Politólogo, periodista y docente, Mario Campos publicó en 2024 Batalla por la atención. Cómo dejar de perderse entre pantallas y redes sociales (Aguilar), en donde reflexiona sobre la manera en que ha disminuido nuestra capacidad de concentrarnos en algo —un libro, una película, una plática entre amigos, un programa o una serie de televisión, entre un largo etcétera— debido a la obsesión por consumir información instantánea —con frecuencia sin contexto— en el celular o estar pendientes de las redes sociales. ¿Podremos ser capaces de volver a ser dueños de nuestra atención cuando los gigantes tecnológicos lanzan anzuelos cada vez más sofisticados para no dejarla escapar? ¿Cuándo nosotros mismos los buscamos?
Ese libro, escriben los editores: “ofrece al lector las herramientas necesarias para recuperar el control del tiempo dedicado a redes sociales y plataformas, y así disfrutar una experiencia digital más consciente y equilibrada”. También, seguramente, de una vida más real y humana.
Batalla por la verdad. Cómo sobrevivir a la era de las fake news (Aguilar, 2026) es el necesario complemento de Batalla por la atención. “La urgencia por defender la verdad” es el título del prólogo que explica y traza las líneas argumentales de este estudio sobre una época en la cual muchas cosas no son lo que parecen, en la que las falsificaciones que vemos en las plataformas o en las redes han alcanzado un alto grado de perfeccionamiento, que las vuelve en múltiples ocasiones casi indistinguibles de las reales.
A través de ejemplos y con un lenguaje claro, comprensible para los no iniciados, Campos desarrolla sus ideas en tres apartados: El primero: “¿Cómo llegamos hasta aquí? Raíces culturales, tecnológicas y políticas de la era de la desinformación”. El segundo: “Los efectos de la desinformación: daños reales en personas, instituciones y sociedades”. Y el tercero: “En defensa de la verdad: periodismo, tecnología y ciudadanos contra la desinformación”.
La verdad importa, afirma el autor. “Defender la verdad es hoy un acto de resistencia. Es una manera de sostener que, pese al entorno social, político y tecnológico que facilita la falsificación, es necesario reivindicar que la verdad es esencial porque solo con ella podemos tener un terreno común”. La verdad, como dice la vieja sentencia, nos vuelve libres, capaces de reconocer y enfrentar las decisiones de quienes desde el poder crean y propagan mentiras.
La información “deliberadamente falsa” no es reciente, viene de muy lejos, pero es en estos años cuando se ha disparado exponencialmente con los avances tecnológicos y ahora, sobre todo, con la Inteligencia Artificial, con la que se puede suplantar identidades o cometer otros delitos, algunos incluso peligrosos para la seguridad de los países o la paz en el mundo.
El libro de Mario Campos es una herramienta práctica y a la vez teórica sobre la urgencia de restaurar el valor de la verdad, de combatir la desinformación, casi siempre interesada, de fortalecer a quienes la combaten. “Las universidades, la ciencia, el buen periodismo (aquel en que cada dato es confirmado), los organismos encargados de generar información compartida (…) están bajo acecho”. Es tarea indispensable devolverles su relevancia, y en eso debemos participar todos y todas, porque “estamos ante un desafío global con jugadores poderosos en el otro lado del tablero. El fenómeno es mucho más grande que un solo gobierno, un solo país, una sola plataforma. Es un momento histórico que nos abarca a todos”. Al final —afirma Campos— “siempre hay terreno para ejercer la acción personal”.
AQ / MCB