Pan Comido, calle Darwin 118, Colonia Anzures. Este café cerró desde que ocurrió esta historia.
Abril de 2022
En la terraza del café, un hombre con camisa sin mangas apoya un par de bíceps tonificados en la mesa.
No habla español. Así que le envían un mesero que habla inglés con acento de Nueva Jersey.
“Oye, hermano, aquí eres totalmente libre”, le dice el mesero. “Hasta puedes fumarte un porro aquí afuera, en la acera, si quieres. Puede ser que la policía te pregunte algo, pero no te detendrán”.
“No me digas”.
“Sí, solo asegúrate de no molestar a nadie, y ellos no te molestarán a ti. Aquí puedes hacer lo que quieras”.
Al interior del café también puedes hacer lo que quieras —ir a donde te lleve tu desobediente imaginación.
Bajo las viejas puertas despintadas y clavadas en el techo, por ejemplo, piensa en girar una manija y tropezar con el cielo. Pide un plato vegetariano dedicado a una celebridad —el Falafel pita John Lennon— e imagina que no hay cielo.
Yo no puedo terminar mi pedido extra de papas fritas vegetarianas. Le digo a mi mesera que las embolsaré yo misma para llevármelas, solo necesito una de esas bolsas de papel tan convenientes que tienen con el logotipo de Pan Comido.
Ella no lo permite. Ansiosa por complacerme, insiste contra viento y marea en embolsarlas ella misma. De que lo hará, lo hará. Solo cuando haya cedido seré libre para llevarme las papas.
*Dorothy Dean Walton nació en Colquitt, Georgia. Graduada como B.A. en Letras Inglesas en la Universidad de Chicago, formó parte del consejo editorial de poesía de la revista The Chicago Review. Escribe ficción, guiones para cine y no-ficción creativa.
** Estos relatos también pueden encontrarse, tanto en inglés como en español, en el blog Third Place Cafe Stories (https://www.thirdplacecafestories.com), enfocado en “terceros lugares”, o espacios públicos informales que sirven de lugar de reunión y conexión para la comunidad.
AQ / MCB