bruno darío: No lo tomes como una orden, aunque lo sea: observa con tus múltiples ojos; las ramas de nuestros árboles de sangre prolongan el afecto de nuestros árboles y sacapuntas.
Francisco Hernández: Múltiples ojos los tuyos, no por lo que ven, sino porque nadie los puede descubrir. En este momento no sé dónde están: si se han instalado en la fuente del David o si se han cerrado como los del mendigo que pide limosna donde no hay nadie.
bd: O sea, del otro lado de la tormenta o en la tragedia de los días felices o donde no se sabe quién habla; solo se escucha la Gravedad.
FH: Ya lo dijiste: ¿segar será cegar, aunque la muerte pase de moda?
bd: O una calentura de hielo que me exige la fuga o la novia que de un beso confeccionará el sepulcro en la orilla del entusiasmo.
FH: Con suerte, el entusiasmo por vivir pasará pronto de moda.
AQ / MCB