• Regístrate
Estás leyendo: Moda y tradición
Comparte esta noticia
Sábado , 23.02.2019 / 23:52 Hoy

Moda y tradición

Hombre de celuloide

Una historia de amor homosexual en tiempos en que serlo significaba jugárselo todo. Aun siendo la reina. Además, La favorita es la historia de la lucha entre liberales y conservadores en una Gran Bretaña que todavía estaba consolidando sus ins
Publicidad
Publicidad

@fernandovzamora


El gran angular se usa poco en el cine de Hollywood. Suele deformar los rostros, pero Yorgos Lanthimos lo utiliza en La favorita para engrandecer los pasillos y los jardines de Anna Estuardo. El gran angular persigue a la reina enloquecida que busca a una mujer a quien adora. Sarah es la única que puede decirle la verdad: “A veces estás tan fea que pareces tejón”. La favorita es una historia de amor homosexual en tiempos en que serlo significaba jugárselo todo. Aun siendo la reina. Pero, además, La favorita es la historia de la lucha entre liberales y conservadores en una Gran Bretaña que todavía estaba consolidando sus instituciones. Es la historia de una intriga en torno a la eterna guerra con Francia. Estamos en el siglo XVIII y en la corte en que Sarah se permite decir tejón a la reina aparece otra mujer. La favorita tiene todas las virtudes del cine inglés. O al menos eso es lo que uno pensaría, que el director Yorgos Lanthimos sabe retomar la obsesión británica con la monarquía y este oscuro sentido del humor.

Con diez nominaciones al Oscar, La favorita es una de las principales oponentes de Roma en los premios de la Academia. Ambas compiten en casi todas las categorías. Por eso sorprende que La favorita esté nominada en el rubro de montaje mientras que Roma no. ¿Hay aquí una señal? Vale la pena recordar que Eisenstein escribió que es justo el montaje lo que pone al cine en el Parnaso de la sublimación; junto a la poesía o la pintura mural. Aun así la señal es ambigua: o La favorita ha sido nominada en esta categoría para ser reconocida como una obra llena de poesía a pesar de que no va a ganar en el rubro de mejor película o al revés, porque los organizadores del Oscar están diciendo que ambas son grandes películas pero la inglesa contiene la esencia del cine. Volvemos al mismo lugar. No podemos saber si la obra de Cuarón va a fundar la tradición de un cine mexicano que está a la altura del cine de Europa porque cuando uno termina de ver La favorita, luego de haber escuchado los sueños de la reina y haber asistido a la competencia desleal de este triángulo amoroso en torno a una mujer enloquecida, se descubre que Yorgos Lanthimos, más que haber hecho una película inglesa, ha desarrollado espléndidamente el cine griego. En esta película combina la sensualidad de Athina Rachel Tsangari con la poesía de Theo Angelopoulos. No es poco. Como en las historias de pugilistas, Roma ya compitió con La favorita. La venció en la Muestra de Venecia, un festival que desde el punto de vista del arte es más importante que el Oscar aunque, claro, no tiene en absoluto la visibilidad del más importante premio del cine comercial.

Vale la pena notar que la historia de la reina Anna y la historia de la sirvienta Cleo tienen varias cosas en común. Ambas tejen fino en torno a mujeres que se odian y se aman; cuentan la historia de complejas relaciones familiares y un universo femenino en el que los hombres tienen el instinto del traidor. A decir verdad, el Oscar no tiene ni más ni menos importancia que los salones de pintura que se organizaban en París: un grupo de tipos poderosos se reúne a decidir qué obra les gusta más. Pero lo dicho: su opinión se vuelve moda y esta moda genera tradición. En fin, que nunca una película mexicana había estado a la altura de competir en el cine comercial con una obra tan pulida que puede relacionarse con Shakespeare, Esquilo y todo lo que contienen las frases “cine griego” y “cine inglés”.


Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.