A lo largo del tiempo, los gatos han sido relacionados con las mujeres, sobre todo los gatos de color negro con las brujas, quienes por siglo han sufrido por creencias y supersticiones de este tipo.
Las mujeres que más destacan en este sentido son aquellas que ya son mayores, solteras o viudas, y ha trascendido hasta nuestros días, pues ya hoy se habla de "la loca de los gatos".
¿Por qué se cree que las brujas tienen gatos?
La asociación entre las brujas y los gatos surgió de una combinación de creencias religiosas, supersticiones y representaciones culturales que se desarrollaron durante siglos en Europa, según comparte la UNAM Global
Aunque estos animales eran apreciados por su capacidad para cazar roedores y por su compañía, durante la Edad Media algunos relatos comenzaron a relacionarlos con fuerzas sobrenaturales, especialmente cuando se trataba de gatos negros.
De acuerdo con Idanely Mora Peralta, académica del Centro de Lingüística Hispánica del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM, la imagen tradicional de la bruja también estuvo marcada por los prejuicios contra las mujeres que no se ajustaban a las expectativas sociales de la época, como las solteras, las viudas o aquellas que vivían de manera independiente.
Entre los siglos XV y XVIII, durante las persecuciones por brujería en Europa, se difundieron historias sobre supuestos espíritus familiares que acompañaban o ayudaban a las personas acusadas de practicar magia.
Estos seres podían adoptar la forma de animales, incluidos gatos, perros y sapos. Con el tiempo, el felino se convirtió en uno de los acompañantes más reconocibles de las brujas en el imaginario popular.
¿Cómo se pasó de la bruja a la creencia actual de la "loca de los gatos"?
La figura de la mujer acompañada de gatos evolucionó con el paso de los siglos hasta convertirse en el estereotipo de la "loca de los gatos", una expresión que suele utilizarse para ridiculizar a las mujeres que viven solas o tienen un vínculo afectivo estrecho con estos animales.
De este modo, la imagen de una mujer mayor, solitaria y acompañada de un gato se reforzó con cuentos, películas y hasta programas.
Así, una representación vinculada con antiguas supersticiones terminó convirtiéndose en una caricatura de las mujeres independientes.
Mitos de los gatos negros con la brujería
Los gatos negros son los que más se han relacionado con las brujas debido a su asociación simbólica con la noche, lo desconocido y, en determinados contextos del cristianismo europeo, las fuerzas malignas.
Su pelaje oscuro y sus hábitos nocturnos contribuyeron a alimentar historias sobre su supuesta conexión con el mundo sobrenatural.
Uno de los antecedentes históricos de esta asociación se encuentra en la bula Vox in Rama, emitida en 1233 durante el pontificado del papa Gregorio IX.
Este documento, relacionado con acusaciones de herejía en Alemania, describía un supuesto ritual en el que aparecía un gato negro asociado con el demonio.
Con el paso de los años, el cine y Hollywood también contribuyeron a reforzar esta idea relacionable de las brujas con los gatos, idea destacada en Hollywood.
YRH