La crisis de los Espacios Escénicos Independientes o Autogestivos en México es real y no debe ser ignorada por los titulares de cultura federal, estatales y municipales porque su desaparición no le conviene, en primera instancia, a una política pública pues significa la desaparición de un ecosistema. Los barrios o comunidades donde se encuentran éstos pierden una oferta para el ejercicio de sus derechos culturales y los gremios artísticos (amén de quienes los encabezan) plataformas de expresión y desarrollo de aprendizaje y laboral.
Cuando se deja de contemplar esa verdad, entonces es muy fácil desde un escritorio dejar de prestar atención a las necesidades y urgencias que permitirían no sólo mantener los Espacios Escénicos abiertos a sus respectivos entornos sino multiplicarlos a lo largo y ancho del territorio nacional, tanto en las grandes capitales de prestigio cultural que son posiblemente las que menos los necesitan (y sin embargo, los requieren porque son focos de diversidad, resistencia y cobijo a grupos emergentes) como en las pequeñas comunidades donde se les necesita con apremio. Las políticas públicas para los Espacios Escénicos han variado con el tiempo y se requiere una revisión a profundidad para coadyuvar a su permanencia.
Los Espacios Escénicos Independientes o Autogestivos son iniciativas que surgen de la sociedad civil organizada, del anhelo de artistas individuales o de sueños colectivos que se ponen al servicio de un entorno social específico y tejen redes de vecinos y de otros creadores, generan empleo para una base pero también para colegas, coadyuvan a disminuir la violencia en sus comunidades, diseminan la semilla de formación artística en conciudadanos que posiblemente no podrían acceder a educación institucionalizada, no crean burocracia, operan con costos muy bajos, realizan un porcentaje alto de las acciones culturales en municipios y estados, aportan —en fin— a una cultura de paz que tanto requiere México y no, no son proyectos medibles vía una filosofía de economía naranja.
TRASPUNTE
Casos exitosos en Colombia
En próximas entregas abordaré la Ley del Espectáculo Público (LEP) de Colombia y cómo en 14 años ha cambiado el rostro de la cultura escénica de esa nación y por qué le puede ser útil a nuestro país como otras iniciativas como México en Escena (Mega) que fueron copiadas de allá en el Fonca (hoy Sacpc) de la Secretaría de Cultura federal.