Cultura

Artistas mexicanos exponen en Viena sobre las múltiples formas de la memoria

La exposición confronta la migración, la nostalgia, la identidad y lo orgánico con la tecnología.

Milenio M logo
Únete al canal de Milenio  

Después de conocerse en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, un grupo de mexicanos emprendió un proyecto artístico y curatorial que desembocó en un laboratorio, residencia y exposición denominado LAVA, a cargo de Mayté Valencia y Mario Wandu, que está en Viena hasta el 11 de julio, en el que la memoria, la migración, la nostalgia y la identidad confrontan lo orgánico con la tecnología.

“En LAVA la memoria aparece un poco de forma fragmentaria, velada, como que está ahí y es la forma en la que nos relacionamos con nuestro propio pasado y también con nuestra identidad”, comenta a MILENIO Valencia, que se estrena como curadora en Europa después de un master en el museo madrileño, en este proyecto que asoció a Ancestral Synonyms, Save The Artists y Eindorf Kunstraum.

La exposición reúne obras de los mexicanos Teresa Margolles, Guadalupe Aldrete, Daniel H. Pineda, Cuaco Navarro, Mario Wandu y de la chilena Blu Pedra, entre cine analógico, instalaciones performáticas, archivos ficcionalizados, pintura, escultura, foto y multimedia, que abrió al público el 24 de junio en la galería Eindorf Kunstraum de la capital de Austria, un espacio autogestivo de Aldrete.

“Fue una decisión espontánea, de migrantes mexicanos en el contexto europeo, nos conocimos y dijimos: 'Pues hagamos un proyecto'. Aldrede, que gestiona Eindorf Kunstraum en Viena con artistas locales, nos invitó. Todo fue muy orgánico”, agrega la curadora, especializada en gestión cultural.

Valencia explica que, lejos de construir un relato lineal, LAVA traza múltiples formas de la memoria.

“La identidad aparece como algo continuamente mediado por otros cuerpos, otros paisajes y otras temporalidades. La memoria no se manifiesta desde la certeza, sino a través de fragmentos, gestos y huellas materiales que se resisten a quedar fijadas. La muestra se sostiene sobre metodologías de la ociosidad, el azar y la ternura. En sus obras la memoria no reside en el relato, sino que se adhiere a las superficies, a los materiales y a los gestos”, agrega la responsable de LAVA junto con Mario Wandu.

Detalla que Teresa Margolles, una de las artistas mexicanas más reconocidas a escala mundial, expone La réplica, un filme en súper 8, experimental en blanco y negro, de 2 minutos, donde registra una réplica de la diosa madre azteca Coatlicue, que se hallaba fuera del Servicio Médico Forense (Semefo).

Teresa Margolles expone 'La réplica', un filme en súper 8, experimental en blanco y negro. (Foto: Especial)
Teresa Margolles expone 'La réplica', un filme en súper 8, experimental en blanco y negro. (Foto: Especial)

El jalisciense Mario Wandu exhibe una impresión digital de la fotografía de un hombre, que se contrapone a una escultura tejida en una técnica artesanal de la comunidad de Tapalapa, Jalisco. El artista y curador encontró el mismo pino en jardines de Madrid y decidió hacer una escultura que dialoga, en cuanto a oposición, entre naturaleza y lo tecnológico, como hacen la mayoría de las piezas.

El tapatío Cuaco Navarro presenta una instalación multimedia de semillas de chía y arcilla, que trabajó en residencia entre Viena y Madrid. Concebida como videoinstalación, muestra el proceso de la maleza o mala hierba que crece de manera espontánea y sobrevive a condiciones hostiles en contextos urbanos.

“Desde la teoría queer, tiene mucha identificación con estos cuerpos de personas migrantes. Él vincula su obra a migrantes, a lo queer. Y también es una reflexión sobre el jardín y su construcción artificial, que en la verticalización y gentrificación de las ciudades, con poco acceso a vivienda, los jardines son de los pocos espacios que se construyen para calma y refugio, pero son artificiales”, explica Valencia.

El tapatío Cuaco Navarro presenta una instalación multimedia de semillas de chía y arcilla. (Foto: Especial)
El tapatío Cuaco Navarro presenta una instalación multimedia de semillas de chía y arcilla. (Foto: Especial)

Guadalupe Aldrete expone una cerámica vidriada llamada Serpiente y un tejido sintético sobre madera.

“Aldrete es una artista del performance, como casi todos en LAVA; trabaja con muchos materiales orgánicos. La pintura surge de un performance que realizó durante 24 horas, en el que llevó su cuerpo a un estado de fatiga, de ritualidad. Y ella pinta estas telas y hace esta cerámica, que es como una figura con la que ella también se identifica con la serpiente, símbolo de transformación, de renovación de piel, de memoria encarnada, que se halla en flujo y cambio constante”, agrega la curadora mexicana.

Daniel H. Pineda, que lleva mucho tiempo viviendo en Austria, trabajó con un archivo fotográfico de su abuelo, el patriarca de su familia, un constructor que hizo megaproyectos y carreteras en México.

“Él descubrió este archivo, con el que cuestiona las lógicas de crecimiento, de destrucción del paísaje y la naturaleza. Su abuelo aparece en todos estos megaproyectos, siempre con lentes y bigotes muy marcados. Entonces, Daniel convirtió este archivo en gestos pictóricos”, abunda la gestora cultural.

La cineasta, performancera, curadora y artista visual chilena Blu Pedra ofreció la instalación La especie en duda, un videoarte sonoro donde explora el proceso de tratamiento de la obsidiana negra, que justo se relaciona con el título de la exposición colectiva con sus colegas mexicanos residentes en Europa.

Guadalupe Aldrete expone una cerámica vidriada llamada Serpiente y un tejido sintético sobre madera. (Foto: Especial)
Guadalupe Aldrete expone una cerámica vidriada llamada Serpiente y un tejido sintético sobre madera. (Foto: Especial)

“Blu Pedra se metió en este tratamiento de la obsidiana y tuvo una serie de epifanías vinculadas con su infancia y la región de sus abuelos, Valparaíso, Chile, con lo que decidió hacer esta pieza un poco de carácter etnográfico, donde como la de Margolles la memoria aparece un poco fragmentaria”, apunta.

Y Mayté expone que en LAVA también hay un contrapunto entre tecnología y lo orgánico en las obras.

“Una semilla germina. Un textil conserva el sudor de un cuerpo. Una imagen se resquebraja y, como espectro, aparece una deidad; un hogar que nunca existió, un cuerpo ausente. Cuando la lava entra en contacto con el agua, surge la obsidiana. La materia se enfría, hierve, se erosiona y se transforma.

“Estos procesos atraviesan la exposición: en una película analógica, en pinturas entretejidas con sueños, memorias y archivos fotográficos, y en un jardín artificial que reflexiona sobre el sotobosque y las 'malas hierbas'. Allí, la vegetación persistente se convierte en una metáfora de los cuerpos queer que habitan las ciudades europeas, encontrando maneras de existir y florecer incluso dentro de estructuras que históricamente les han sido hostiles”, expone Valencia, que reside ahora entre Madrid y México.


PCL

Google news logo
Síguenos en
José Juan de Ávila
  • José Juan de Ávila
  • jdeavila2006@yahoo.fr
  • Periodista egresado de UNAM. Trabajó en La Jornada, Reforma, El Universal, Milenio, CNNMéxico, entre otros medios, en Política y Cultura.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.