Cultura

Luisa de Noriega honra el ciclo vital del olivo

La artista mexicana presenta obras de gran formato y trípticos íntimos en la Galería Longeva; dice que son piezas realizadas mayoritariamente sobre lino crudo, cuyo tono natural evoca a este árbol.

La artista Luisa de Noriega presenta Olivo en la Galería Longeva, una exposición que invita a sumergirse en los verdes profundos de la naturaleza, no como un mero paisaje, sino como un relato de ciclos, oxidación y renacimiento.

De Noriega, que hizo obra para la serie Luna, Sol. Dualidad de la Colección Milenio Arte, conversa con sobre la muestra en Longeva, que estará vigente durante marzo.

“Estoy presentando esta exposición integrada por aproximadamente diez obras, algunas son trípticos. Destacan piezas de gran formato, una de casi 3 metros de ancho por 1.30 de alto, otra de 2 metros por 1.30, y trípticos más íntimos de 80 centímetros por un 1 metro. Piezas realizadas mayoritariamente sobre lino crudo, cuyo tono natural evoca el olivo”.

Detalla que le interesó la textura que obtiene del lino, que dejó en crudo para obtener el color olivo que deseaba.

“Esta serie no surge de la nada, es la continuación la muestra Natural de ocre, una exploración previa sobre el uso del color en la naturaleza. Fue un estudio exhaustivo en piezas de todos tamaños y técnicas que exhibí hace año y medio. Era como un estudio de color y de estos tonos que va agarrando la naturaleza, obviamente toda una gama de ocres”, relata De Noriega.

Dice que el olivo fue concebido inicialmente como un homenaje a los verdes y que reveló una conexión profunda con su obra predecesora: “Inicialmente decidí que haría verdes, pero no lo pensé tanto en relación con el ocre, aunque resultó tener muchísima relación porque tanto el ocre como el olivo son son momentos distintos pero de un mismo ciclo de la naturaleza”.

Luisa de Noriega
Foto: cortesía

Longevidad ancestral

Imágenes bíblicas y simbólicas tejen el hilo conductor de su obra. De Noriega la impregna de referencias vitales que trascienden lo visual. Evoca el olivo del Génesis, la hojita de la paloma de Noé como promesa de vida postdiluvio, y celebra su longevidad ancestral.

“Cuando la flor se oxida, la semilla vuelve a la tierra, esto genera otra vez la vida. Me gusta poner referencias de la vida. Esta hojita que lleva la paloma es una representación de cuando hay vida. El olivo es un árbol milenario que tiene una resiliencia enorme”.

Así el olivo trasciende la mera cromática para convertirse en un manifiesto sobre la persistencia vital, con un olor que sale del ocre y que impregna cada pincelada.

La Galería Longeva, un espacio íntimo dirigido por un restaurador apasionado, ha sido el catalizador perfecto para esta muestra.

De Noriega reconoce que Olivo resultó un reto: “Realmente no tenía la obra lista para marzo, pero lo logré”.

¿La exposición es un rompimiento o una evolución? Para De Noriega es una continuación cromática con horizontes abiertos: “Mi idea era seguir haciendo una investigación cromática sobre otros colores, pero empecé con ocre, seguí con olivo y mi idea es continuar con añil, después con azules, y posiblemente más tarde con rojos, pero buscándoles una relación”.

Olivo, refiere la artista, no solo celebra la naturaleza en su danza eterna, sino que invita al espectador a sentir esa resiliencia en cada trazo.

En Olivo, además de exhibir lienzos, ofrece un portal a la naturaleza y a su evolución artística.

En la Galería Longeva, accesible a transeúntes casuales, Olivo marca un hito en la trayectoria de De Noriega. Una oportunidad imperdible para conectar con el pulso del arte mexicano.

Luisa de Noriega
Foto: cortesía

La trascendencia de Luisa de Noriega

De Noriega ha expuesto su obra en el Museo de Arte Alvar y Carmen T. Carrillo Gil, en la Galería Mexicana de Diseño, en el Museo Universitario de Ciencias y Arte, MUCA, así como en el Ayuntamiento de Gata de Gorgos, Alicante, España, en el Museo del Barroco de Puebla y en el Museo del Desierto, en Saltillo, Coahuila.

Es una figura en el arte contemporáneo mexicano. Inició su trayectoria artística en el diseño gráfico y posteriormente se especializó en la ilustración a partir de la publicación de su libro Yo soy el durazno. Ha forjado una carrera marcada por la exploración poética de la naturaleza y sus simbolismos profundos.

Desde 1993 la artista se dedica profesionalmente a la pintura y en 2002 ingresó a la maestría en Artes Visuales en la Academia de San Carlos. Su obra forma parte de la colección del Museo de Mujeres Artistas Mexicanas, MUMA.

hc

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Leticia Sánchez Medel
  • Leticia Sánchez Medel
  • letymedel@yahoo.com.mx
  • Reportera cultural, cursó la maestría en Periodismo Político, es autora de tres libros sobre la historia inédita del Cervantino.
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