balam Bartolomé


hc

Google news logo
Síguenos en
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.