Cada 24 de mayo, los búlgaros celebran el Día del Alfabeto. El nombre completo de la festividad es Día de los Santos Hermanos Cirilo y Metodio, del Alfabeto Búlgaro, de Educación y Cultura y de la Literatura Eslava.
Allá por el año de 865, cuando en el imperio búlgaro se convirtieron al cristianismo, les hizo falta un alfabeto que bien abarcara los sonidos eslavos y para traducir y escribir con él los textos bíblicos y eclesiásticos.
Un texto de un tal monje Chernorizets Hrabar, de finales del siglo IX o principios del X, dice: “Entonces Dios, que ama a la humanidad, que arregla todo y que no deja a la especie humana sin sabiduría sino que lleva a todos a la razón y la salvación, tuvo misericordia de la humanidad y envió a San Constantino el Filósofo, llamado Cirilo, un hombre ortodoxo y amante de la verdad, que inventó treinta y ocho letras”.
La tradición decía que había tres lenguas para la palabra de Dios: el hebreo, el griego y el latín. Esto quedó demostrado porque el INRI estaba escrito precisamente en esas lenguas. En este trío se omitía el arameo, la lengua que hablaba el cristo, quizá por considerarla una variante del hebreo. En los evangelios apenas aparecen algunas expresiones en arameo: talita cumi, efata, lama sabactani.
¿Cómo era entonces que ahora Dios podía también hablar en búlgaro? Eso lo responde el propio monje Hrabar. “Las letras eslavas son más santas y merecen mayores honores porque un hombre santo las creó, mientras que las griegas fueron creadas por paganos”.
Agrega que si se le pregunta a los griegos quién creó sus letras, ninguno sabrá responder. En cambio, esa misma pregunta hecha a los niños búlgaros se responde así por todos: “San Constantino el Filósofo, llamado Cirilo; inventó nuestro alfabeto y tradujo nuestros libros, él y su hermano Metodio”.
La estatua de esos dos hombres está frente a la Biblioteca Nacional en Sofía. Y es verdad que legaron un alfabeto a los búlgaros, el cual hoy conocemos como glagolítico; mas éste era tan complejo, que sus discípulos, sobre todo Clemente de Ohrid, desarrollaron una versión más sencilla de leer y escribir. Para honrar al maestro, a este nuevo alfabeto le llamaron cirílico.
La definición que da la RAE de cirílico muestra su ignorancia en este tema. No, señores académicos, el alfabeto cirílico no fue creado por Cirilo, tampoco se lo apadrinen a los rusos, y apenas es parcialmente correcto decir que se creó “a partir del griego”. Fue gestado en Bulgaria, en las escuelas de Ohrid y de Preslav. En la Rus de Kiev comenzaron a emplearlo cien años después, cuando se convirtieron al cristianismo. Y ojo: los rus no eran rusos; a éstos les faltaban algunos siglos para germinar.
Me parece muy bien festejar el alfabeto. A fin de cuentas, la patria es el lenguaje que se habita y se construye con letras.
AQ / MCB