Las estaciones nunca son fijas, bellos
tropiezos que se trasfunden entre las lindes
primavera un rubor en las mejillas de la Naturaleza, un
puente entre el aire cactáceo del invierno
y las furiosas madejas de calor del verano,
un tocado de flores corona la tierra,
verde su himno en la garganta del planeta.
Mira los océanos de bluebonnets,
las orlas granates del pincel indio,
al vino del sol llenar las cuencas con oro,
al tenso resorte del corazón estallar en polen de esperanza;
la alegría mana de nuevo del hueso petrificado,
la risa de los niños brota como la hierba,
las hojas gotean de las ramas taciturnas,
la lombriz de la fe alivia un suelo fatigado.
Como Frida, viste flores con abandono
entrelazada con espinas y heridas,
con bugambilias, rosas, gardenias y geranios
de tu propio jardín de moretones
para que el mundo vea que estás renovada,
viva una y otra vez arrastrándote
desde el deceso con asombro,
suspira al cielo azul, huella pulgar de lo eterno.
Traducción de Juan Manuel Esquivel
Usha Akella (India, 1967) ha publicado más de una decena de libros que abarcan poesía, prosa y dramas musicales, y exploran la identidad y la inmigración.
AQ / MCB