Cultura

“No guardo esperanza respecto a la sociedad, ni al individuo”: Guillermo Fadanelli presenta 'Fango'

Tras 24 años de la publicación de 'Lodo', el escritor, quien se considera una especie de ave rara extinta, revive al filósofo Benito Torrentera, quien regresa más amargado, anarquista y desconfiado del futuro.

El escritor Guillermo Fadanelli (Ciudad de México, 1960) decidió sacar de la cárcel a Benito Torrentera, protagonista de Lodo (Anagrama, 2002), novela que lo catapultó a la fama, para una nueva aventura.

Aquel filósofo que botó su vida a la basura por una pasión vuelve en Fango (Random House). Ahora es un hombre libre que habita su antiguo departamento en la colonia Roma para escribir, por encargo, la biografía del militar y político Santos Degollado mientras bebe, tiene sexo prohibido y se enfrenta a la corrupción urbana y la violencia de una ciudad que parece devorarlo.

¿Por qué regresaste a Benito Torrentera?

No quería escribir sobre él porque tiene todas las señas de una acción oportunista ya que Lodo, en su momento, fue una novela que se leyó y fue premiada. Lo que sucedió es que, desde hace tiempo, sentí cierta necesidad, aunada a la curiosidad, de ver qué había sucedido con él porque lo había dejado en la cárcel. Esas dos cosas se volvieron una especie de autoprueba de mi oficio de escritor.

¿Qué tan complicado es continuar con un personaje así después de tantos años?

Lodo se publicó hace 24 años, pero en Fango solo transcurren cinco para que Benito salga de la cárcel. El personaje es, de alguna manera, una de las sombras del escritor porque durante tu vida creas varios personajes. En el caso de Torrentera, retomé el hilo de su voz, que es mi propia voz y tiene una relación muy cercana a mí. Quedé satisfecho, de lo contrario no hubiera publicado el libro. La opinión de los otros me importa poco en el sentido moral, aunque sí en el sentido de la conversación, porque ahí hay paz, ética y política.

El escritor tituló su nueva novela Fango, la traducción de lodo al italiano, tal como se publicó la obra anterior en ese país hace unos años.

¿Cómo llegaste al título?

Me gustó más el nombre en italiano que en castellano y dije: ‘Voy a escribir ahora una segunda parte que se llame Fango’. Tene su retórica lúdica el haberla titulado así.

¿Cómo sientes a Benito Torrentera ahora?

Creo que es un Benito más amargado porque también los escépticos se amargan y el nihilista se defrauda. Es un poco más intolerante, más anarquista filosóficamente hablando, más irónico y mucho más desconfiado del futuro personal y social. Yo también voy descubriendo al personaje y me voy descubriendo a través de él. Había que sacarlo de la cárcel, pero si no tienes oficio, no puedes hacerlo. Si solamente el impulso comercial lleva tus pasos, tropezarás; en este caso no hubo ninguna necesidad económica ni editorial.
Foto de la portada. | Especial
Foto de la portada. | Especial

El protagonista se enfrenta a una Ciudad de México acosada por la corrupción. ¿Son estas tus preocupaciones actuales?

No. Las sociedades evolucionan lento y no guardo esperanza respecto a la sociedad ni al individuo. Creo que es posible construir una ética vía el lenguaje para vivir más tranquilos y, sobre todo, para que nos dejen en paz. Defiendo el individualismo, pero el individuo no existe sin relación a su comunidad; si quieres ser individuo, debes pensar en el otro. Lo que no me interesa es administrar la libertad ajena en nombre de la comunidad. Torrentera no puede hacer el bien para todos, eso iría contra su ánimo anarquista, pero puede hacer un modesto bien asesinando a un criminal, como el lector lo descubrirá.

¿Usas la primera persona para ocultarte?

No seamos ingenuos. No hay una separación absoluta entre escritor y personaje. Soy fiel a mi percepción y, aunque la utilizo para ocultarme, tarde o temprano se asoma lo que eres y lo que deseas. Benito Torrentera es un espejo de un fragmento de mí mismo que me ayuda a conocerme.

¿Por qué incluiste la historia de Santos Degollado?

Viajo cuatro veces al año a Oaxaca, es mi exilio. Me interesó la relación de Santos Degollado con Benito Juárez. A Degollado lo llamaban El General de Derrotas y Torrentera se siente El Profesor de las Derrotas (risas). Fue leal y terminó desterrado por Juárez. Para un escritor, la historia es un mito; nosotros elegimos el fragmento que proponemos como verdad. Torrentera escribe esa monografía por encargo para un político analfabeto. Degollado deseaba la paz; Torrentera y yo concebimos la política como ética y conversación. Soy contrario a las ideologías mesiánicas.

¿La apatía del protagonista es una forma de sabiduría?

Él se desplaza hacia la periferia moral. No desea transformar su sociedad, ese alejamiento fortalece la visión ética. Su pesimismo crece. Viniendo yo de la cultura underground de los años 80, lo que hago es alejarme. No guardo esperanza sobre mi sociedad; quizás en unos 100 o 200 años, pero por fortuna estaré bajo tierra, totalmente hundido en el lodo, porque además no creo que me toque panteón ni alguna tumba importante (risas).

¿Cómo te llevas con tus editores?

Tener un buen cómplice es importante porque no soy un autor sencillo, soy bastante antipático para los editores porque centro la atención en la historia, no en la publicación. Eso me da libertad para replicar y pelear respecto a mi novela. Para mi fortuna, he tenido buenos editores y todos han sido mis amigos: Jorge Herralde lo fue durante años, Guillermo Quijas o Andrés Ramírez.

¿Te sientes un escritor en extinción?

Un escritor que compite con otros vía la calidad de sus obras o públicamente es un mamarracho. Sigo encontrando placer en escribir y si puedo ganar algún dinero para pagar mi departamento y auxiliar a mi compañera, lo seguiré haciendo. Pero no me voy a callar, ni a sumarme a movimientos por el bien de la comunidad. El hecho de darme por muerto y restar importancia a la celebridad me da la libertad de ejercer mi oficio, que es escribir. ¡Soy una especie de ave rara extinta!

La presentación de Fango es este viernes 23 de enero a las 17:00 horas en la Librería Rosario Castellanos del Fondo de Cultura Económica, Tamaulipas 202, Condesa.

HC

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Vicente Gutiérrez
  • Vicente Gutiérrez
  • vicente.gutierrez@milenio.com
  • Periodista desde hace 25 años y especialista en temas culturales, la industria del entretenimiento y cinematográfica. Por su experiencia y conocimiento, también ha participado en temas de política y de negocios. Es reportero de cultura en Milenio y locutor en “La Taquilla”, programa de Radio Fórmula 104.1 FM.
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