Nena, Marta, sor Benedicta son las protagonistas de la primera novela de Luis Jaramillo, inspirada en mujeres de su familia. Comienza en la actualidad, con Marta, abogada en un despacho de asistencia social; continúa con Nena (quien se convertirá en tía abuela de Marta) en 1943, desafiante usa el cabello corto y viste pantalones, ambas cosas mal vistas en esa época, además tiene visiones que la perturban. Una noche recibe la visita de sor Benedicta, enviada de la abadesa de su orden, la madre Inocenta, quien enterada de su visiones y potenciales poderes la manda llamar y, aun con miedo pero movida por la curiosidad, Nena acompaña a la monja en un viaje que la lleva a 1792, al reino de la Nueva España. Una historia de mujeres fuertes, desafiantes.
Esta es una apretada síntesis de Las brujas de El Paso (Urano, 2025), una historia que va y viene por escenarios de distintas épocas, que explora los alcances de la magia y la fortaleza de los lazos familiares, sobre la que platicamos con su autor, Luis Jaramillo.
Luis, para quienes no lo conocen en México, ¿puede hablarnos brevemente de su carrera?
Las brujas de El Paso es mi primera novela, antes publiqué un libro de relatos interrelacionados, The Doctor’s Wife (Dzanc Books, 2012). Crecí en California y, desde 1999, vivo en Nueva York, donde imparto clases de escritura creativa a estudiantes de posgrado y licenciatura en The New School.
¿Cómo comienza a imaginar, cómo se le ocurre la historia de Las brujas de El Paso?
Quería escribir sobre mi abuela y sus hermanas, mujeres inteligentes y poderosas, que no podían hacer todo lo que querían debido a sus circunstancias: eran mujeres, mexicoamericanas y su familia no tenía mucho dinero. Pero, para mí, la novela no empezó realmente hasta que apareció el personaje de Nena. No está basado en ningún pariente, era ella misma, plenamente formada, un personaje capaz de hablar con quienes han pasado al otro lado [de la vida]. Una vez que tuve a Nena, tenía que prestar atención a las historias que me contaba. No pretendía escribir sobre el México colonial, pero un día escribí una escena con Nena en un convento de Ciudad Juárez en el siglo XVIII, y luego tuve que encontrar la manera de traerla de vuelta a su propia época.
¿Por qué el juego entre el pasado y el presente? El momento actual, los días de la Segunda Guerra Mundial, el periodo colonial en México.
Quería escribir sobre cómo El Paso ha cambiado a lo largo de los siglos. Tengo antecedentes familiares en la región: según la historia familiar, mis parientes estuvieron en la expedición de Oñate en 1598* y permanecieron en la zona desde entonces. También me interesaba escribir sobre las limitaciones que han enfrentado las mujeres a lo largo del tiempo, desde el México colonial hasta la actualidad.
Sus personajes principales, Marta y Nena, son fuertes, desafiantes. Nena, por ejemplo, usa pantalones aun cuando en su época no era algo generalizado, por esto incluso enfrenta las críticas de sus hermanas. Marta, por otra parte, trabaja en un bufete jurídico sin fines de lucro.
Estos personajes, al igual que mis parientes reales, se mueven al límite de lo aceptable. Al escribir la novela, pensé mucho en las fronteras, tanto físicas como metafísicas. Es en la frontera —la línea entre la vida y la muerte, entre una etapa de la vida y otra, entre dos países— donde las diferencias se acentúan y, quizá paradójicamente, se difuminan. Marta y Nena son mujeres fuertes como las que me criaron, así son mis amigas: mujeres que trabajan duro y defienden lo que es justo.
Nena y Marta son las únicas de su familia que siguen viviendo en El Paso, cuando todos los demás se han ido, ¿por qué?
Mi padre y todos sus hermanos se fueron de El Paso; de niño esto me parecía muy triste. Ahora entiendo la necesidad de encontrar tu propio camino. Al mismo tiempo, creo que una de las razones por las que escribí la novela fue para tener una excusa para volver a El Paso de adulto y reconectarme con mi familia: los que se quedaron y los que regresaron. En la novela, escribí sobre la tragedia de quedarse atrás y la alegría que surge al recuperar una parte de uno mismo.
¿Podría hablarnos de sor Benedicta, de su importancia en el desarrollo de la novela?
Me molesta que los escritores hablen de cuánto aman a uno de sus personajes, ¡pero me encantó escribir sobre la hermana Benedicta! Al igual que Nena, es un personaje que llegó en apariencia completamente formado. Irradia poder y tiene una idea muy clara de su moral. Lo mismo podría decirse de Nena, así que son personajes que inevitablemente tendrán conflictos entre sí, y de este conflicto surgió la historia. Me han preguntado si escribiría una secuela, y no tengo planes para hacerlo, pero me interesa la vida de la hermana Benedicta, especialmente antes de su aparición en la novela, cuando es una joven en un convento en la Ciudad de México con la Madre Inocenta.
La familia, los secretos, la magia… El tiempo que va y viene. “Necesito volver a la época a la que pertenezco”, dice en un momento determinado Nena. ¿Qué sensación le deja haber escrito esta novela y qué viene en su siguiente libro?
Me encanta esta pregunta: sí, escribir este libro fue una locura. No lo planeé de antemano. Se me iba ocurriendo cada día, y los lugares y las circunstancias me sorprendían y alarmaban constantemente. Gran parte de la investigación que hice surgió de una pregunta complicada: ¿qué sabía de los conventos en el México colonial? ¡Nada!
El libro que estoy escribiendo ahora es un thriller. Los dos personajes principales son de El Paso, niños del desierto, que viajan en un velero del Caribe a Miami con tres estafadores. Las cosas no terminarán bien.
* Expedición comandada por Juan de Oñate y Salazar para la exploración y conquista del Reino de Nuevo México, que incluye los actuales estados de Nuevo México y Texas.
AQ / MCB