Cultura

De quejas, perros y robots | Por Dorothy Dean Walton

Historias del cafetín del barrio

Un domingo por la mañana, mientras toman un café, tres amigos observan a los transeúntes, la mayoría pasea un perro, una pareja lleva al suyo en carriola, como si fuera un bebé.

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Brasserie Café Sola, 2 rue de la République, Collioure, France

Los tres amigos se sientan en primera fila para ver el desfile improvisado de perros el domingo por la mañana. De cada cuatro o cinco personas bronceadas que cruzan el puente sobre el canal que lleva al puerto, al menos una tiene un perro.

Qu’est-ce que c’est?”, dice el hombre entre los tres, indicando a una pareja mayor que empuja un pequeño carruaje vacío, un pequeño Terrier trotando atrás.

“¿Está herido el perro?”, pregunta su mujer.

“No”, responde su amiga.

“Entonces, ¿por qué el cochecito de bebé?”, dice el hombre, quitándose sus lentes de sol.

“En algo tenían que gastar su dinero”, adivina su esposa.

Los tres vuelven a prestar atención a su café au lait.

“Que perro más mono”, dice la amiga, mientras sigue con la mirada a un retriever de color beige, todavía cachorro, que marcha obedientemente junto a su dueña.

“No, es demasiado perfecto”, dice el hombre.

“¿Has venido aquí nada más para quejarte de los perros de todos los demás?”, comenta su mujer.

“Solo digo lo que pienso”, dice, observando a un grupo de seis sabuesos y perritos falderos con correa que arrastran a su dueño por el puente.

El siguiente es un chow miniatura de color marrón rojizo, con el pelo del cuello tan perfecto como el cuello de cualquier aristócrata del siglo XVI.

“Mira”, dice el hombre. “Apuesto a que lo pidieron a ChatGPT”.

El chow no es un perro ordinario. No trota. Sus pequeñas patas ruedan sobre los adoquines, desdibujando los radios de un carrito, sus uñas rozando las piedras. Chasquean, como una rueda de lotería que gira a toda velocidad.

“ChatGPT aún no lo ha logrado”, dice su amiga.

Los tres miran fijamente al perro de juguete hasta que dobla la esquina. Como una sola entidad mecanizada giran la cabeza, ahora hechos unos robots, hacia el puente que cruza el canal.


* Dorothy Dean Walton nació en Colquitt, Georgia. Graduada como B.A. en Letras Inglesas en la Universidad de Chicago, formó parte del consejo editorial de poesía de la revista The Chicago Review. Escribe ficción, guiones para cine y no-ficción creativa.

** Estos relatos también pueden encontrarse, tanto en inglés como en español, en el blog Third Place Cafe Stories (https://www.thirdplacecafestories.com), enfocado en “terceros lugares”, o espacios públicos informales que sirven de lugar de reunión y conexión para la comunidad.

AQ / MCB

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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Laberinto es una marca de Milenio. Todos los derechos reservados.  Más notas en: https://www.milenio.com/cultura/laberinto
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