Un golazo o una atajada son momentos del futbol que "maravillan" a Alberto Lati (Ciudad de México, 1978), pero todavía le causa más fascinación conocer la "precuela a la gloria" de un futbolista: esa infancia o adversidad que sorteó para poder mostrar su genialidad en un campo de juego.
Este interés llevó al afamado periodista deportivo a escribir su noveno libro, Genios del mundial 2026, donde va tras bastidores en las vidas de referentes ya históricos como Lionel Messi y Cristiano Ronaldo, hasta estrellas en consolidación como Lamine Yamal, Kylian Mbappé y Erling Haaland.
"Si me limitara a contar los momentos de gloria y grandeza, uno podría pensar que los futbolistas son diferentes. Pero precisamente porque me remito a sus inicios complicados, infancias, situaciones marginales, obstáculos, rechazos y lesiones. Lo importante es rescatar al ser humano", dice en entrevista con MILENIO, donde, aprovechando la cercanía del Mundial en México (compartido con Estados Unidos y Canadá), también da su opinión sobre el panorama de la Selección.
Genios del mundial 2026, el nuevo libro de Alberto Lati
Un genio no nace con las condiciones, afirma Lati, sino que tiene el "espíritu, la ética de trabajo y la disciplina" para construirlas, mantenerse en la cima y no claudicar. En eso coinciden los personajes de Genios del mundial 2026: "Se van igualando en el sentido de haber trabajado para llegar a lo más alto".
Él mismo es muestra del trabajo constante en todas sus facetas, sobre todo en la narrativa. Por ejemplo, en sus "primeros tres libros" escribió siendo consciente de la dualidad entre la intuición periodística y la estructura literaria, “y no me hacía bien”.
Pero llegó un punto en el que orientó su pluma hacia "lograr que las palabras generen imágenes poderosas en la mente de quien me lee, concretar en un relato lo que ha sido la infancia de un futbolista o sus orígenes". Y todo fluyó mucho mejor, aunque su aprendizaje es constante.
Por tal autoexigencia, le cuesta releer sus libros: "Me sucede que pienso que hubiera utilizado otra palabra o puntuación. Tiene que haber un ejercicio permanente de autocrítica, porque creo que escribir implica horas de vuelo".
Tras nueve obras publicadas, el periodista no deja de emocionarse cuando ve la portada de una nueva obra; no tanto como cuando meten gol sus Chivas o el Madrid, pero "sí es una satisfacción total porque son meses de sueños, propuestas, frustraciones. Es la consecución de algo muy largo y eso hace que se disfrute demasiado".
Espera que Genios del mundial 2026 transmita a sus lectores la "noción de resiliencia". Es decir: "Que entendamos que las hazañas que vemos en la cancha no son producto de la predestinación, ni de ósmosis o inercia. Hubo mucho trabajo detrás de eso".
El peso del futbol en la identidad nacional
Con la figura del futbolista sobre la mesa, surge una duda: en México, ¿se le exige más o se exagera demasiado al futbolista como ejemplo moral o héroe nacional?
Lati, sin titubear, contesta que esta es una problemática mundial: "Si pones toda una necesidad de construcción nacional o de salvar a la patria en las piernas de un futbolista, está complicado. Pero es algo que pasa, y cada cuatro años, con el Mundial, se exacerba".
Un evento como el Mundial "toca tales fibras nacionalistas" que la mitificación e idolatría del jugador es "una consecuencia inevitable".
Por eso él, en la introducción de su libro, acentúa que "no van a jugar México contra Sudáfrica, van a jugar once jóvenes mexicanos contra once jóvenes sudafricanos". Pero, al sonar el Himno Nacional o el silbatazo inicial, "no tendremos duda de que es México; es delicado, pero es algo que el futbol tiene".
Ahondando en la construcción de una identidad colectiva nacional, el escritor señala que el balompié "ha tenido que ver", pues termina por reflejar aspectos como la picardía, la resistencia y el 'ya merito'.
"Pero no por eso vamos a concluir que todo México es un ‘ya merito’. Hay muchos casos de mexicanos que no son así. La generalización es peligrosa, pero el futbol termina por ser parte de la construcción de la identidad nacional".
El Mundial 2026 bajo la lupa
El próximo jueves 11 de junio, a las 13 horas, los ojos del mundo estarán en la cancha del Estadio Banorte (Azteca, para los nostálgicos): es la fecha y hora en que el partido de México contra Sudáfrica dará inicio a la fiesta deportiva que paraliza al planeta: el Mundial 2026.
Un evento que, aunque per se deportivo, expone aristas sociales, culturales y políticas de los países anfitriones. "Tuve la suerte de estar en muchos países viviendo antes del Mundial y, al ir con cámaras como prensa extranjera, no solo vas a contar la narrativa que prioriza el país anfitrión; vas a contar todo lo que ves de la manera más objetiva, con el espectro más amplio posible".
Por esto, Lati entiende un Mundial como "una lupa de lo que sucede en un país; no solamente se va a incrementar el afán de contar lo que quiere el país anfitrión, sino todo lo que se encuentra ahí. Y siempre puede haber un efecto de pantalla, aunque cada vez más difícil".
Lamenta que en esta edición el hincha que va al estadio cada domingo "no tiene la plata para acudir a la Copa del Mundo cuando es en su propio país", debido a los precios exorbitantes. Por ejemplo, los boletos más baratos para la inauguración rondaban los 20 y 40 mil pesos.
Un hecho que, sin embargo, "viene sucediendo en muchos mundiales; lo que pasa es que antes había un filtro inicial: el avión, las vacaciones, el hotel, y por eso no nos dábamos cuenta. Genera una frustración diferente cuando tienes el partido a unas cuadras o a minutos de casa y no puedes ir".
"¿Tendría que autorregularse? Sí. ¿Veo que vaya a suceder? Tristemente no".
En el Mundial pasado, con sede en Qatar, la selección mexicana sufrió un duro descalabro: no superó la fase de grupos tras ganarle a Arabia Saudita, empatar con Polonia y perder ante Argentina.
Un momento en el que, el periodista cree, "tenía que haber empezado una modificación absoluta en todos los sentidos", pero solo se ha implementado una sucesión poco fructífera de autoridades deportivas; basta ver que, desde entonces, tres técnicos han estado al frente del combinado nacional: Diego Cocca, Jaime Lozano y, el actual, Javier Aguirre.
"La hecatombe del mundial pasado no permitió cambiar todo lo que tenía que cambiarse; ciertamente algunas cosas se están haciendo mejor, pero las estructuras que tendríamos que modificar ahí siguen oxidadas", asevera Alberto.
Por este panorama, "no soy optimista" sobre el destino de la selección en el Mundial 2026. "Veo que nos sigue alcanzando para lo que nos alcanza: estar entre los 15 o 20 mejores, porque no somos ni de los 10 que mejor trabajan su futbol", agrega.
Aunque, al cierre de la entrevista con MILENIO, deja un atisbo de esperanza al reflexionar que el fracaso "es una oportunidad, y si no lo ves así tienes un problema grave; estás construyendo las condiciones para volver a fracasar". Es una "visión común" entre las grandes figuras del deporte que, espera, terminen por adoptar los jugadores nacionales.
hc
