Cultura

“Escribir ‘Solito’ fue doloroso”, asegura el escritor salvadoreño Javier Zamora

El escritor narra la odisea que tuvo a los nueve años para reencontrarse con sus padres en Estados Unidos, quienes huyeron tras la guerra en El Salvador.

Milenio M logo
Únete al canal de Milenio  

“Mis papás comenzaron a usar la frase: ‘Un día te vas a ir de viaje para estar con nosotros, va a ser como una aventura, como la que Simba tuvo antes de regresar a su casa’ y comencé a repetirla”, es el arranque de Solito (Random House), novela escrita por Javier Zamora (El Salvador, 1990).

"Escribir Solito fue doloroso. Se sintió como una aventura porque sólo tenía nueve años y no sabía lo horroroso de todo lo que pasé. Es la imaginación y el mundo que ve un niño de esa edad; creo que por eso le gusta mucho a la gente. Al plasmarlo sufres, pero la verdadera sanación ocurre al revisar y editar el libro —dice el autor a MILENIO—. Antes jamás le habría contado esto a un desconocido, pero de tanto repetirlo, ya no me duele”.

Y añade: “Al contar estas cosas en la novela veo que ayudo a otros migrantes a procesar su dolor. Ayer conocí a una salvadoreña en Panamá que intentó cruzar muchas veces sin éxito, pero nunca llegó. A ella le cuesta recordar, a mí ya no. La literatura y la terapia me ayudaron”.

El entrevistado explica que antes de escribir la novela, publicó un poemario a los 27 años:

“Quería convencer a un lector ciudadano estadunidense para que mirara mi vida y dijera: ‘Tengo que cambiar algo’; pero tras la elección de Trump en 2016 me desilusioné. Cuando empecé a escribir ‘Solito’ a los 30 años, estaba en terapia y mi terapeuta me dijo: ‘Tienes que amarte a ti mismo y abrazar al niño que llevas dentro’. Yo sentía vergüenza por lo sufrido en esas diez semanas y también quise mostrar el racismo que los centroamericanos vivimos en México”, asegura.

Con tan solo nueve años, Javier Zamora emprendió un viaje de 5 mil kilómetros de El Salvador a Estados Unidos para reencontrarse con sus padres, dejando atrás todo lo que le era familiar. En compañía de un grupo de desconocidos guiados por un coyote, el recorrido que iba a durar dos semanas se convirtió en una imposible odisea de casi dos meses.

Lo que a los lectores les parece más difícil fue lo más fácil para mí, porque siempre lo llevé dentro. Cada cruce en el desierto me provocaba flashbacks o síntomas de estrés postraumático; se me aparecían en los sueños muchas cosas. Lo difícil fue reconstruir las escenas ‘aburridas’, como cuando pasamos por Guadalajara. De eso no me acuerdo de nada, por eso el capítulo es tan corto. Tuve que investigar en Google qué partidos de la Liga MX se jugaban entonces, porque sólo veíamos novelas. También me mudé a Tucson para revivir esos pasos que hice en 1999. Fui a Nogales, tanto del lado mexicano como del estadunidense, ya con papeles, para reconstruir ese viaje en mi imaginación”, señala.

En 2025, tras 26 años, se reunió con la madre y la niña que viajaron con él.

“Su recuerdo era más horroroso de lo que yo recordaba. Por ejemplo, en la lancha hacia Oaxaca, yo recordaba que nos tiraron cerca de la orilla, pero ellas recuerdan que el bote se estaba rompiendo y tuvimos que nadar. Ni la niña ni yo sabíamos nadar y fue 'Chino' quien me rescató primero, me dejó en la orilla y regresó por ellas. Yo no me acordaba”.
Portada del libro. | Especial
Portada del libro. | Especial

El escritor comenta: “Visito prepas en EU y me sorprende que los niños sigan migrando; conocí a uno que llegó hace seis meses. Diga lo que diga Trump, la gente sigue cruzando. Quizá no en los niveles de 1999, pero la migración no va a parar. El flujo cambió: ahora hay muchos venezolanos, colombianos y africanos. En Seattle conocí a un chofer de Uber de Yibuti que tardó diez meses cruzando Turquía, Surinam y Centroamérica —comparte—. Son vidas, historias durísimas y más difíciles de lo que yo viví a los nueve años. Me pregunto por qué el primer mundo no entiende que debe ayudar a nuestros países para que la gente no se vaya y no arriesgue su vida”.

Javier Zamora adelantó que lanzará la segunda parte de esta novela.

"Se llamará Hijo y comienza exactamente segundos después del final de Solito, cuando se abre la puerta y veo las sombras de mis padres. Abarca de junio de 1999 a abril de 2004: mis primeros cinco años en EE. UU. Narra mi llegada a una comunidad de migrantes, mayormente mexicana, y me costó mucho adaptarme a un entorno con más gringos; no eran los Estados Unidos que yo me imaginaba de niño".

¿Quién es Javier Zamora?

Nació en La Herradura, El Salvador, en 1990. Su padre huyó de su país cuando él tenía un año, y su madre cuando estaba a punto de cumplir cinco. Las migraciones de ambos padres fueron a causa de la guerra civil salvadoreña (1980-1992), financiada por Estados Unidos. Zamora vive en Tucson, Arizona, donde es voluntario de la asociación Salvavisión.


Google news logo
Síguenos en
Vicente Gutiérrez
  • Vicente Gutiérrez
  • vicente.gutierrez@milenio.com
  • Periodista desde hace 25 años y especialista en temas culturales, la industria del entretenimiento y cinematográfica. Por su experiencia y conocimiento, también ha participado en temas de política y de negocios. Es reportero de cultura en Milenio y locutor en “La Taquilla”, programa de Radio Fórmula 104.1 FM.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.