Egresada de la Universidad de Guadalajara, Milk es una artista que se ha consolidado en el arte del dibujo a mano y digital.
Con una preparación que se remonta alrededor de nueve años atrás, ha explorado la narrativa gráfica mediante personajes creados por ella misma.
Bajo el lema “escribo lo que siento”, Milk le ha dado vida a una interiorización de sus propios pensamientos: Nuni, un conejo blanco que la acompaña o protagoniza sus dibujos, personaje que, además, se ha convertido en un auténtico sello identitario en el arte de Milk.
En entrevista con MILENIO, relató su historia, así como los caminos que la han llevado a ser la artista que es hoy, con más de 34 mil seguidores en Instagram y una enorme comunidad que admira sus creaciones.
“Mi sueño era sólo dedicarme a dibujar”
La identidad de narradora gráfica de Milk ha sido un proceso que comienza desde su infancia, mismo que ha requerido años de experimentación y aprendizaje, pero que además sigue en constante construcción.
La artista señaló que, pese a no estudiar propiamente artes, ciertas experiencias que acompañaron su formación en diseño le permitieron forjar el universo de personajes que hoy acompañan a sus dibujos.
“Yo dibujé desde que tengo uso de razón, y desde antes yo creo también. Pero yo escribía mucho desde pequeña, y a mí me gusta mucho escribir. Tenía diarios, un montón de diarios que escribí desde pequeña hasta adolescente”.
“Yo estudié diseño, y yo lo que quería era ser artista, pero por mi vida no pude estudiar artes. Estudié diseño, y como que ahí pude como mezclar un poco materias de artes con esto. Mi sueño era sólo dedicarme a dibujar, pero yo lo veía como muy imposible cuando estaba más chica”, señaló Milk.
“Después tomé un intercambio, y fui a Chile a estudiar ilustración. Y ahí tomé un diplomado en fanzine, y vi que podía crear como historias. Eso fue hace nueve años. Yo tenía veinte. Y como que lo que escribía podía como mezclarlo un poco con los dibujos. También ahí aprendí a hacer un personaje; tenía uno que sólo era una chica, como que no tenía todavía a Nuni, que es el conejo”.
“Mi eslogan es ‘dibujo lo que siento’. Pero sí fue un proceso muy largo, y que todavía estoy en ese proceso, porque realmente no siento que ya sea el final. Ni cuando me muera será el final. Como que siempre estás en constante cambio con lo que haces”.
“A mí me funciona mucho porque yo soy una persona muy emocional, y cuando me pasan cosas, las escribo en mi teléfono. Entonces después, como que me imagino el dibujo, o la historia, y lo voy puliendo, como la historia que voy escribiendo. O a veces solo son frases o cosas de canciones”, añadió.
Milk, el origen de su nombre artístico
Su nombre de pila es Valeria Villanueva, sin embargo, ella se siente más cómoda bajo su nombre artístico, el cual tomó de un personaje homónimo de la caricatura de Dragon Ball.
“Milk es mi personaje favorito de Dragon Ball. Antes tenía otro nombre de artista, pero en mi Instagram personal yo era Milk, porque lo hice cuando tenía como 16 años, y hace tiempo volví a ver Dragon Ball, pero cuando Milk era una niña, entonces me gustaba mucho que era súper viajera, y súper libre, y súper chida”.
“Ya en Dragon Ball Z como que no me encanta, pero como que dije ‘ay, yo quiero ser Milk’. Entonces yo tenía otro nombre de artista, y apenas hace como cuatro años lo cambié a Milk”, relató la ilustradora.
El impacto de su arte en otras personas, un mensaje que le dejó la pandemia
La artista señala que comenzó a divulgar su arte por Instagram, red social donde sus dibujos han tenido un mayor alcance, lo cual le funciona como una manera de “drenar” sus propios sentimientos.
“A mí me funcionaba mucho, como que para mí era una manera de drenar las cosas. Yo antes sólo dibujaba a mano, no dibujaba digital. Entonces todos mis dibujos eran como cosas muy emocionantes. Al final de cuentas siempre hice muchas cosas de mis sentimientos, y luego, cuando me iba mal en el amor, como que dibuja más: era mi manera de no estar tan triste, o de mandarle señales a las personas, de que ‘me siento así’. Ya ahorita siento que lo he adaptado un poco”, señaló.
No fue hasta la pandemia de 2020 que Milk dimensionó, a través de historias personales de su propia comunidad, el impacto de su arte. Relató a MILENIO una anécdota que la conmovió y la hizo aún más cercana a sus seguidores.
“Antes sólo dibujaba, como que no le agregaba tantas frases, como que me estaba explorando. Y en pandemia hice un dibujo que yo lo pensaba como dos bicis abandonadas en un cerro, y decía como ‘Nunca imaginaste que abandonarías lo que amas’, porque para mí era como que ya no puedes salir a andar en bici en la pandemia”
“Un día yo lo subí a Facebook y se hizo súper viral ese dibujo. Entonces fue la primera vez que un dibujo se me hizo viral y fue como ‘¡Oh! ¿Qué onda?’, y una chica lo compartió y vi que puso que su novio había fallecido por andar en bici; ella nunca imaginó que iba a abandonar la vida haciendo lo que amaba. Entonces ahí fue como un shock. Y me acuerdo que hasta lloré”, relató Milk.
Ante este tipo de momentos, la artista gráfica señala que considera subjetivo su arte, rasgo que le gusta, pues permite que sus receptores le confieran sus propios valores a las imágenes y frases que ella diseña.
“Mi arte siento que llega a ser muy subjetivo a veces, como que la gente lo toma de muchas maneras. Y eso está padre. En ese momento fue como: wow, no puedo creer que un dibujo, que yo hice, hizo que a esta chica le llegara a un estilo de vida que nadie sabe”, dijo.
De Instagram a la portada de la Revista de la Universidad de México
Milk acumula muchos éxitos en su carrera como artista, pues ha llevado sus ilustraciones y personajes a escala internacional, siendo incluso tallerista en España.
“Primero fue el intercambio de la Universidad de Guadalajara. Después seguí dibujando y otro punto fue Casa del Autor, que es una residencia de comic en Zapopan”.
“Esa residencia a mí me enseñó a feriar, me enseñó a producir. O sea, como que vi que sí se podía dedicar uno a esto. Porque antes yo trabajaba en otra cosa y como que era medio tiempo en mi trabajo y medio tiempo en la residencia. Y ya después de la residencia pude dejar mi trabajo”.
“El tercero fue cuando me invitaron por primera vez a venir a una feria de Ciudad de México. Porque siento que, pues sí me dedicaba a dibujar, pero eso lo hacía en Guadalajara y era muy difícil. SÍ era como estar esperando comisiones. Cuando me invitaron a la feria de Cartoon Madness acá en Ciudad de México a mí me abrió muchas puertas. Como que mucha gente me empezó a conocer. Y ya de ahí empezó a subir mucho”, señaló.
Uno de los más recientes alcances de la artista fue ser la diseñadora de la portada de la Revista de la Universidad de México (RUM), de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en su edición número 936, del mes de septiembre.
“Me escribieron, así, a mi correo. Me dijeron que querían que fuera la portada. Cuando la vi, me fui a buscarla corriendo a todos lados y ya la encontré”, relató sobre esta colaboración.
“Cuando fui a la UNAM como a tomar las fotos, y estuve ahí, siento que fue un logro muy grande”, añadió.
El arte de Milk: un camino de resiliencia, emociones, cambios y metas
La artista gráfica ha participado en ferias de arte en Roma y Costa Rica, entre muchas otras más en México.
Su trayectoria artística no ha sido sencilla, pues ésta la ha llevado a experimentar rotundos cambios en su estilo de vida, como el tener que migrar a la Ciudad de México.
Sin embargo, sigue en constante movimiento, con diversas metas fijas, motivadas por el deseo de ser cumplidas.
Entre sus próximos proyectos está sacar su propia novela gráfica, la cual retoma de su proyecto universitario de tesis, mientras que dentro de sus inquietudes destacan colaborar con alguna marca de ropa y calzado de estilo urbano como Adidas o Vans.
Llena de carisma y emocionalidad, Milk abraza su carrera; por ello, si pudiera comunicarle algo a su infancia, donde todo comenzó, le recordaría que con mucha constancia todas sus metas se pueden lograr.
“Que sí es muy difícil y que sí se sufre mucho también estando en este espacio. Aunque la vida se sienta muy solitaria en este camino del dibujo, porque muchos no lo ven, pero el dibujo también es muy solitario y raro, es muy acompañativo (sic). Con constancia y dedicación se puede lograr cualquier cosa mientras esté enfocada en lo que quiere, ¿no? Realmente. Porque siento que ella quería muchas cosas en un momento y no sabía dónde poner su energía”, compartió Milk.
Finalmente, dedicó un mensaje a su gran comunidad de “chicas”, donde, en nombre de su conejo Nuni, agradeció su apoyo y acompañamiento a lo largo de su labor artística.
“Gracias a mi comunidad, a mis chicas, por aceptarme en sus vidas, por aceptarme en sus corazones a mí, a Nuni, a mi conejito. Estamos muy agradecidos por formar parte de sus alrededores, de su mente, y que gracias a todas yo puedo vivir de esto”, concluyó Milk.
CQ