Cultura

Siempre hay algo tras el muro: sobre ‘Breve interrupción del diluvio’, de Jonathan Minila

A fuego lento

En ‘Breve interrupción del diluvio’, Jonathan Minila territorios perturbadores en casas y ciudades. Logra un terror que desdibuja la frontera entre lo cotidiano y lo monstruoso.

Quiero creer que los visitantes asiduos al terror o a esas realidades que han tomado la consistencia de una pesadilla o una insufrible anomalía disfrutarán Breve interrupción del diluvio (Nitro Press), un breve y delicioso volumen en el que Jonathan Minila ha puesto en juego sus dotes de narrador. Cinco relatos son suficientes para sacarnos de lugar.

No se trata únicamente de los ambientes que parecerían comunes —una casa, un departamento, para qué otra escenografía— y, sin embargo, murmuran, padecen e incluso pueden tener el celo protector de una madre, sino también de quienes llegan a ellos casi inocentes y terminan convencidos de que el espanto no solo está allá afuera: la calle oscura, la carretera solitaria, el cuarto de hotel…

Sigamos, sin agotarlo, el relato inicial: “El brote”. Hay una joven pareja habitando un departamento que al paso de los días se revela como la guarida de un ser, una cosa informe y hambrienta, aunque exhausta: de uno de sus muros emana una insoportable fetidez y una respiración que semeja las correrías de las ratas. ¿Qué aguarda detrás? La monstruosa revelación nos instala en el tiempo de la maternidad sacrificial y la unión entre lo humano y la bestialidad más indefensa. “De alguna forma”, leemos, “ella eligió quedarse de ese lado, del otro lado del muro”.

Pero el otro lado —el oscuro escenario donde la normalidad tiene la consistencia de una experiencia abrasadora—, sugiere Jonathan Minila, no es otro que este lado. ¿O qué, sino la mano de lo invisible, ha modulado esa voz atormentada que narra las disputas de varias generaciones y yace prisionera, como una vieja muñeca, en una caja? ¿O qué, sino un ángel delirante, ha hecho llover sobre la Ciudad de México hasta convertirla en una ciénaga, un paisaje borroso donde todo recuerdo guarda una culpa, como en el relato que da nombre al libro?

El género de terror en el cuento y la novela ha cobrado un impulso renovado en las letras hispanoamericanas. Quizá se deba a que nuestros oídos se están acostumbrando, con cada vez más naturalidad, a los gritos de auxilio provenientes de cualquier lugar de este mundo. Creo que es hora de reconocer a Jonathan Minila como uno de sus sofisticados representantes.

Breve interrupción del diluvio

Jonathan Minila | Nitro Press | México, 2025

AQ / MCB​

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Roberto Pliego
  • Roberto Pliego
  • (1961) Cursó Letras Hispánicas en la UNAM. Fue subdirector de la revista Nexos. Autor de La estrella de Jorge Campos y 101 preguntas para ser culto, es editor de Laberinto.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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Laberinto es una marca de Milenio. Todos los derechos reservados.  Más notas en: https://www.milenio.com/cultura/laberinto
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