Ahora que la autoficción se mueve a sus anchas por las antesalas de los premios y las librerías (cualquiera se siente con derecho a practicarla), Valeria Luiselli entrega un libro que, disponiendo de las herramientas y normas de este género, juega socarronamente con este, y con los lectores ingenuos, hasta proclamar el triunfo de la ficción en estado puro. Principio, medio, fin (Feltrinelli) es una novela y un ensayo y una antinovela y un tablero de ajedrez donde las piezas intercambian papeles durante un baile de máscaras.
Uno está tentado a decir que carece de trama, pero de inmediato reconoce el aliento primordial que impulsa sus acciones: una madre—escritora, a la sombra de un divorcio, aún joven— y una hija —doce años, inteligencia precoz— emprenden un viaje a Sicilia en busca de sus raíces maternas. Eso es todo, a excepción de algunos encuentros con gente desconocida en plazas o mercados, unos cuantos escarceos amorosos y una travesía en automóvil a un pueblo que se alista para ser consumido por los incendios forestales. No hay más y no precisamos otra cosa porque el combustible de esta obra clarificadora son en realidad las conexiones que va estableciendo entre la pérdida inevitable de la memoria, la escritura de una novela, la reconfiguración de la identidad y la búsqueda de “ese lugar difícil” donde la vida se encuentra con la muerte. Esas preocupaciones configuran la estructura misma de Principio, medio, fin: fragmentos, como piezas de un antiguo mosaico romano, que aspiran solo a formular una intuición, un recuerdo, una reflexión, el atisbo de una verdad escurridiza (“Ese momento es el vidrio, un momento extrañamente translúcido, a la vez duro y frágil, de transición”) o tan solo la textura de una mañana en Catania.
Como dos amuletos, las figuras de Proteo y Plinio el Viejo acompañan los pasos titubeantes de madre e hija. Y es que todo en esta novela parecen tanteos. No está la casa de donde partió la abuela, no hay certezas emocionales ni meteorológicas, no hay destino ni principio ni fin. Hay, eso sí, muchas preguntas a las que deseamos que se conserven así, en el umbral, siempre irresueltas. En eso radica la belleza finita que Valeria Luiselli transmite con fuego estilístico y hielo existencial: es posible escribir una historia que solo contenga la tensión de imaginar y seguir hacia adelante.
Principio, medio, fin
Valeria Luiselli | Feltrinelli | España, 2026
AQ / MCB