Entretejer las conexiones entre las representaciones contemporáneas del cuerpo humano y aquellos construidos en el arte grecolatino, desde la educación académica hasta su permanencia en la cultura visual actual, es la guía de la exposición El imaginario del cuerpo heroico y sus avatares, en el Museo Nacional de San Carlos.
Jorge Reynoso Pohlenz, director del Museo Nacional de San Carlos y curador de la muestra, detalló la importancia de la colección del recinto como el corazón del programa de exposiciones, según se informa en un comunicado.
“El cuerpo de nuestra colección proviene de un acervo reunido principalmente para servir de modelo y ejemplo para los estudiantes de la Antigua Academia de San Carlos”, explicó Reynoso Pohlenz, quien señaló que las copias y moldes de yeso que llegaron a México compartían la misma raíz lingüística y pedagógica de formar creadores a partir de referentes universales.
El director subrayó la estrecha colaboración con el Museo Nacional de las Culturas del Mundo, el Museo Nacional de Arte, la Academia de San Carlos, la Facultad de Artes y Diseño de la Universidad Nacional Autónoma de México, el Museo Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo, el Museo del Estanquillo Colecciones Carlos Monsiváis, el Museo Nacional de la Escultura y colecciones particulares para conjuntar la exhibición, lo que pone de relieve una rica herencia compartida entre instituciones mexicanas.
El cuerpo masculino constituye el eje principal de la exposición, al explorar su construcción heroica vinculada tanto con la tradición militar antigua como con el entrenamiento deportivo. Como parte del recorrido se proyectan fragmentos audiovisuales que van desde los documentales sobre los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936, dirigidos por Leni Riefenstahl, hasta la icónica secuencia de entrenamiento de Rocky en las escaleras del Museo de Arte de Filadelfia.
El curador profundizó en que el ideal corporal transmitido a partir del siglo XVIII posee un impulso occidental que renació con el rescate de la cultura helénica. A diferencia de otras visiones del héroe, como el niño huérfano de la tradición anglosajona o el joven Nanahuatzin en la cosmogonía mesoamericana, el canon griego surgió de la necesidad de supervivencia de pueblos con poblaciones escasas que dependían del entrenamiento, la disciplina, el ritmo y la coordinación, lo que estimula la formación gimnástica de sus ciudadanos varones.
La exposición, integrada por cerca de 130 piezas, se divide en cuatro núcleos en los que las obras del pasado remoto y del siglo XIX entran en un diálogo con el arte del siglo XX, la estética de la Unión Soviética y el México posrevolucionario.
El director del Museo Nacional de San Carlos enfatizó que la muestra ejerce una postura crítica frente a la imposición de los imaginarios de Occidente. Como uno de los testimonios artísticos más valiosos de la hibridación, destacó la versión en bronce de la escultura del guerrero tlaxcalteca Tlahuicole, realizada por Manuel Vilar.
A decir del curador, la obra combina de forma particular los elementos de identidad local con el canon clásico europeo, un fenómeno de sincretismo visual observable también en monumentos públicos de la capital como el dedicado a Cuauhtémoc en el Paseo de la Reforma.
A la par de recursos multidisciplinarios, que incluyen fragmentos audiovisuales que van desde las filmaciones de Leni Riefenstahl de 1936 hasta las secuencias de entrenamiento de Rocky, el museo honra la premisa aristotélica de entender la belleza mediante el dibujo. Por ello, las salas tienen espacios dedicados a la práctica del dibujo en vivo frente a las esculturas y se cuenta con un programa público enfocado en reflexionar sobre la diversidad corporal y las representaciones heroicas femeninas y masculinas.
El imaginario del cuerpo heroico y sus avatares se inaugurará el domingo 7 de junio a las 13:00 horas, abierta hasta la segunda semana de octubre de 2026, de martes a domingo en las instalaciones del Museo Nacional de San Carlos ubicado en México-Tenochtitlán 50, colonia Tabacalera, Ciudad de México
PCL